La vida sigue igual

Mar de fondo

Las Claves

  • El pacto de financiación entre Pedro Sánchez y Oriol Junqueras genera tensiones regionales mientras Junts busca obtener mayores beneficios políticos.
  • Artur Mas considera insuficiente

Haciendo algo de memoria. La oferta electoral de un acuerdo fiscal, añadida a la rápida degradación del tripartito de aquel entonces, situó a Artur Mas al frente de la Generalitat en noviembre del 2010. Dos años después, la negativa rotunda de Mariano Rajoy a tratar ese tema brindó la excusa formal para el adelanto electoral que activaría de forma definitiva el proceso independentista.

Forum Europa Tribuna Cataluña con Artur Mas

Forum Europa Tribuna Cataluña con Artur Mas

Ana Jiménez / Propias

Si bien existían otros motivos menos altruistas, según admitió el mismo Artur Mas por escrito en la obra Cabeza fría, corazón caliente (Península, 2020), el entonces president optó por exponer ante la ciudadanía un vínculo directo y rotundo: ¿rechazáis tratar el pacto fiscal? Entonces determinaremos nuestro porvenir. Los sucesos del lustro posterior resultan conocidos y las secuelas son plenamente evidentes. En realidad, tales huellas profundas definen la actualidad y perfilan el horizonte político de Catalunya.

Junts confía en lograr beneficios superiores sacando partido de la fragilidad de Sánchez.

Tras casi quince años, los recursos financieros han vuelto a situarse en el eje de la política autonómica. Ayer, el pacto de financiación establecido entre Pedro Sánchez y Oriol Junqueras se analizó en dos escenarios distintos de forma simultánea. En Madrid, la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, debatía con los consejeros regionales del área en la reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera. Mientras tanto, en Barcelona, Artur Mas protagonizaba un encuentro matinal en el que lo más relevante era conocer su postura sobre el acuerdo PSOE-ERC, dado que los votos de Junts –organización en la que no milita, pero sobre la cual intenta ejercer una ascendencia mayor– son determinantes para su ratificación en el Congreso.

No hubo asombro en ninguno de los dos espacios. En Madrid, las regiones, abarcando las del PSOE, emplearon la cita para manifestar su malestar. La estructura y el contenido del borrador legal que debe coordinar la futura financiación autonómica (a todo esto, ¿está redactado en su totalidad?) Apuntan a un único autor: ¡los catalanes! El modo: ¡se ha acordado con los secesionistas de ERC! El trasfondo: ¡beneficia a Catalunya!

El reverso de la situación se dio en Barcelona. Al encuentro matinal de Artur Mas asistió la cúpula de Junts, desde Jordi Turull hasta Miriam Nogueras. Había que prestar mucha atención por si el exdirigente, que hace tiempo volvió al pragmatismo, expresaba una opinión tajante sobre la financiación nueva. ¿Se situaría Artur Mas con los que prefieren asegurar lo concreto antes que perseguir promesas inciertas?

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No realizó una declaración directa, pero sus intenciones se percibieron de forma implícita. Según Mas, el pacto entre el PSOE y ERC resulta insuficiente. De este modo, sin generar conflictos directos, respaldó de manera indirecta el rechazo de Junts a la propuesta vigente. En síntesis, su postura es que requiere perfeccionarse. Es necesario emplearse a fondo en la negociación para que deje de ser una simple reforma estética del sistema de 2009 y se transforme realmente en un esquema inédito.

Mas brindó un beneficio extra a los junteros. Instó a la sociedad civil –a saber, patronales, sindicatos, universidades, académicos y tutti quanti – a adherirse a las posturas críticas que promueven los partidarios de Puigdemont para fomentar un acuerdo político que, al concluir, posibilite un cambio verdadero del esquema y no una simple maniobra de simulación.

No obstante, resulta improbable que tal hecho acontezca. Si el franquismo legó el “joven, no se meta usted en política”, de la etapa independentista ha perdurado una suerte de bloqueo psicológico común que vincula la ambición con el descalabro. Un temor profundo a repetir el mismo error, algo que Julio Iglesias cantaría si conservara su voz y no tuviera que gestionar asuntos más delicados y sombríos.

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Todavía es prematuro determinar si se logrará obtener una financiación renovada. Junts aprovecha la fragilidad política de Sánchez junto a su firme deseo de permanecer en la Moncloa para aspirar a obtener más concesiones que evidencien lo que califican como la actitud sumisa y claudicante de ERC. Sobre esta formación, comentan discretamente que solo ha reducido sus exigencias originales respecto al modelo de financiación autonómica con el fin de asegurar un próximo segundo indulto para Oriol Junqueras.

Ya ven, en lo que atañe a financiación, pero sobre todo a puñaladas, la vida sigue igual.

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