
Rufián ya ha ganado
Gabriel Rufián es un verso libre para lo bueno y para lo malo. Cuando lo fichó Sergi Sol para Esquerra, impresionado por su originalidad creativa en redes sociales, ya se podían imaginar en el partido republicano que incorporaban a alguien especial. De Súmate, una plataforma que reivindica el independentismo en castellano, pasó a la ANC y de allí a la política en primer plano en el Congreso. A lo largo de estos años, Rufián se ha creado una marca propia y no es casualidad que fuera distinguido en el 2024 con el premio Emilio Castelar al mejor orador por la Asociación de Periodistas Parlamentarios (APP). Cuando habla en la cámara, los diputados dejan de hablar o manipular el móvil para escucharlo.
Su propuesta para crear una confluencia de izquierdas con él como gran artífice es una empresa condenada al fracaso ante la gran división que existe en todo este sector y por la guerra de los personalismos. Rufián es bien consciente de ello, pero creía que valía la pena lanzar la piedra en el agua para remover el estanque. Y a fe que lo está consiguiendo. Que vaya a recibir muchas más críticas que elogios por ello no parece afectarlo. Y que no le entiendan en su partido ya le entra en el sueldo. De lo que se trataba era de reivindicar que algo había que hacer ante la pasividad reinante y el estado de ánimo depresivo que se ha instalado en las izquierdas ante lo que viene: la segura y aplastante victoria de las derechas.
Es muy posible que Yolanda Díaz ya tuviera decidida su renuncia a volver a liderar la plataforma de izquierdas en unas próximas elecciones generales, pero se produce pocos días después de la irrupción de Rufián y del acto del pasado sábado en Madrid que reunió a dirigentes de Comuns, Más Madrid, Izquierda Unida y el Movimiento Sumar. En aquel evento hubo coincidencia general que el debate de Rufián ha servido para movilizar a la militancia. Podemos sigue estando al margen y habrá que ver si la renuncia de Díaz puede ayudar a apuntarse a una entente con las izquierdas.
De momento, la apuesta de Rufián ha facilitado la introducción de una nueva palabra: generosidad. La que ha tenido Yolanda Díaz o la que expresan hoy los líderes de estos partidos en sus declaraciones. Con esto, Rufián ya ha ganado.
