La disputa entre PP y Vox frustra el primer intento de investidura en Extremadura
Elecciones autonómicas
Garriga otorga un “no rotundo” a Guardiola después de comunicar que concurrirá a los comicios.

La presidenta extremeña en funciones, María Guardiola
El 3 de marzo es una fecha destacada en rojo en el calendario político español, y más específicamente para Extremadura y Aragón. En la comunidad autónoma extremeña, ese día finaliza el plazo para la primera votación de investidura de María Guardiola, y ayer Vox ya dio el primer portazo y descartó de forma “rotunda” otorgarle su respaldo.
El duelo que sostienen el centro derecha y la extrema derecha en España sobre la gobernabilidad se prevé extenso, con el foco puesto en los comicios de Castilla y León del 15 de marzo y, por supuesto, con la atención en las generales. En este contexto, Guardiola y el secretario general de Vox, Ignacio Garriga, protagonizaron un desafío. A primera hora, la candidata a la presidencia actuaba para acudir a la investidura sin tener asegurado el compromiso de Vox. No obstante, por la tarde, Garriga mostró un “no rotundo” a otorgar su voto al creer que el PP no ha captado el mensaje electoral ni la intención de su grupo de dirigir y ejecutar su programa si forma parte del gobierno.
Asimismo, el 3 de marzo, se llevará a cabo la constitución de las Cortes en Aragón, permitiendo calibrar la relación entre Jorge Azcón y la agrupación de Santiago Abascal. Al mismo tiempo, Castilla y León se hallará en plena actividad electoral por sus comicios autonómicos, un factor que podría afectar los posibles consensos entre PP y Vox.
Los grupos de ultraderecha recriminan al PP el no respetar la voluntad de los electores con tal de no cederles autoridad.
Las tres autonomías se convertirán en una prueba de fuego para la verdadera voluntad de Vox de regresar a los gobiernos autonómicos tras la ruptura con el PP en julio de 2024. En el partido de Abascal han mostrado disposición a reincorporarse a los ejecutivos como mecanismo de supervisión para asegurar que el PP cumpla sus compromisos. También en la formación de Alberto Núñez Feijóo aceptan abrirles la puerta, pues consideran que esto podría generar “desgaste” para Vox y fortalecer a un PP que está avanzando en todos los comicios electorales.
De cualquier modo, Extremadura representará el punto de partida inicial debido a que es la región que debe constituir su ejecutivo con mayor antelación. Guardiola prefirió ayer mantener la cautela al mencionar los detalles de las conversaciones con Vox, aunque resulta claro que la reacción oficial del grupo de derecha radical sugiere que los diálogos no avanzan por buen camino. Informantes de Vox cuestionaron el método de diálogo del PP al señalar que la formación de Guardiola busca alcanzar un pacto poco definido. En realidad, personas familiarizadas con los pormenores del proceso negociador prevén que un entendimiento en Extremadura se produzca tras los comicios en Castilla y León (concretamente, desde el 16 de marzo), lo cual confirmaría la advertencia recibida ayer por Guardiola sobre una sesión de investidura sin éxito.
Garriga buscó responder a varias de las observaciones que va lanzando el PP sobre el rol de Vox en las negociaciones. Señaló, por tanto, que su partido está dispuesto a “hablar” y asumir “responsabilidades” ante las críticas populares que lo acusan de rehuir la participación en tareas de gobierno para evitar el desgaste. Pero Vox persigue un control absoluto y efectivo sobre la agenda que pueda impulsar en cualquier gobierno. Asimismo, Garriga resaltó que reconoce su función como fuerza “cada vez más decisiva”, por ahora en Extremadura y Aragón, y con miras al futuro.
Feijóo manifiesta estar “razonablemente” complacido con el balance de los comicios en Aragón.
En todo caso, las negociaciones en Extremadura dependerán de la campaña electoral de Castilla y León.
El presidente de la Junta y candidato del PP, Alfonso Fernández Mañueco, parece dispuesto a adoptar un enfoque más agresivo contra Vox. En este sentido, ayer mismo, Mañueco reprendió a Vox por su retirada del gobierno autonómico hace más de un año y medio. “Se fueron dejando a todo el mundo tirado”, señaló ayer Mañueco, en un acto organizado por La Razón .
El presidente de la Junta de Castilla y León confía en “sentarse” con Vox, aunque prefiere contar con su respaldo a través de un acuerdo parlamentario antes que formar un gobierno en coalición. “Creo que el gobierno en solitario es lo mejor, con pactos parlamentarios, pero veremos qué dicen las personas de Castilla y León”, añadió.
Génova respalda los acuerdos con Vox y Guardiola también exige al PSOE que actúe
El mismo Feijóo, quien acudió ayer a un evento en Valencia, se manifestó “razonablemente” contento con lo sucedido en Aragón, si bien reconoció que Vox “mejora notablemente”. Según el dirigente del PP, lo primordial es pactar con Vox, aunque también ha marcado ya límites precisos a los pactos, los cuales deben limitarse a respetar la Constitución y la normativa legal.
En el PP, en todo caso, fuentes del partido creen que el PSOE también se debería de mover para desbloquear la investidura tanto en Extremadura como en Aragón. De hecho, la propia Guardiola aludió al PSOE y acusó a los socialistas de no haber “entendido” el resultado de las urnas por no favorecer su investidura.
En todo caso, según las declaraciones de Ester Muñoz, portavoz del PP en el Congreso, en Génova mantienen los acuerdos con Vox. “Si a nosotros nos dicen que el 23 de julio el PP saca dos diputados menos, pero Vox saca cinco más y hoy estamos en el Gobierno, pues le digo que sí, que yo lo preferiría”, señaló Muñoz.