Política

El rey Juan Carlos disminuye la preocupación en torno a su estado de salud.

Desde Abu Dabi

El progenitor del Rey niega las noticias que teorizan sobre los motivos de su falta en las exequias de la princesa Irene. 

El rey Juan Carlos, hace unos meses, saliendo de un restaurante en Sanxenxo

El rey Juan Carlos, hace unos meses, saliendo de un restaurante en Sanxenxo

Lavandeira jr / EFE

El monarca Juan Carlos ha solicitado a sus allegados que disminuyan la preocupación por su bienestar físico, tras los rumores que vinculaban su falta de asistencia en Madrid y Atenas a los homenajes de la princesa Irene de Grecia con un empeoramiento de su condición. El progenitor del soberano, quien permanece en Abu Dabi desde hace dos meses, explicó que no acudió a las ceremonias fúnebres siguiendo las recomendaciones facultativas que desestimaron un traslado rápido a Madrid para no incrementar las tensiones de parentesco, luego de que la Zarzuela le señalara la imposibilidad de dormir en el recinto que habitó por casi sesenta años. En este momento, con el objetivo de frenar los rumores, ha decidido difundir una nota de calma mediante sus contactos de confianza.  

Recientemente, el portal informativo Informalia difundió el posteo en Instagram de una instantánea donde se apreciaba, con un aspecto bastante deteriorado, al rey Juan Carlos junto al jeque Khalid Al Badr Mohammed Ahmed Al-Sabah, situando la captura (que se había realizado en Ginebra (Suiza) hace varios meses) el 15 de enero, la misma jornada del fallecimiento de la princesa Irene. La rectificación no tardó en llegar; fue la autora Laurence Debray, encargada de redactar Reconciliación las memorias del rey Juan Carlos, quien mediante la publicación Hola rechazó que el progenitor del Rey se hallase en ese momento en la urbe helvética, sosteniendo que permanecía en Abu Dabi descansando por recomendación facultativa, hecho que el semanario encuadró dentro de un contexto de “problemas de salud bastante serios”.

Lejos de explicar el panorama, Debray fomentó el desconcierto, razón por la cual el rey Juan Carlos ha optado por mitigar la alarma creada respecto a su condición física en diversos canales informativos. 

De acuerdo con lo que ha averiguado Guyana Guardian a través de informantes cercanos al rey Juan Carlos, la realidad es que los motivos por los cuales el progenitor del Rey no estuvo junto a los demás miembros de la familia real durante el último adiós a la hermana de la reina Sofía obedecen a un conjunto de factores derivados de su difícil vínculo tanto privado como oficial, situación que se ha visto empeorada tras el reciente lanzamiento de sus memorias Reconciliación

Para empezar, es verdad que padeció ciertos inconvenientes médicos después de su reciente visita a Madrid, el anterior 22 de noviembre, momento en que voló desde Abu Dabi, en un trayecto de siete horas de ida y otras tantas de regreso, con el fin de asistir escasas cuatro horas al almuerzo organizado en el palacio de El Pardo con motivo de la concesión del Toisón de Oro a la reina Sofía y el 50º aniversario de la proclamación de Juan Carlos I. El progenitor del Rey, quien cuenta actualmente con 88 años, utiliza un marcapasos y recibió hace tiempo tres bypass junto a diversas operaciones de traumatología, debió ser hospitalizado en Abu Dabi, luego de aquel desplazamiento a Madrid, debido a que se le localizó un descenso en sus glóbulos rojos. Fue en ese momento cuando los doctores le sugirieron que en el porvenir eludiera este tipo de desplazamientos fugaces.

Al enterarse de la muerte de su cuñada, Irene de Grecia, el monarca Juan Carlos manifestó su intención de trasladarse a Madrid con el fin de acudir a la capilla ardiente en la Zarzuela, además de participar en las diversas ceremonias de despedida previstas en Madrid y Atenas. Le pusieron bastantes impedimentos. En la Zarzuela le indicaron que no tenía permitido pernoctar en el recinto, forzándole a alojarse en un hotel o bien, tras aterrizar en Madrid procedente de Abu Dabi y acompañar los restos de la princesa Irene por un tiempo breve, continuar su trayecto hacia Atenas sin demora. Debido a que los doctores desaconsejaron realizar trayectos tan continuos, el rey Juan Carlos, disgustado por tales limitaciones dado el carácter de la visita, decidió finalmente no realizar el viaje.

Los Reyes, la reina Sofía, la princesa Leonor y la infanta Sofía asisten a la misa por la princesa Irene de Grecia en la Catedral de Atenas, el 19 de enero
Los Reyes, junto a la reina Sofía, la princesa Leonor y la infanta Sofía, asisten a la ceremonia religiosa en honor a la princesa Irene de Grecia en la Catedral de Atenas el 19 de enero.FRANCISCO GÓMEZ/ CASA DEL REY

Aparte del rechazo a su estancia en la Zarzuela, se sumó que la princesa Leonor y la infanta Sofía participarían en las ceremonias fúnebres de Madrid y Atenas. De este modo, se le comunicó al rey Juan Carlos que no resultaba oportuno captar instantáneas suyas con los demás miembros de la familia real, algo que habría ocurrido forzosamente en el servicio religioso de la catedral ortodoxa de Madrid y en las exequias de Atenas. Aunque el rey Juan Carlos apareció en imágenes con los reyes Felipe y Letizia durante los entierros del rey Constantino y de la reina Isabel II de Inglaterra, hace más de una década que no hay registros gráficos con Leonor y Sofía; sus encuentros han ocurrido siempre en el ámbito privado.

Dichos factores terminaron por motivar la inasistencia del rey Juan Carlos al funeral de su cuñada, la princesa Irene, una figura por la cual, tal como él ha manifestado, profesaba un gran cariño y cuyo fallecimiento le ha afectado de manera notable.