
De la danza a las urnas: Bad Bunny ante Vito Quiles.
EL PATIO DIGITAL
Hay más influencia en un post de X o en un vídeo de TikTok que en un mitin tradicional. Esta es la realidad que los partidos políticos deben aprender a asumir si quieren sobrevivir en la era de los tecnoligarcas. El PAR no lo hizo y desde el domingo ya es pasado. Trump creó su propia red social y dedica gran parte de su día a las plataformas digitales. La política del 2026 se decide en ellas, y por eso, a pesar del enfrentamiento entre Sánchez y Elon Musk, el Gobierno español nunca ha mencionado la posibilidad de abandonarlas.

En España, el partido que mejor se adapta a las turbulentas corrientes de las redes sociales es Vox, lo que explica su triunfo en Aragón y previamente en Extremadura. El algoritmo le favorece. Se ha transformado en el partido más popular del país, y eso impacta a todas las demás fuerzas políticas. Una decisión que alteró la política nacional fue la que tomó el partido de Abascal en el verano de 2024: retirarse de los cinco gobiernos autonómicos. Desde entonces, se presenta como inmaculado. No participa en la toma de decisiones y, por ende, no se expone al riesgo. Vox cabalga la ola de descontento, y ya hay encuestas que en este momento lo colocarían en el 20% de los votos. ¿Cuál es su límite? Imposible responder a esta pregunta en este instante.
El PP tiene una grieta abierta en el flanco derecho del casco y toma decisiones sumamente polémicas. El viernes, de forma inesperada, el PP de Aragón, con el respaldo de la dirección nacional, optó por contratar a Vito Quiles, un influencer de la derecha capaz de movilizar cierto voto juvenil, para cerrar la campaña electoral. Se perseguía al votante joven y al indeciso. El PP enfrenta el mismo desafío con Vox que el PSOE tuvo hace una década con Podemos. El sorpasso en la izquierda estuvo muy cerca, y algunos ya no descartan que algo similar pueda ocurrir en la derecha.
Existe en las plataformas digitales una pugna ideológica que se disputa con gran vigor y en la cual el PP pretende intervenir. En el bando conservador, el modelo a seguir es Trump. Sin embargo, en el sector progresista ha emergido estos días un nuevo referente: Bad Bunny. El desempeño del intérprete en la SuperBowl ha provocado un enorme revuelo en internet, debido a la puesta en escena y al trasfondo. No obstante, hay que ser prudentes al suponer que un artista con millones de admiradores sea capaz de modificar las corrientes políticas. Lady Gaga brindó su apoyo a Kamala Harris y los resultados finales son evidentes.
La humanidad atraviesa periodos de gran agitación y, mientras las tácticas de Trump se asientan en el sector conservador, el bando progresista aún intenta definir su trayectoria. ¿Logrará algún elector de izquierdas comprender el escenario presente? Resulta complejo.
¿Puede algún votante progresista comprender el momento actual? Es difícil
Por un lado está la izquierda carajal. A Sumar o su futura denominación, IU y algunas confluencias se suma ahora la vía de Rufián, un líder con carisma pero que, sin un aparato político detrás, tendrá difícil consolidar un proyecto de futuro. Y no hay que olvidar a Podemos, que ya prepara la campaña electoral con Irene Montero al frente. El votante, confundido, observa cómo la telenovela vuelve a repetirse.
Asimismo, el PSOE liderado por Sánchez intenta lograr una maniobra inesperada para impedir a última hora una coalición de PP y Vox. Ferraz apuesta por la posibilidad de una igualdad a tres bandas (PSOE, PP y Vox) para el 2027, al tiempo que destina a diversos ministros a comicios verdaderamente difíciles. El método Illa únicamente resultó efectivo en Catalunya. ¿Se trata de un acto suicida o de una estrategia brillante de Sánchez? Solo el transcurso de los días lo confirmará.

