Política

La otra izquierda busca la reconciliación

El escenario político

Las primarias aparecen en el horizonte a falta de nombres de consenso para liderar la reformulación de Sumar

Mónica García, Yolanda Díaz y Ernest Urtasun, en una rueda de prensa celebrada el pasado septiembre

Mónica García, Yolanda Díaz y Ernest Urtasun, en una rueda de prensa celebrada el pasado septiembre

Dani Duch / Propias

El aviso lanzado el pasado sábado por Antonio Maíllo no fue un exabrupto de fin de semana ni una boutade para consumo interno. Cuando el coordinador general de Izquierda Unida (IU) habló de la necesidad de “superar Sumar” y de levantar una nueva candidatura amplia a la izquierda del PSOE, estaba poniendo palabras a un debate que ya se está dando, a distintas velocidades pero con igual intensidad, en casi todas las organizaciones del espacio progresista alternativo. Un debate que parte de una constatación compartida. Que Sumar, la coalición plurinacional que lidera Yolanda Díaz y que permitió frenar al Partido Popular y Vox en el 2023, es hoy, apenas tres años después, un proyecto políticamente amortizado. Al menos tal y como la cono­cemos.

Más Madrid, Comuns, el propio Movimiento Sumar... Son varios los partidos que han comenzado a mover ficha para rearmar el espacio. IU ha sido el más explícito y el que ha ido más lejos, al dejar constancia por escrito en su último informe político de que Sumar es un proyecto “incapaz de aglutinar” a las fuerzas de la izquierda alternativa. Pero el diagnóstico no es exclusivo de los de Maíllo.

Podemos decidió abandonar la coalición apenas iniciada la legislatura; Més-Compromís siguió el mismo camino en junio del 2025; Més per Mallorca amagó en otoño con pasarse al grupo mixto, aunque sus bases finalmente lo aparcaron; y la Chunta Aragonesista, aunque su diputado, Jorge Pueyo, mantiene por ahora el acta dentro del grupo parlamentario de Sumar en el Congreso, ya ha anunciado que concurrirá en solitario en las autonómicas del 8 de febrero. El CIS le da mejores resultados que a Sumar y a Podemos.

La paradoja es que IU, pese a liderar la ofensiva estratégica, no quiere cargar con el coste de forzar la salida de Yolanda Díaz. No se trata de cálculo político, sino de actuar con cautela para preservar un espacio que ya enfrenta demasiadas tensiones internas. La vicepresidenta segunda sigue siendo un factor de bloqueo insalvable para Podemos, dada la enemistad abierta que mantiene con Irene Montero. Pero, al mismo tiempo, continúa siendo una de las figuras “más reconocibles” del espacio y una “magnífica ministra de Trabajo” con un balance ampliamente valorado, especialmente durante la pandemia, como insisten desde IU. De ahí el denuedo por evitar un choque directo y abrir en su lugar un proceso que, de manera casi natural, acabe desplazando a Sumar como eje del espacio.

La Chunta acude en solitario al 8-F y el CIS le da mejores resultados que a Sumar y Podemos

La fórmula elegida pasa por un “proceso político movilizador” que agrupe a las organizaciones en torno a un acuerdo programático común. A la vista del grado de implicación que vienen mostrando todas las partes, los partidos confían en tener ese marco listo para el próximo mes de marzo.

A partir de ahí, la hoja de ruta se vuelve menos nítida. Si durante el propio proceso no emerge una figura de consenso para asumir el liderazgo, no se descarta la celebración de primarias.

Comuns y Más Madrid prefieren esperar a que surja esa figura y no abrir ese melón “antes de tiempo”, especialmente por la dificultad de homologar sus respectivos censos en uno único estandarizado. Mientras que Izquierda Unida ya lo ha deslizado en más de una ocasión.

Un elemento clave del planteamiento, eso sí, es el compromiso irrenunciable de lealtad a quienes no resulten vencedores. Una condición que no es retórica y que busca evitar la repetición de rupturas traumáticas como las vividas en los últimos años. Es, además, una enmienda implícita a la gestión de Sumar, que ni siquiera activó unas primarias para las elecciones europeas, con el consiguiente conflicto en la confección de listas que fue resuelto in extremis y sin consenso.

El tipo de organización y el arraigo territorial que necesita el proyecto son asuntos clave

El cálculo interno, por tanto, es claro. IU cuenta con una base militante sólida y capilar en prácticamente todos los territorios, del mismo modo que Comuns en Catalunya o Más Madrid en la Comunidad de Madrid. En contraste, Movimiento Sumar apenas ha logrado echar raíces orgánicas más allá de su expresión institucional como socio de Gobierno. En un escenario de primarias, la balanza difícilmente se inclinaría del lado de Yolanda Díaz. Y un resultado que terminara con el control hasta ahora ejercido por Sumar abriría la puerta a tender más adelante la mano a Podemos, como coinciden en señalar tanto IU como Comuns.

En ese sentido, el reciente precedente de Extremadura, donde esa fórmula ha arrojado los resultados electorales más prometedores del espacio desde las generales del 2023, ha acelerado la discusión sobre el tipo de organización y el arraigo territorial que necesita el proyecto.

Ese debate es uno de los más incómodos para Movimiento Sumar y, al mismo tiempo, uno de los que los partidos coaligados consideran prioritario para la nueva etapa. El fallido ciclo electoral autonómico iniciado en el 2024 ha reforzado la lectura de que el espacio solo es competitivo cuando se apoya en proyectos con una implantación local sólida.

A todo ello se suma un último escollo, aparentemente menor pero políticamente relevante. El del nombre. La coincidencia entre Sumar como grupo parlamentario y candidatura electoral y Movimiento Sumar como partido de Yolanda Díaz ha generado confusión interna y malestar entre los socios, que reclaman diferenciar con claridad la herramienta común de las siglas particulares.

Sumar ni siquiera activó unas primarias para las elecciones europeas pese a las presiones de los aliados

En el núcleo duro de Díaz, en cambio, sostienen que el problema no es tanto la marca como la falta de una estructura y un programa capaces de mantener el espacio en el tiempo.

Esta discrepancia resume bien el momento del espacio. Existe acuerdo en la necesidad de superar Sumar, aunque aún sin consenso pleno sobre cómo hacerlo, con qué nombre ni bajo qué estrategia territorial de base.

Asier Martiarena Olveira

Asier Martiarena Olveira

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Redactor de la sección de política tras una década cubriendo la actualidad de Madrid entre 2011 y 2022. Antes en Microsoft News y el diario Metro

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