Uno de los problemas que sufren los residentes en las grandes ciudades es el aumento de hurtos a personas mayores, principalmente a mujeres, a las que roban el bolso con el método del tirón.
En el bolso habitualmente llevamos el DNI y las llaves de nuestra vivienda. Y puesto que en el DNI figura nuestra dirección completa, a no ser que estemos empadronados en un lugar diferente al del domicilio habitual, ponemos muy fácil a los ladrones que puedan acceder a nuestros domicilios antes de que podamos llegar a casa y cambiar la cerradura, y más si nos encontramos lejos o fuera del municipio.
En pleno siglo XXI, ¿todavía es necesario que en el DNI figuren estos datos privados? ¿Dónde queda la aplicación de la ley orgánica de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales? Tengo sesenta y cuatro años, ando con muletas y soy objetivo fácil para ellos. ¿Hasta cuándo?
Montserrat Roig Torrents
Suscriptora Barcelona