El Parlament reprueba y pide la dimisión de la consellera Paneque por el caos de Rodalies
Crisis de movilidad

La consellera de Territori, Silvia Paneque, en el Parlament

La consellera de Territori, Sílvia Paneque, ha acabado pagando en el Parlament los platos rotos por el caos de Rodalies de las últimas semanas. La Cámara catalana ha aprobado varias resoluciones de cuatro grupos de la oposición (Junts, ERC, PP y la CUP) en las que se reprueba de nuevo a la consellera por su gestión en las incidencias en el servicio ferroviario que aún perduran, y se solicita su dimisión o el cese por parte de quien puede hacerlo, el president Salvador Illa.
Las mociones sobre la crisis de movilidad de los cuatro grupos, debatidas y votadas este miércoles por la tarde en el Parlament, pretenden dar un serio toque de atención al Govern, sobre todo por parte del principal aliado de investidura de Illa, Esquerra Republicana, que se resiste todavía a negociar los nuevos presupuestos de la Generalitat. Aunque no son resoluciones con carácter vinculante, su aprobación representa una nueva amonestación al Ejecutivo catalán en materia de movilidad, en especial de Rodalies, y la necesidad de impulsar una mejora de los servicios públicos en Catalunya.
De las cuatro mociones sobre Rodalies votadas -de PP, Junts, ERC y PP- salieron adelante todas excepto la del PP. Las de la CUP, pidiendo la reprobación y la dimisión de la consellera; la de ERC, reclamando responsabilidades políticas al Govern y la dimisión del ministro de Transportes, Óscar Puente, y la de Junts, exigiendo cesar a la consellera y al ministro y la reprobación de ambos.
Las cuatro mociones reclamaban, de una u otra forma, responsabilidades políticas al Govern, poniendo en el punto de mira a Paneque y al ministro de Transportes, Óscar Puente, cuya dimisión también se solicitaba en dos de los cuatro mociones, las de ERC y Junts.
ERC no solicitaba explícitamente la dimisión de Paneque, en su moción pero reclamaba que “la responsable de la conselleria asuma la responsabilidad política pertinente” y “todos los cambios necesarios en el Departament de Territori, tanto a nivel de estructura como de personal”, para dar respuesta a los problemas de movilidad del país, un planteamiento en el que coincidió la CUP. En cambio, el grupo republicano evitaba todo eufemismo a la hora de reclamar la “dimisión del ministro de Transportes del Gobierno del Estado español”.
Los republicanos se han mostrado muy críticos con el Ejecutivo catalán durante esta crisis, pero combinaron esta dureza con la mano tendida al Govern para mantener la hoja de ruta marcada por los recientes acuerdos en materia de Rodalies.
La portavoz del grupo, Ester Capella, repartió responsabilidades entre “los gobiernos de Madrid, del PSOE y del PP”, y el Govern de la Generalitat. Aunque a su juicio, los responsables de la situación “tiene nombres y apellidos: Renfe, Adif, Ministerio de Transportes y Gobierno del Estado”, el Govern “ha hecho de pararrayos” de Renfe, Adif y del ministro Puente al tiempo que “han demostrado su incapacidad para gestionar y su falta de ambición nacional”. Por tanto, para los republicanos “también son necesarias responsabilidades políticas en Catalunya”, defendió Capella.
En cambio, Junts ha cargado sin ambages contra la gestión del Govern en esta crisis y contra los acuerdos sellados con ERC. Como solución al problema, los posconvergentes reclaman el traspaso integral del servicio de Rodalies y “echar a Renfe de Catalunya” para que su lugar lo ocupe Ferrocarrils de la Generalitat, un servicio que consideran mejor valorado y capaz de asumir el de Rodalies.
La resolución posconvergente recoge estas propuestas junto a la de “denunciar a las empresas estatales Renfe y Adif ante los tribunales por delitos de responsabilidad civil y penal criminal” por la crisis de movilidad vivida en Catalunya. Y por último también proponía la reprobación de Paneque por segunda vez en menos de un año (la primera fue el año pasado también a cuenta de Rodalies) “por su mala gestión, la falta de información a los usuarios y la falta de planes alternativos eficientes. Junts exige su cese a Illa y también proponía la reprobación y el cese del ministro Puente.
El portavoz de Junts Salvador Vergés insistió en la necesidad de rescindir el contrato del contrato de Rodalies con Renfe porque “seguir dependiendo de Renfe es por voluntad política y en ningún caso hay un obstáculo jurídico”. Para Junts, “ha habido incumplimiento de contrato y de las cláusulas” del mismo en cuanto a calidad, protocolos de información y de seguridad, por eso “no hay excusa posible para traspasar el servicio a Ferrocarrils de la Generalitat”, defendió Vergés, frente al “traspaso de sumisión” acordado entre el Govern, Gobierno central y ERC.
La CUP también pedía la reprobación de la consellera y su dimisión por la mala gestión comunicativa, informativa y de respuesta urgente” ante la crisis de Rodalies, y en el caso de no dimitir, los anticapitalistas reclamaban a Illa que “la cese o asuma como propia la falta de fiscalización a Adif y Renfe y la mala gestión”.
El diputado Dani Cornellà advirtió de que su solicitud de dimisión o cese no es por la desinversión durante tantos años en el país, que a su juicio son culpa del PSOE y el PP, sino “por la mala gestión de las incidencias constantes”, del “caos que se ha generado”. “Usted lleva una macroconselleria con temas que para la ciudadanía son los que más preocupan y las cosas no funcionan”, remarcó el portavoz.
El PP catalán considera a Paneque “políticamente responsable de la situación de deterioro y de la suspensión del servicio de Rodalies”, lo que resulta “incompatible su continuidad al frente del departamento”, por eso, exigían su dimisión. “Rodalies es el símbolo de una Catalunya bloqueada, de un colapso estructural”, denunció del portavoz popular Juan Fernández. “Y ha colapsado cuando Pedro Sánchez está cerca de celebrar una década como presidente del Gobierno”, vinculó. Pese a asumir cierta “autocrítica por lo que pasó hace 10 años”, para el dirigente del PP, “la única responsabilidad de lo que pasa ahora es de Puente, Paneque, Sánchez e Illa”.
El otro aliado de investidura, Comuns, mostró su equidistancia con estas iniciativas en las votaciones, pero aportaron un grueso de propuestas en una interpelación a la consellera sobre la materia. Además de señalar la necesidad de reforzar el transporte público, los ecosocialistas instaron al Govern a asumir la gestión de las obras de la infraestructura ferroviaria. También alertaron al Ejecutivo catalán sobre la excesiva dimensión del Departament de Territori, puesto que tiene bajo su mando las políticas de transición ecológica, vivienda y movilidad.
Los comunes coincidieron con el PSC en corresponsabilizar a Junts de la situación por los once años que estuvo al frente de la conselleria de Territori, entre el 2011 y octubre del 2022. Los socialistas remarcaron que fue con la posterior llegada de ERC al departamento, con la exconsellera Capella, cuando se empezó a impulsar el traspaso, las inversiones en Rodalies y la planificación.
Aliança Catalana no votó a favor de la dimisión de Paneque porque “no se trata de castigar al último en llegar”, señaló Sílvia Orriols, que reclamó directamente la disolución del Parlament y la convocatoria de elecciones ante la “incompetencia” del actual Govern.