Pasó con el carnet por puntos o con la prohibición de fumar en los bares: sin esperar a que demostraran su eficacia para la seguridad vial y la salud pública, respectivamente, algunos ya vaticinaron el apocalipsis con su entrada en vigor. Y ahora pasa con la baliza V-16, que ha venido a sustituir los triángulos, un accesorio que ya de por sí resulta peligroso en su colocación.
No lleva ni tres semanas en vigor, ya ha suscitado polémica y los expertos de turno no han tardado ni un minuto en desconfiar de su puesta en servicio. Uno ya no sabe si las críticas responden a la realidad o si se trata de una polarización política más.
Pediría a los impacientes compulsivos que dejen de ver gigantes donde solo hay molinos, que dejen de ver amenazas donde solo hay un intento de mejorar la seguridad vial. Demos una oportunidad a la baliza V-16, siquiera cien días.
Gonzalo de Miguel Renedo
Calp