Puente defiende la gestión de las incidencias ferroviarias frente a los rivales políticos que exigen su dimisión.
El escenario político
Draft 2:* El ministro se des

El ministro Puente, ayer durante su comparecencia en el Senado a raíz de los inconvenientes ferroviarios.
Óscar Puente acudió ayer dos veces al Senado para ofrecer detalles sobre la emergencia ferroviaria más severa de épocas recientes, motivada por los siniestros de este enero en Adamuz (Córdoba) y en Gelida (Barcelona), que han arrojado un doloroso total de 46 fallecidos. Sin embargo, aunque se trataba de dos redes de transporte distintas –la alta velocidad y las cercanías–, el ministro de Transportes utilizó un planteamiento similar, centrado en la protección absoluta de su desempeño ante lo que calificó como una herencia de falta de claridad, “falta de inversiones” y “elusión de responsabilidades” medidas del Partido Popular.
“Ni en mil vidas van a encontrar ustedes en mí ningún parecido con ese que estaba escondido en el Ventorro mientras informaba en tiempo real a su líder político”, afirmó el titular para intentar colocar a los seguidores de Alberto Núñez Feijóo ante el reflejo de la administración de la dana.
El PP critica que el ministerio ha desatendido la conservación de las infraestructuras ferroviarias.
Esa estrategia no pudo, sin embargo, mitigar la carga política contra el ministro de Transportes ya que, a las demandas de cese que los grupos de PP y Vox manifestaron al principio de la sesión por el “mantenimiento deficiente” del servicio, se terminarían uniendo las de ERC y Junts. En su caso por el “desastre diario” de Rodalies y por la dimensión de una crisis que “ha colapsado dejando en la estacada a 400.000 usuarios” en Catalunya.
Puente comenzó su comparecencia inicial rememorando a los afectados –“no hay palabras para describir el dolor”– antes de reafirmar su lealtad hacia la “transparencia” ante lo que describió como una “ofensiva de bulos”, promovida por los sectores mediáticos y políticos de la derecha. “Dije que daría explicaciones y que no me iba a esconder. Y así lo estoy haciendo”, recalcó el ministro a quien los populares le demandaron “empatía” y “disculpas” para los damnificados.
Puente persiste en sostener que “la renovación integral no implica sustituir todo el carril”
A medida que las pesquisas avanzan, el encargado de Transportes se limitó a recalcar sucesos ya divulgados sin ofrecer detalles significativos acerca del percance.
Inicialmente desmintió que el trayecto Madrid-Sevilla se encontrara descuidado y resaltó que el desembolso en conservación por kilómetro se ha elevado un 66%. Acto seguido recalcó la frecuencia de las inspecciones de las soldaduras de la vía. Finalmente, precisó que la “renovación integral” puesta en marcha no conlleva el cambio total del raíl. “En ningún sitio se hace así”, aseveró sin lograr persuadir a las derechas.
El responsable de Transportes asegura que Rodalies “es un servicio pésimo”, si bien “hay esperanza cierta de mejora”
Bajo ese marco, Puente comparó el proceder de la administración presente con el del Gobierno del PP después del siniestro de Angrois en 2013, defendiendo la postura del PSOE ante el hermetismo que, según su opinión, guardó en aquel momento el Ejecutivo de Mariano Rajoy. “Tengo la conciencia muy limpia; cuando se produzca el funeral de Estado estaré allí con la cabeza bien alta, tras haber cumplido con mis obligaciones y podré mirar a la cara a las víctimas”, afirmó. Puente instó a las formaciones a considerar los resultados que determine la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios, cuyo análisis inicial señala como motivo más probable del desastre de Adamuz a la unión soldada entre raíles de diferente tiempo de uso.
La táctica defensiva del ministro, centrada en equiparar la gestión del Ejecutivo socialista con la del PP, se aplicó en la sesión específica sobre Rodalies. Puente admitió que el de Catalunya es “es un servicio pésimo” pero a causa de décadas de desinversión y abandono que, a su parecer, únicamente es achacable a los periodos de José Maria Aznar y Mariano Rajoy. En cambio, por obra del de Pedro Sánchez “hay esperanza de cierta de mejora”.
Los sectores soberanistas critican una “discriminación” y una “asfixia premeditada” hacia Catalunya.
El responsable de Transportes manifestó sus “sinceras disculpas por las afectaciones” de las últimas jornadas en Rodalies y calificó “una red antigua, sobrecargada, en un territorio complejo, y con el cuello botella en los dos túneles de entrada a Barcelona”. No obstante, a diferencia de lo que sucedía con el PP en el poder, Rodalies experimenta hoy “por exceso de intervención en la infraestructura”, señaló.
Según el ministro, el “balance del PP es cero” en Rodalies puesto que “no compró ni un solo tren” en ninguno de sus dos periodos de gobierno. Por el contrario, “para el Gobierno, Rodalies es una prioridad”, y para fundamentar su declaración empleó algunas estadísticas: “De cada dos euros que se invierten en Catalunya –por parte del ministerio– uno va directamente a Rodalies”.
Sus declaraciones no persuadieron a Junts ni a ERC, y mucho menos al PP. Las formaciones soberanistas compartieron la misma visión: una “discriminación consciente de Catalunya” debido a ejercicios prolongados de falta de inversión, de acuerdo con la senadora republicana Sara Bailac, así como la “asfixia premeditada” y “el propósito político expreso de parar, de noquear a Catalunya”, tal como relató el senador Eduard Pujol, quien contrastó a Renfe con el modelo administrativo de Ferrocarrils de la Generalitat.
Juan Bautista Milián, senador del PP, se mostró muy severo al solicitar la renuncia del ministro debido a “inútil” y “mal ministro”, “gestión pésima” y “no tener ética”, afirmando que tampoco cuentan con ella “su antecesor ni su amo”, refiriéndose a José Luis Ábalos y a Pedro Sánchez, a quien describió como “el puto amo” y “cobarde ausente”.

