
La utópica defensa común
Los políticos y también los opinadores no paramos de insistir en la necesidad de una política común de defensa europea. El argumento es que en los tiempos que corren, entre una Rusia que amenaza territorialmente el continente y unos Estados Unidos de América que no solo se desentienden de nuestra seguridad, sino que tienen ínfulas imperialistas en Groenlandia, es más necesario que nunca disponer de un ejército propio y una línea unificada de decisión.
Todos estos planteamientos suenan muy bien como ideas fuerza de fondo, pero luego se estrellan con la realidad del día a día. Lo estamos viendo estos días en la guerra de Irán. Las posiciones de los diferentes estados de la UE son diametralmente opuestas. Nada tiene que ver el discurso del canciller Friedrich Merz, que se ha puesto al lado de Donald Trump desde el minuto uno, con el posicionamiento de Pedro Sánchez, que no solo ha criticado la operación, sino que ha vetado el uso de las bases estadounidenses en territorio español para estos ataques.
La decisión soberana española ha sido amonestada públicamente por Trump, y el alemán Merz no dudó en alinearse con el presidente norteamericano en la visita que realizó el martes a la Casa Blanca, aunque luego trató de dulcificar sus declaraciones.

La posición española es minoritaria frente al apoyo a la guerra que han mostrado la mayoría de los países europeos. Pero este respaldo tiene diversas graduaciones: poco tiene que ver el incondicional del canciller Merz –“no es momento de dar lecciones a nuestros aliados”– con las dudas del laborista británico Keir Starmer, que no se sumó inicialmente a la ofensiva. Los líderes de la UE, salvo el citado Merz, quisieron ayer respaldar a Sánchez en la confrontación con Trump, aunque mantengan un diferente planteamiento en política exterior.
La respuesta ante la ofensiva en Irán confirma que es una utopía plantearse una defensa común europea. Hoy la regla de la unanimidad se impone en esta cuestión en la UE. Y, al final, cada país antepone sus propios intereses y conveniencia a una postura común.
