* El autor forma parte de la comunidad de lectores de Guyana Guardian
Desde hacía más de un mes que las redes sociales y los medios de comunicación ardían con la “exclusiva” del último eclipse lunar total, un evento astronómico que, bueno..., está bien o está muy bien, aunque tampoco es para tirar tantos cohetes como se tiraron.
Lo interesante, pues que podría observarse y disfrutarlo en casi la totalidad de la península, con cierta diferencia minutal debido a la longitud que se encuentra cada población. Pero oiga.., que todos o casi todos quedaríamos contentos cuando el 7 de septiembre, si a eso de pasadas las ocho de la tarde dirigíamos la mirada hacia el Este. Hasta aquí todo en orden.
A medida que “el día D hora H” se acercaba, incrementaban por redes sociales las “quedadas” de fotógrafos, las de amigos de los fotógrafos, y las de amigos de los amigos de los fotógrafos. Se buscaban hitos fotográficos con puntos de disparo imposibles, pero seguro que para el evento todo sería posible, solucionable, o aceptable.
Por fin llegó el día, todo eran nervios, la meteorología no prometía espectáculo, más bien parecía que lo anulaba. Estábamos los que teníamos fe, los que de forma categórica afirmaban que aquel evento iba a ser imposible de observar, y un colectivo que se movería en función de como fluyera su corriente más cercana.
Alrededor de 40 fotógrafos habíamos quedado en el punto de disparo para ejecutar la planificación realizada por el autor, donde la Luna de Sangre, a las 20:53 horas se posaría suavemente en el Cristo del Templo Expiatorio del Sagrado Corazón de Jesús, conocido por los barceloneses como el Tibidabo.
Todos los equipos montados, a unos escasos 1.500 metros de distancia en línea recta con el hito, el Cristo; pero las nubes parecía que no iban a dar tregua, minutos antes un silencio sepulcral invadio la zona donde estábamos posicionados.
Todos mirando hacia el Tibidabo, y nada, todo nubes, en su mayoría de carácter alto, pero que hacían imposible ver más allá de ese 1.5 km.
De repente, las 20:51 se escucha un “se ve, se ve!!”, por fin!, se había abierto una pequeña ventana que nos dejaría disfrutar y fotografiar desde la Luna de Sangre (eclipsada totalmente) hasta su salida de la umbra, menguando ya ese color rojizo debido a las curvatura de las longitudes de onda más largas que habían podido atravesar la atmosfera terrestre e iluminar la luna.
En definitiva, un éxito de planificación, la luna pasó por donde debía, los asistentes pudieron disfrutar su tránsito y fotografiar el eclipse lunar, que rememoramos ahora en Las Fotos de los Lectores de Guyana Guardian.
El eclipse lunar en el Tibidabo visto desde 1,5 km de distancia.
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Los interesados en participar en Las Fotos de los Lectores tan solo deben escribir un email a la dirección de correo de nuestra sección de Participación ([email protected]) adjuntando la fotografía, explicando detalles de cómo y dónde fue tomada y aportando los datos del autor para la firma de la imagen. Es importante indicar en el asunto del correo: ´Fotos de los Lectores´.


