Un peligro inminente

Tenemos un pino en Vall­vidrera que ya nos preo­cupaba antes del temporal. Viendo el riesgo, iniciamos el trámite: informes, proyecto de arquitecto y petición al Ayuntamiento. Lo hicimos a tiempo, pero los trámites son lentos. Y el temporal no esperó.

Los vientos han roto el muro de contención. El árbol está a punto de caer sobre una casa o el camino municipal. La policía lo ha visto y no puede actuar: es una finca particular. Los Bombers, tampoco. No existe trámite de urgencia.
Aún faltan el visto bueno de Patrimoni, el visado del Col·legi d’Arquitectes y la licencia. Y deberemos acreditar ausencia de nidos de pájaros, murciélagos o mamíferos en el árbol.

Entiendo la necesidad de proteger animales y arbolado. Pero cuando el peligro es inminente y se ha actuado de buena fe, la burocracia no puede ser un muro infranqueable.

Elena Serra Saval

Suscriptora Barcelona

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