Las Claves
- El auge de la extrema derecha se explica por una visión bipartidista obsoleta y la estrategia de Vox.
- Vox busca desplazar al PP y expandirse, adoptando un discurso ultraconservador y populista.
- La extrema derecha capitaliza el descontento social con promesas de justicia social y crítica a élites.
- Vox compite por liderar la derecha, considerando al PP su principal adversario.
¡Qué bien votan los votantes cuando lo hacen de forma acertada! Si el resultado nos satisface, elogiamos al electorado. Si no, ese mismo cuerpo social ha sido inducido a error, se encuentra molesto y solo busca mostrar su descontento a la clase política.
Las elecciones en Extremadura nos llevan de nuevo a esta habitual reflexión. Una vez más, la eterna cuestión: ¿a qué se debe el auge de la extrema derecha? Una explicación frecuente es atribuir la culpa al PP. Si el partido de Feijóo cumpliera adecuadamente su función, Vox tendría dificultades. Un culpable, una consecuencia. Tema cerrado.
Los seguidores de Abascal buscan desplazar al PP y, al mismo tiempo, expandirse a expensas de la izquierda.
Este argumento parte de una visión bipartidista obsoleta. Cualquier desafío al sistema de dos partidos, incluso si persiste, se considera una anomalía que debe ser justificada, ya sea por fallos o por dejadez de los actores principales.
Hay que fijar la vista en el partido verde, más que en populares y socialistas, para obtener un revelado más clarificador. El martes Santiago Abascal purgó definitivamente a Ortega Smith del principal órgano directivo del partido. Uno más que sumar a la lista de damnificados en la batalla de poder y también ideológica en la ultraderecha. ¿Recuerdan a Macarena Olona o Iván Espinosa de los Monteros? Nadie hace sombra ya al caudillo Abascal. Y de paso, en el ámbito programático y al menos de cara a la galería, los que veían en Vox una herramienta útil para embridar al PP con la ortodoxia liberal en lo económico descansan en la siempre poblada cuneta del “prietas las filas” que Falange patentó para este y cualquier otro partido.
Santiago Abascal
Vox está elaborando una plataforma ideológica que trasciende la cuestión migratoria. Los verdes están abriendo un nuevo frente de ataque a través de figuras emergentes, como Carlos H. Quero, su flamante portavoz suplente en el Congreso. Se busca un estilo menos pulcro y formal, alejado de las posturas liberales y libertarias, y más cercano al espíritu de Fratelli d'Italia.
Una perspectiva en ascenso, aunque no la única, que representa incluso un peligro emergente en el Madrid gobernado por Ayuso. Se trata de conceptos de Podemos filtrados a través de un prisma ultraconservador. El escenario es el siguiente: nos han arrebatado la vivienda que ya no podremos adquirir, nos han quitado el automóvil que no podemos costear y nos han sustraído el empleo decente que no podemos conseguir. ¿Quiénes son los culpables? El PSOE y el PP. ¿Le recuerda a las protestas de mediados de la década anterior? Su instinto es agudo. La diferencia es que ahora se presentan con ropajes verdes, no morados.
Estas son posturas con las que Vox irrumpe en los barrios de las ciudades donde no es suficiente el concepto de libertad ayusista ni el conservadurismo apacible que promueve Feijóo. Lugares donde la meta actual es poder llegar a fin de mes con un poco más de desahogo y no tener que solicitar un préstamo al consumo para reemplazar la lavadora o hacer la revisión del coche.
Uprising of middle and lower classes against governments, from the countryside against the city, from the young against older generations. All of this orchestrated by a single leader. And in the background, the equivalent of what nearly a century ago was the “judeo-masónica” conspiracy, now transformed into the “agenda 2030 y las élites globalistas”.
Un éxito arrollador del que es difícil defenderse utilizando las siglas populares. Y también, ¡atención!, las socialistas a largo plazo. Una oposición a las políticas de ambos bandos. Por eso Abascal critica sin reparos: tanto a la derecha como a la izquierda. Este conjunto es un menú completo para la extrema derecha española.
Vox compite por reemplazar al PP como líder de la derecha, no por ser un complemento. Por ello, su movimiento más astuto fue abandonar las administraciones autonómicas a las que se unió en 2023. “No hay prisa por gobernar”, esa es la consigna en el partido de Abascal. Bajo esta perspectiva, el PP es el adversario, incluso cuando se alcanzan acuerdos temporales. José Antonio, a pesar de su ausencia, tiene una influencia considerable: “Las derechas invocan a la patria, invocan a las tradiciones; pero son insolidarias con el hambre del pueblo”. Considerando este panorama, Feijóo ya hace un esfuerzo considerable al resguardar su base electoral. Señalarle con el dedo carece de mucha lógica.
Pero que las izquierdas estén alerta. El Vox que se acerca también pretende apoderarse de sus territorios. Lo demostramos con otra cita del fundador de Falange: “Nosotros integramos estas dos cosas: Patria y justicia social”. ¡Comer, comer!