Política

El exministro Ábalos: una bolsa de plástico con un bocadillo y flanqueado por dos policías

Vista en el Supremo

Custodiados por agentes, José Luis Ábal 

El exministro Jose Luis Ábalos (2i), durante la audiencia preliminar en el Tribunal Supremo este jueves

El exministro José Luis Ábalos (2i), en la audiencia preliminar ante el Tribunal Supremo este jueves

JJ Guillén / EFE

El exministro José Luis Ábalos y el empresario Víctor de Aldama exhibieron hoy dos caras de una misma realidad. El exsocialista llegó al Tribunal Supremo en un vehículo policial, acompañado de su hombre de confianza, Koldo García. Cuatro agentes los escoltaron hasta la sala de audiencias. Son detenidos y, aunque ingresaron sin esposas, debían estar bajo vigilancia, según protocolo. Aldama llegó por sus propios medios, junto a su abogado.

Los tres ocuparon el mismo banco, apoyados contra la pared. La disposición incluía a dos agentes en un extremo, junto a García; Ábalos junto a su exasesor, y al otro lado, dos más policías. Al extremo opuesto, Aldama. Ni una sola mirada, ni un saludo, nada.

Koldo y Ábalos van de la mano, sus abogados coordinan la misma estrategia y rechazan todo. Aldama ha decidido aceptar los hechos y colaborar con la Fiscalía Anticorrupción. Su abogado confirmó cada punto presentado por el fiscal jefe Alejandro Luzón.

Ábalos y García accedieron a la estancia previo a la llegada de los siete magistrados encargados de su juicio. Ambos lucían notablemente desmejorados, especialmente el antiguo asesor, quien intentó por todos los medios ocultar su semblante. Trató de cubrir sus facciones a lo largo de las cuatro horas de esta sesión inicial empleando su abrigo rojo, si bien resultó imposible esconder la barba canosa que ahora luce.

Entraron en la sala con una bolsa de plástico cada uno, etiquetada con su nombre. “Ábalos” aparecía en la del exministro. En su interior, les habían preparado un almuerzo: una botella de agua y un bocadillo. Se anticipaba que la audiencia se extendería más allá de la hora de comer, y ese sería su único alimento hasta que pudieran regresar a la cárcel de Soto del Real. Finalmente, la audiencia concluyó cerca de las tres de la tarde, lo que les permitió consumir el bocadillo antes del traslado.

Ábalos y Koldo al detector de

Ya no volverán a comparecer hasta que el tribunal determine la fecha de inicio del juicio. Hoy tenía lugar la audiencia preliminar, en la que las partes expusieron las cuestiones previas. La abogada de García fue la que planteó más cuestiones previas, entre ellas la suspensión de la audiencia, la liberación inmediata de su cliente, la transferencia del caso a la Audiencia Nacional o su anulación.

Solicitó la recusación de cinco de los siete magistrados, medida que fue rechazada de inmediato, argumentando que uno de ellos mantenía vínculos con el PP y los demás habían intervenido en el arranque de la causa sobre la competencia del Supremo, por lo que estarían sesgados. Nada, todo rechazado sin contemplaciones.

La abogada llegó a sugerir el uso del polígrafo para los acusados, una propuesta que el abogado de Aldama rechazó de forma tajante, mientras que el fiscal recordó que dicho instrumento no está reconocido por la legislación española.

La abogada de Koldo García intenta detener el proceso mediante una serie de argumentos desmentidos por el fiscal, respaldado por la acusación popular encabezada por el PP y también por el abogado de Aldama. 

La abogada solicitó al tribunal que obligue al fiscal y a la defensa del empresario a revelar qué acuerdos han alcanzado para que él testifique contra el exministro y su exasesor, a cambio de quedar en libertad y obtener un tercio menos de pena que ellos, pese a que él fue el corruptor, es decir, pagó sobornos a Ábalos y Koldo a cambio de contratos multimillonarios para distribuir mascarillas durante la pandemia. 

Ambos han rechazado cualquier acuerdo. Como señaló el abogado, y corroboró Luzón, Aldama optó por admitir los hechos, y por eso el Código Penal prevé una reducción de pena. Nada más, nada menos. No existe otro acuerdo más allá de ese, según ellos.

Dos aspectos de una misma realidad

Dos caras de una misma moneda. Aldama observó la audiencia con calma, vestido con un traje azul y camisa blanca. Se le veía más sereno que sus compañeros en el banquillo. Incluso se permitió revisar su móvil de vez en cuando y abandonar la sala cuando lo requirieron sus necesidades fisiológicas.

El aspecto de García y Ábalos no era nada alentador. Sobre todo el del navarro. Ese hombre alto y fornido que entró y salió de la escena con la cabeza baja, temiendo ser reconocido. Ni siquiera sostuvo la mirada con Ábalos. Solo echó un vistazo una vez hacia las gradas, casi desiertas. Y sí, lo hizo con el rostro cubierto, dejando al descubierto únicamente sus ojos.

Vestido con zapatillas, vaqueros y un jersey azul, mantuvo la vista baja hasta que le tocó el turno al abogado del PP, Alberto Durán. Cuando el letrado rechazó la solicitud de su defensa para recuperar sus dispositivos móviles, Koldo y Ábalos soltaron una risa forzada, haciendo gestos exagerados. Luego, cada uno retomó su postura original.

Ábalos era el más inquieto de los tres. Agitaba los pies y las manos. Miraba hacia arriba y, de vez en cuando, se inclinaba hacia abajo. Ya no llevaba sus trajes de ministro ni los policías que lo protegían. La situación se ha invertido. Su abogado hizo lo posible, considerando que acaba de asumir la defensa tras la salida de los dos anteriores. 

Durante el receso solicitó ir al baño. Para salir, tuvo que pedir autorización, asegurar los pasillos, garantizar que nadie más saliera y avanzar solo. Así lo exige el protocolo. Se levantó con la cabeza en alto y el rostro serio, marchando bajo las miradas de quienes observan a quien algún día fue el hombre más poderoso, el confidente del presidente del Gobierno, y que ahora abandona el Supremo con una bolsa de plástico conteniendo su almuerzo.

Los siete jueces escucharon todos los argumentos y ahora les corresponde deliberar. Si ninguno de ellos los convence, el juicio proseguirá y establecerán una fecha para juzgar la corrupción más reciente.    

Carlota Garrido Ortiz

Carlota Garrido Ortiz

Redactora de tribunales

Ver más artículos

Observador de procesos judiciales trascendentales: procés, 11-M, 17-A, Gürtel, Nòos o de los más sanguinarios etarras. Persigo tramas de corrupción, desde el ámbito político hasta el empresarial y el policial, para revelar toda clase de injusticias.

Etiquetas