La OTAN centra su atención en el Ártico.

Las Claves

  • La OTAN impulsa la vigilancia en el Ártico para contrarrestar la intención de Donald Trump de anexionar Groenlandia a Estados Unidos.

El conflicto diplomático que el mandatario Donald Trump provocó recientemente al buscar la anexión de Groenlandia ha impulsado a los socios de la OTAN a contrarrestar su postura a través del fortalecimiento de la vigilancia en el Ártico. Dicha cuestión constituye uno de los ejes del consenso que el secretario general de la Alianza Atlántica, Mark Rutte, acordó con Trump en Davos, al tiempo que continúan las conversaciones entre Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia. Las recientes medidas de los aliados consisten en intensificar la protección en dicha región del globo para mitigar las pretensiones de Trump respecto a la isla ártica.

EE.UU. Reclama un mayor compromiso por parte de la OTAN respecto a la protección del Ártico, un tema que ha cobrado relevancia hasta superar a Ucrania dentro de los objetivos estratégicos de Washington. En la jornada de hoy en Bruselas, los titulares de Defensa de la alianza tratarán este punto tras el comienzo, ayer, de la operación Centinela del Ártico por parte de la organización. Consiste en un despliegue de carácter transitorio, similar a las agrupaciones internacionales con las que la OTAN ha blindado las naciones bálticas (Centinela del Báltico) y la zona oriental de Europa (Centinela Oriental). El propósito de la misión es emplear los medios de la OTAN en dicha área de forma más eficiente, constante y sincronizada, evitando la incorporación masiva de tropas adicionales.

La inasistencia del secretario de Guerra de EE.UU., Pete Hegseth, a la cumbre de Bruselas revela que la Casa Blanca ya no pretende dirigir la Alianza.
Atlántica, desea inspeccionarla. El representante de Estados Unidos ante la OTAN, Matthew Whitaker, lo manifestó con nitidez el martes al sostener que “Europa debe hacerse cargo de la defensa convencional (no nuclear) del continente europeo”, abarcando también Groenlandia y el Ártico.

La iniciativa Centinela del Ártico intenta contener las pretensiones de Trump respecto a Groenlandia.

La misión Centinela del Ártico integra tareas de patrullaje, ejercicios combinados y el monitoreo de trayectos marítimos, los cuales registran un flujo mayor ante el deshielo de temporada. Con esta estrategia se aspira a mitigar la continua alarma estadounidense sobre la urgencia de prohibir que oponentes de EE.UU. Como China y Rusia proyecten su poder valiéndose de la obtención de tierras raras y riquezas minerales halladas en la gran isla del Ártico.

Esa es la razón, tal como se indicó previamente, por la cual se desarrollan conversaciones políticas a tres bandas entre Groenlandia, Dinamarca y EE.UU. Para establecer una táctica compartida. Es necesario señalar que la rivalidad global por el dominio y el monitoreo del Ártico se ha agudizado debido a elementos como el referido deshielo, el surgimiento de vías mercantiles inéditas y el valor estratégico de las materias primas.

Desde que Trump manifestó claramente su intención de anexionar Groenlandia, citando una necesidad de seguridad frente a los aliados de la Alianza, los europeos han aumentado su presencia en la región. Un gesto destinado a contrarrestar la acusación que el presidente estadounidense ha repetido una y otra vez: las supuestas amenazas rusa y china sobre la estratégica isla ártica. Las capitales europeas coinciden en la urgencia de fortalecer la seguridad mediante una defensa y disuasión más robustas, reconociendo que la principal preocupación ártica de Europa y la OTAN es Rusia, mientras que para EE.UU. Es China debido a su interés económico en la zona. Asimismo, la Unión Europea busca unirse a este esfuerzo invertiendo en Groenlandia.

EE.UU. Exhorta a la Alianza a participar con mayor intensidad en la protección de ese territorio esencial.

La operación Centinela del Ártico se ve más como una decisión política que militar o fundamentada en riesgos de seguridad concretos. Es un gesto destinado a tranquilizar y complacer a Trump, al tiempo que envía una señal de alerta temprana a Rusia y China. La retórica de Trump sobre Groenlandia, aunque lamentable, ha actuado como una advertencia para la Alianza, que hasta ahora ha ignorado en exceso el Ártico. Porque la realidad es que, conforme el hielo ártico se derrite y las tensiones geopolíticas se intensifican, el flanco norte de la OTAN emerge como uno de los teatros más cruciales y menos atendidos por la Alianza.

Europa se enfrenta a una realidad compleja: carece de la preparación estratégica necesaria para intervenir en una zona destinada a ser un eje económico y militar fundamental. Desde una perspectiva bélica, el Ártico resulta vital para la protección del Atlántico norte, sobre todo teniendo en cuenta que las fuerzas navales septentrionales de Rusia aventajan numéricamente a los recursos de la OTAN. Debido a esto, las naciones nórdicas confían en que el interés de Trump por Groenlandia contribuya de manera indirecta a que la Alianza logre igualar el avance militar que Rusia ha mantenido durante años en dicho territorio. La población de Europa comienza a percibir el Ártico, que abarca cerca del 4% de la extensión de la Tierra, bajo una óptica mucho más estratégica.

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