Ayuso acusa a Sánchez de “cargarse” la España de Felipe González y de ayudar a sacar a presos de ETA
Asamblea de Madrid
La presidenta defiende su Medalla a EE.UU. Frente a un Gobierno que ha decidido “aislar” a España y solo “llevarse bien con Hamas”

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, interviene durante el pleno que este jueves celebra la Asamblea regional.

Isabel Díaz Ayuso ha vuelto a convertir el pleno de la Asamblea de Madrid en un escenario de política nacional. La presidenta madrileña ha orillado una vez más la agenda autonómica para confrontar directamente con Pedro Sánchez y ha encontrado en Felipe González la munición política perfecta: la del fuego amigo que el expresidente socialista ha disparado esta semana contra la actual dirección del PSOE.
En la sesión de control, Ayuso ha sostenido que el PSOE de Sánchez “se ha cargado” la España “de Felipe González” y al propio expresidente del Gobierno. Ha ido más allá: ha asegurado que por ese motivo a los socialistas “no les va a votar ni Dios” y ha acusado al Ejecutivo de trabajar para “ayudar a ETA a sacar a los presos de las cárceles”. La presidenta ha colocado así sus palabras en continuidad directa con las declaraciones que González hizo el martes, cuando anunció que votará en blanco en las próximas generales y ha descartado cualquier acuerdo con Bildu, incluso más que con Vox, anticipando una victoria “abrumadoramente mayoritaria” de la derecha.
Ayuso ha hecho de esa grieta interna del socialismo su eje argumental. “En los años 90, la España que teníamos, la del AVE, era la de Felipe González”, ha dicho desde el escaño del Gobierno regional, para inmediatamente atribuir al actual PSOE la demolición de ese legado. El mensaje ha sido doble: nostalgia de una socialdemocracia de infraestructuras y estabilidad, y deslegitimación del presente político que encarna Sánchez.
El intercambio con la portavoz socialista, Mar Espinar, ha servido a Ayuso para ampliar la ofensiva. La presidenta ha censurado al Gobierno por no dar explicaciones “cuando ocurren desgracias” y ha criticado la comparecencia de Sánchez en el Congreso por los accidentes ferroviarios de Adamuz y Gelida, trasladando al pleno madrileño un debate de estricta política nacional y reforzando su pulso directo con La Moncloa.
El tono ha escalado cuando Ayuso ha acusado al Ejecutivo de “ayudar a ETA a sacar a los presos de las cárceles”, en alusión a la salida de prisión del exjefe etarra Garikoitz Aspiazu, Txeroki, y ha completado su intervención con un retrato moral de la izquierda, a la que ha tachado de frustrada e incapaz de aceptar sus derrotas. En el tramo final, ha añadido acusaciones de corrupción y degradación ética, reprochando al PSOE el uso de dinero público para “contratar amantes”. El pleno ha vuelto a confirmar así el patrón: la Asamblea como plataforma nacional, Felipe González como ariete y Pedro Sánchez como adversario central.
La izquierda intenta arrinconar a Ayuso por cómo ha gestionado el caso de acoso laboral y sexual del alcalde de Móstoles a una edil
El pleno ha estado marcado también por el escándalo de acoso sexual y laboral que rodea al alcalde de Móstoles, Manuel Bautista. PSOE y Más Madrid han acusado a Isabel Díaz Ayuso de “proteger” y tratar de “ocultar” la denuncia presentada por una exconcejala, archivada tanto por el PP madrileño como por la dirección estatal del partido. La presidenta ha respondido con una defensa cerrada de su formación y ha vuelto a cargar contra la izquierda, evitando cualquier gesto de autocrítica.
Desde Más Madrid, su portavoz, Manuela Bergerot, ha señalado directamente a Ayuso como “la única responsable” de que Bautista continúe en el cargo y ha extendido la crítica a la número tres del PP de Madrid, Ana Millán, por haber “tapado” el caso. Bergerot ha llevado además al hemiciclo las palabras del secretario general del PP madrileño, Alfonso Serrano —“¿Y tú cómo ligas?”— para denunciar la banalización del acoso y ha interpelado a la bancada popular sobre cómo se trabaja en un partido que reduce una denuncia a “un tema laboral”.
En la misma línea, la portavoz socialista, Mar Espinar, ha reprochado que, ocho días después de conocerse el caso, el alcalde siga en su puesto y ha reclamado responsabilidades políticas también para Serrano y Millán. Espinar ha acusado al Gobierno regional de haber creído a la denunciante para después desprotegerla, ha denunciado presiones para silenciarla y ha censurado la difusión de correos de la exconcejala. “En lugar de pedir la dimisión del alcalde, ponen ustedes en la diana a la víctima”, ha concluido, elevando la tensión de un debate que ha dejado a Ayuso a la defensiva en uno de los frentes más incómodos para el PP madrileño.
La Medalla “no se le da a un Gobierno” sino a una nación por sus 250 años de independencia
La presidenta Isabel Díaz Ayuso ha defendido la Medalla Internacional del Gobierno regional a Estados Unidos frente a un Ejecutivo central que, a su juicio, “ha decidido aislar a España ante el mundo” y “solo llevarse bien con Hamas”. Ayuso ha recalcado que el reconocimiento no se entrega a un Gobierno, sino a una nación por sus 250 años de independencia, y que su intención es “no romper los puentes atlánticos” con Estados Unidos, un país con el que España siempre se ha “entendido” y seguirá haciéndolo.
Para la presidenta, “a pesar de los gobiernos, la vida sigue” y los ciudadanos de una nación no deben ser responsables de las decisiones de sus ejecutivos. “Es como si el resto de los españoles tuviéramos que ir por el mundo pidiendo perdón por Pedro Sánchez”, ha espetado, subrayando que la medalla reconoce a Estados Unidos como país, más allá de sus líderes temporales.
La portavoz del PSOE, Mar Espinar, ha atacado la decisión, acusando a Ayuso de “arrastrar siempre al lado inmoral del mundo” a los madrileños. Espinar ha cuestionado a la presidenta sobre quién representa su “faro del mundo libre” y ha señalado figuras como Trump, Epstein o los agentes del ICE, además de plantearle de manera simbólica la elección entre Bad Bunny y Kid Rock, para evidenciar el sesgo ideológico de la iniciativa.
