Recientemente, este diario se ha hecho eco de la necesidad de tener un museo del transporte en Barcelona, contando con una plataforma de apoyo (“Barcelona contará con un museo del transporte en la Vall d’Hebron”, Vivir, 17/I/2026). En 1961, a raíz de la Exposición de Automóviles antiguos, se iniciaron los contactos con el Ayuntamiento para la creación de un museo del transporte. La idea era que, por medio de la Unesco y acogiéndose a la institución de Museos de Europa, se diera cobertura legal para este nuevo museo. Ha pasado más de medio siglo y no se ha hecho nada: Barcelona no puede dejar escapar ahora la oportunidad. Esta vez, el desencuentro se produce por la ubicación. La antigua Fira de Montjuïc sería ideal y los barceloneses agradeceríamos tener un poco de cultura sobre nuestro transporte urbano.
Alberto Maluquer
Barcelona