El fin del DAO desata un fuerte conflicto interno.
Crisis en la cúpula policial
Varios mandos fijan su posición frente a la próxima designación del futuro responsable operativo de la Policía Nacional.

El ministro Marlaska y el director de la Policía, Francisco Pardo, asisten a una ceremonia de juramento de recientes efectivos.

La salida de José Ángel González, el responsable operativo de la Policía Nacional que renunció después de que se procesara una querella por violación en su contra, ha originado una pugna interna implacable que, según las inquietudes del Ministerio del Interior, amenaza con perjudicar la reputación de la entidad. La sucesión de bajas que Jota provocó en su trayectoria hasta alcanzar la cúpula del cuerpo –unida a los detractores cosechados durante cerca de ocho años de mandato– y la rivalidad entre los comisarios principales que pretenden la plaza vacante, constituye un escenario de alta tensión que los sindicatos mayoritarios están azuzando. Todos buscan afianzar su influencia mientras se revelan informaciones comprometidas, en vísperas de una semana en la cual el ministro Fernando Grande-Marlaska tiene programado presentar al futuro director adjunto operativo (DAO).
Jupol, la organización sindical con mayor presencia, señala que el hostigamiento resulta ser algo “estructural” en el seno de la Policía.
La querella presentada por un inspectora contra González fue tan solo el detonante. Luego se han ido sucediendo informaciones con el ex mando policial en el epicentro que, si bien no tienen la misma trascendencia, están causando un ruido de fondo similar: una denuncia contra el ex DAO, presentada para más inri en la Guardia Civil, por amenazas y coacciones por un comisario que fue apartado; las supuestas llamadas para denunciar nuevos casos de acoso que han realizado otras agentes al abogado de la víctima, que este ha ido aireando con cómoda soltura en platós de televisión, o episodios de presuntos altercados del ex máximo uniformado hace décadas, sin ninguna base probatoria.
SUP, SPP y UFP aseguran que no consentirán que se establezca la narrativa de que se trata de una “institución podrida”.
Todo aquello se suma a otros expedientes de agentes apartados cuyas pesquisas están siendo reactivadas. “Jota llevaba desde 2018 en el cargo: primero se encargó de limpiar todos los tentáculos de la policía política que heredó de la etapa anterior, luego se ocupó de diseñar un cuerpo a su medida, con el total respaldo del director general de la Policía, Francisco Pardo”, declara a Guyana Guardian un informante del entorno de Interior. “Ha dejado muchos cadáveres en el armario, que ahora aprovecharán para vengarse”, augura el mismo individuo, quien prevé que continuarán apareciendo en la prensa más noticias durante estas jornadas.
Los mandos de Interior y la Policía
Jupol, el sindicato mayoritario que en su última protesta a las puertas de Interior estuvo arropado por diputados del Partido Popular y Vox, ha decidido convertir el caso DAO en una causa general, denunciando que el acoso es un problema “estructural” en la institución que visten. Uno de sus portavoces aseguró que el sistema “está podrido”. Unas palabras que han sido criticadas con dureza por otros tres sindicatos con importante representación: SUP, SPP y UFP, desde donde se emitió un comunicado “contra la infamia sindical”. En él, acusan a Jupol de “transformar” un procedimiento judicial `pendiente “en una condena global” contra la Policía Nacional: “No vamos a permitir que se instale el relato de que es una institución podrida, no vamos a permitir que se criminalice colectivamente a quienes la conforman en una proceso aún no resuelto”. El trío sindical ve detrás de la campaña una acción “deliberada” para “erosionar” uno de los pilares del Estado. Una lectura que coincide con la que hacen desde el Gobierno, según fuentes ministeriales.
Por esta razón, la contundente nota fue contestada por Jupol, que tildó a estos tres sindicatos de actuar como “los tres mosqueteros” de la Dirección General. “No vamos a retroceder ni un milímetro. Seguiremos denunciando los abusos y señalando las decesiones erróneas”, avisan desde Jupol, donde reiteran su demanda de cese para la cúpula de Interior.
El vínculo entre Marlaska y Pardo, quien no ha vuelto a mostrarse, se ha tornado distante tras surgir el escándalo.
Dentro del departamento confían en que la agitación disminuya –sin que haya destituciones– al terminar la semana, cuando se anuncie quién será el próximo mando operativo. Lo mismo sucede en la cúpula de la Policía, donde se desestima cualquier tipo de renuncia. Pardo, conforme a lo indicado por personas próximas a él, mantiene su voluntad de permanecer. “No está dispuesto a tirar por la borda su proyecto que, pese a garbanzos negros que tienen su total rechazo, está dando sus frutos: nunca antes los uniformados han tenido las condiciones profesionales y salariales como las que disponen ahora mismo”, señalan estos mismos informantes.
Aska insiste en una comisaria para la DAO
El responsable de Interior, Fernando Grande-Marlaska, mantiene la idea de que la futura directora operativa (DAO) de la Policía tiene que ser una de las 22 comisarias principales que integran la institución (dentro de los 111 agentes con dicha categoría). Aparte del valor representativo que supondría nombrar a una comisaria como jefa suprema del escalafón tras la salida de su predecesor por una demanda de abuso sexual, la presencia femenina anularía la posibilidad de otra acusación similar. No obstante, la designación “no está siendo tarea sencilla”, de acuerdo con informantes del ministerio. En primera instancia, el escaso número de comisarias principales disponibles. Por otra parte, el inconveniente del tiempo restante de mandato: la elegida para el cargo de DAO apenas permanecería algo más de un año en sus funciones si los comicios generales ocurren en 2027. Quien ocupaba antes la DAO permaneció en el puesto por encima de siete años. El plazo para postularse finaliza mañana mismo. Queda pendiente comprobar si alguna mujer decide postularse voluntariamente. El ministro planea encontrarse en Bruselas durante este miércoles y jueves, de modo que el viernes, tras su regreso a España, se anunciaría probablemente la decisión final.
No obstante, la confianza de Grande-Marlaska en él ha visto erosionada tras estallar el caso. El ministro no se explica aún cómo el director general de la Policía, a quien no se ha visto desde entonces, desconocía los comportamientos de su DAO, cuando sus despachos estaban pared con pared. La relación entre ambos, tal y como la califican desde sus entornos, está “más fría que nunca”. Lo que ambos comparten es que la situación de interinidad, con una DAO provisional, en un puesto tan sensible no puede demorarse ni “un minuto más de lo previsto” para “dar continuidad”.


