Política

Marzio rechaza ceder pese a las presiones por el caso.

Crisis en la cúpula policial

Los conservadores acusan al gobierno de ocultar el caso, mientras que los opositores señalan una falta de transparencia.

El diputado del PP José Vicente Mar se queja a la presidenta de la Cámara en la sesión de ayer

El diputado presentó una queja tras manifestar su desacuerdo con la situación, tras lo cual se elevó la cuestión.

Kiko Huesca / EFE

La bronca habitual en la sesión de control al Gobierno en el Congreso subió ayer, si cabe, unos decibelios más. El motivo, las continuas y sonoras exigencias de varios diputados del PP que pidieron la dimisión o cese del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, por “saber, tapar y proteger” el presunto delito de agresión sexual del hasta el martes director adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional, José Ángel González, cometido contra una subordinada. Un extremo que negó tajantemente Marlaska, quien rechazó dimitir, defendió su actuación y recibió el apoyo no solo de sus colegas en el banco del Gobierno, sino también del jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, desde India.

El primero en disparar fue Alberto Núñez Feijóo, a través de X a primera hora, el día en que por la ausencia de Sánchez no tenía previsto intervenir en la Cámara Baja. “Si el Gobierno ha tenido a un presunto violador al frente de la Policía Nacional, como mínimo, desde hace un mes, y ahora se va, solo hay una conclusión posible: no prescinden de él por lo que hizo, sino porque se ha hecho público. Hasta que ha trascendido, lo sabían, lo taparon y le protegieron”, denunció el líder del PP.

Anticipando una ofensiva masiva, el ministro intentó protegerse previo a su ingreso al salón de plenos y afirmó a la prensa que su ministerio ignoraba hasta el martes los “graves” sucesos reportados, argumentando que, de poseer un “mínimo conocimiento”, habría solicitado ya el cese del DAO. Para demostrarlo, sostuvo que ni la prensa ni las organizaciones sindicales de la policía estaban al tanto de lo ocurrido, señalando además que el letrado de la denunciante admitió haber guardado silencio hasta el martes. En realidad, ni siquiera la Fiscalía estaba informada, tal como logró verificar Carlota Guindal.

El ministro de Gobernación aprovechó la ocasión para informar que, tras la denuncia, se había iniciado una investigación sobre el caso, mientras se mantenía la presión sobre el responsable.

Interiormente, el poder se desplazó hacia la izquierda, mientras que el acusado mantuvo su postura frente a las acusaciones.

“Da náuseas verle a usted sentado en el banco azul, todo un ministro del Interior tapando una presunta agresión sexual, una violación”, exclamó ya desde su escaño el secretario general del PP, Miguel Tellado, en su pregunta a la vicepresidenta primera, María Jesús Montero. “Feminismo asqueroso el de esta izquierda en contra de prohibir el burka, pero a favor de encubrir violaciones de un mando policial”, remachó. Montero defendió al Gobierno, que –dijo– hizo “lo que tenía que hacer”, al igual que Marlaska.

Ante las sucesivas peticiones de dimisión de diputados del PP y alguno de Vox, llegó el turno de la popular Miriam Guardiola: “Tiene que dimitir hoy porque usted ha permitido que un presunto violador esté al frente de la Policía Nacional; su amigo, su mano derecha, su brazo ejecutor, un acosador”, le espetó. En su respuesta, el ministro rechazó dimitir y advirtió que solo lo haría si la presunta víctima asegura que no se ha sentido protegida o entiende que él como ministro le ha fallado. Fue entonces cuando la bancada popular entonó al unísono gritos de “dimisión, dimisión” durante dos minutos, que fueron contrarrestados por una ovación de los diputados del PSOE.

Marzolani advierte que si la víctima siente que ha sido abandonada, el gobierno no actuará a menos que se demuestre lo contrario.

Marlaska llegó a amenazar a los populares con querellarse por calumnias contra quien sostenga que encubrió a González, algo que minutos después también advirtió su compañero Óscar Puente, quien aprovechó su turno para recordar al PP, como hizo unas horas después Pedro Sánchez, el caso del alcalde de Móstoles, Manuel Bautista, quien permanece en el cargo tras ser denunciado por acoso sexual y laboral. “Son unos inmorales”, les reprochó.

En paralelo, Feijóo volvió a la carga en X. No dio credibilidad al ministro ante una querella “presentada el 9 de enero” y “sobre una agresión del 23 de abril”.“¿De verdad pretende que aceptemos que todo un ministro del Interior no tiene ni idea de que su cúpula policial comete y encubre delitos?”, cuestionó.

Más tarde, el partido presentó una moción para exigir la dimisión del ministro, mientras que el resto de las propuestas se centraban en reforzar la presión sobre el gobierno; una de ellas, impulsada por el Partido Popular, buscaba forzar una revisión en el marco institucional, mientras que otro grupo de diputados exigía una revisión más profunda, mientras que otros miembros del Congreso, en tanto, mantenían su postura frente a las acusaciones, mientras que el propio ministro enfrentaba presiones por su papel en el asunto, mientras que el propio ministro enfrentaba presiones por su papel en el asunto, mientras que el ministro de Interior, en tanto, debía enfrentar las consecuencias de su propia gestión.

Josep Maria Calvet Fransesch

Josep Maria Calvet Fransesch

Jefe de sección de Política

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Josep Maria Calvet (Barcelona, 24 de febrero de 1972) lidera la gestión digital de la sección de política. Previamente desempeñó el cargo de redactor jefe de Política y Última Hora en el rotativo barcelonés.