El Gobierno español y el Ejecutivo vasco zanjarán definitivamente este viernes el traspaso de cinco competencias sobre las que se anunció un acuerdo entre los meses de julio y septiembre, pero cuyo cambio de manos definitivo se había enquistado hasta la fecha. Este bloqueo había llevado a un deterioro de las relaciones del Gobierno de Pedro Sánchez con el PNV, que en los últimos días amenazaba con un golpe encima de la mesa.
De hecho, estas cinco competencias se debían haber traspasado definitivamente en una comisión mixta de transferencias convocada para el pasado 29 de diciembre y, finalmente, desconvocada ante la falta de acuerdo. Ahora, el desbloqueo de esta cuestión permitirá destensar en cierta medida las relaciones entre el PNV y el Gobierno español, aunque continúa pendiente el traspaso de alrededor de quince competencias, un apartado que se tenía que haber cerrado para el ecuador de la legislatura en base al acuerdo de investidura rubricado entre jeltzales y socialistas.
Las cinco competencias
Entre las competencias cuyo traspaso se zanjará mañana, tres están relacionadas con la Seguridad Social: prestaciones no contributivas, prestaciones de desempleo y el Seguro Escolar. Además, se traspasará la competencia de Salvamento Marítimo y la gestión de un centro de verificación de maquinaria situado en Barakaldo.
Los dos traspasos de mayor relieve son los de las prestaciones no contributivas y las de desempleo. Con estos traspasos, el Gobierno vasco podrá contar con una ventanilla única para gestionar tanto las políticas activas de empleo como las pasivas, estas últimas dependientes hasta ahora del Ejecutivo central. En consecuencia, Euskadi asumirá, a través del Servicio vasco de Empleo-Lanbide, la gestión de 30 oficinas del SEPE (Servicio Público de Empleo Estatal), en las que actualmente trabajan 534 personas.
El Gobierno vasco se convertirá en el primer ejecutivo autonómico en gestionar la prestación contributiva del paro (dirigida a quienes tienen 360 días o más cotizados por desempleo y han perdido el trabajo o han reducido su jornada) y el subsidio de desempleo (de naturaleza asistencial y dirigido a quienes hayan agotado el paro, así como a colectivos vulnerables). En este momento, alrededor de 31.000 vascos cobran la prestación y unos 20.000 perciben el subsidio de desempleo. En total, el Ejecutivo vasco pasará a gestionar 822 millones.
El acuerdo da oxígeno al PNV para continuar respaldando al Gobierno, después de varias semanas de incertidumbre. Los jeltzales, no en vano, sienten que su apoyo al Ejecutivo de Pedro Sánchez les puede pasar factura, y necesitan incentivos para justificarlo ante sus bases y, en general, ante la opinión pública vasca. En los últimos días, EH Bildu había lanzado una puñalada al PNV, deslizando que los socialistas les tienen “tomada la medida”.
Los nacionalistas vascos pueden ahora sacar pecho tras haber conseguido cerrar cinco traspasos más, aunque el acuerdo no pone al día a Pedro Sánchez en sus compromisos con el PNV. El acuerdo para la investidura del presidente del gobierno señalaba que “en el plazo improrrogable de dos años” se cerrarían los traspasos pendientes del Estatuto de Gernika. En este momento, transcurridos más de 45 años desde su aprobación, aún están pendientes de traspaso una quincena de competencias que el Ejecutivo vasco ha agrupado en diez propuestas concretas.
Se trata de competencias que tienen que ver con la Seguridad Social, las Infraestructuras, la Seguridad Pública o la Hacienda y las Finanzas.
Cuatro bloques y 10 propuestas
