Que Corina Machado regale su premio a Donald Trump no significa nada: alguien que hace estallar conflictos y no lucha por los derechos humanos es lo opuesto a lo que el premio representa. Pero, cómo no, había que hacer algo para calmar los ánimos del déspota norteamericano, por mucha falta de sentido que tenga. Sin embargo, en manos de un tirano, el Nobel solo es un pedazo de oro. Espero que de ahora en adelante no se ceda ante sus caprichos.
Antoni Aliana Cano
Barcelona
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