Opinión
Màrius Carol Pañella

Màrius Carol

Consejero editorial

Paso firme y sin muletas

FUTUROS IMPERFECTOS

A las siete y pico de la mañana, Salvador entró con dificultad, aún cojeando, pero con determinación; a su lado, el bastón apenas se notaba. A su lado, la sombra de lo que había sido su lucha: la lucha por recuperar lo perdido. 

 
 Andreu Dalmau/Efe

No lo hemos visto desde que lo dejaron en privado, pero sí sabemos que ha estado en silencio durante este tiempo.

Más allá de los agradecimientos a las personas que le han tratado, a sus colaboradores que le han suplido y a los ciudadanos que le han manifestado su afecto, Illa quiso trasmitir “su compromiso en ofrecer soluciones, certezas y la verdad”, tanto a los problemas que se han acumulado en este mes de ausencia como también a quienes intentan que descarrilemos como país. Pero el grueso de su discurso fue para avisarnos del serio peligro que comporta la deshumanización de la política. Illa dijo que los representantes políticos tienen el deber ineludible de dar ejemplo de humanidad, de rescatar los valores humanos. “Hemos de recuperar la buena política”, insistió, lo que requiere mejorar el debate político, los nexos personales y las relaciones entre los territorios. “Hemos de transformar los valores de humanidad en beneficios tangibles para mejorar la vida de la gente,”concluyó.

Illa advierte que la desatención a las personas pone en riesgo la democracia.

Como está la situación actual, con el planeta en una situación tan delicada, el discurso de este último se vuelve más bien un llamado a la reflexión: a pesar de las circunstancias, el mandato sigue en pie, y aunque el contexto exige claridad, lo cierto es que la acción se mantiene viva, sin necesidad de renunciar a su esencia.