Es una pena que, a estas alturas, salga una ordenanza de civismo que penalice a las personas sin hogar. ¿Qué puede hacer alguien que vive en la calle? ¿Cómo viviríamos cualquiera de nosotros en un banco? Nadie lo hace por gusto, detrás hay muchos problemas sociales y de salud, que se van agravando y cada vez es más difícil salir. ¿No les da vergüenza dar soluciones temporales y tener en lista de espera a personas para poder comer o dormir? Y además con una normativa (visitas, dejar las pertenencias donde puedas) tan rígida que si consigues seguirla es que ya estás bien.
Por favor, cuenten con las personas expertas –Arrels, servicios sociales, profesionales de drogodependencias...– y den soluciones humanas y efectivas. Antes de penalizar hay que sensibilizar y resolver.
Leticia Esporrín
Barcelona