Los jóvenes de la generación Z, nacidos entre 1990 y el 2010, son lo que se conoce como nativos digitales. En lugar de con un pan bajo el brazo, lo hicieron con smartphones e internet, y cuando crecieron un poco, llegaron a considerar su vida virtual parte de su vida real.
Dicen los expertos que también buscan trabajos con un propósito, valoran el equilibrio vida-trabajo y prefieren consumir marcas éticas. También es una generación más proclive a preocuparse y hablar sobre su salud mental y, quizás por eso, se están convirtiendo en los abanderados del detox digital, y se plantean el tiempo que dedican, por ejemplo, a las redes sociales. Se han dado cuenta, dicen ellos mismos, de que el móvil les quita tiempo para hacer otras cosas; claro que también puede ser que al haber nacido con ellos, les puede haber llevado a quemarse antes.
Se predica con el ejemplo, y el hecho de que estos jóvenes hayan decidido prestarle menos atención al móvil puede definir la relación de las siguientes generaciones con lo digital de una forma más sana.