Las formaciones de Sumar integradas en el Gobierno perfilan un pacto electoral inédito.
En busca del acuerdo
Movimiento Sumar, Comuns, IU y Más Madrid darán a conocer su propuesta el venidero 21 de febrero.

Yolanda Díaz, en una imagen de archivo.

Movimiento Sumar, los Comuns, Izquierda Unida y Más Madrid mostrarán el próximo 21 de febrero en Madrid su intención de presentarse conjuntamente en las próximas elecciones generales, en un acto destinado a establecer las bases del proyecto político que dará forma a la reconfiguración del espacio progresista a la izquierda del PSOE.
Esta comunicación se produce escasamente 72 horas después de que Gabriel Rufián, representante de ERC en el Congreso, manifestara su propósito de iniciar diversos encuentros con líderes de la izquierda con el fin de evaluar la situación política de la alianza progresista. Los cuatro grupos —que forman parte del Gobierno de coalición en calidad de aliados minoritarios— han optado por actuar de este modo, cerrando así un periodo de diálogos reservados destinados a fortalecer su cooperación y reactivar un ámbito dividido después de los recientes comicios.
Las organizaciones han pactado organizar la cita el día 21 en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, un emplazamiento común para los hitos más representativos de la conocida izquierda alternativa. Sin embargo, restan por concretar ciertos detalles como el listado de portavoces que tomarán la palabra en el acto o el nombre oficial de la futura plataforma política. Entretanto, la invitación se dará a conocer mediante el encabezado “La Alianza de las Izquierdas”, una marca de índole transitoria y voluntariamente extensa.
Sumar, Más Madrid, IU y los Comuns coinciden en que el espacio de la izquierda alternativa debe reconstruirse sobre principios de horizontalidad, cooperación y respeto mutuo, garantizando al mismo tiempo la autonomía orgánica y política de cada fuerza. Este esfuerzo ya se ha estructurado mediante la creación de un órgano de coordinación política permanente y diversos grupos de trabajo, con el fin de avanzar hacia una propuesta común. También acuerdan en la urgencia de transmitir certeza al electorado frente al próximo ciclo electoral, presentando un proyecto sólido y reconocible cuyo eje central sea contener el avance de la ultraderecha y los recortes en libertades y derechos que conlleva.
Esa reflexión se vincula con el debate interno abierto en Izquierda Unida, donde su coordinador federal, Antonio Maíllo, defendió a principios de enero la necesidad de “superar Sumar” como simple herramienta electoral y avanzar hacia una nueva coalición de izquierdas con una identidad diferente. Maíllo enfatizó que la reconstitución del espacio no puede reducirse a una simple suma de siglas, sino que debe adquirir una identidad política propia y una mayor capacidad para diferenciarse del PSOE, una postura que coloca a IU como uno de los actores que impulsan con más claridad un rediseño profundo del proyecto.
El plan consiste en relanzar de forma parcial la unión forjada alrededor de Sumar, priorizando ahora las metas y el proyecto político, mientras se dejan para más adelante las determinaciones complejas relativas a la identidad, la organización y los mandos. Dentro de dicha discusión colectiva se contempla la posibilidad de que la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, se retire a un segundo plano buscando reducir el protagonismo individual y ampliar la base, siguiendo el concepto de un liderazgo compartido.
El evento tendrá lugar tres días después de que el portavoz de ERC se reúna con el líder de Más Madrid, Emilio Delgado, para analizar el futuro de la izquierda. Rufián ha venido impulsando la necesidad de una unidad plurinacional “con menos pureza y más cabeza”, más allá de las siglas, una postura que, a pesar de su resonancia retórica con el proceso en curso, ha sido acogida con prudencia por varias formaciones. El contexto inmediato, definido por los pésimos resultados de la izquierda alternativa en Aragón y la salida de Podemos de las Cortes autonómicas, incrementa la presión sobre un espacio que busca reconstruirse sin reabrir viejas divisiones.

