La etapa victoriana de Margot Robbie
Cine
La intérprete se adentra en el estilo gótico de aquel periodo con el fin de promocionar ‘Cumbres borrascosas’

Robbie con un vestido de pelo de Dilara Findikoglu

Adentrarse en el mundo de Cumbres borrascosas (1847) supone verdaderamente explorar la existencia de Emily Brontë. La atmósfera sombría del entorno donde se desarrolla la obra, la vivienda situada sobre los páramos de Yorkshire, constituye de hecho una representación del sitio donde residió su creadora, próxima a un camposanto en el pueblo británico de Haworth.
El desgarrador y complejo relato de pasión y revancha protagonizado por Heathcliff y Catherine Earnshaw constituye una obra fundamental de las letras góticas victorianas; aunque ya cuenta con múltiples versiones cinematográficas, el filme que debuta este viernes apunta a ser una de las producciones más destacadas de la temporada. Esa es la imagen que proyecta Warner Bros. En toda su publicidad: un despliegue espectacular liderado por una versátil Margot Robbie –quien aparece junto a un distinguido Jacob Elordi– interpretando magistralmente a la heroína y la atmósfera concebida por Brontë.
Guiada por su asesor de imagen, Andrew Mukamal, la actriz de Australia ha transformado el modo de promocionar un filme mediante una acertada selección de prendas que cuentan su propio relato. Al igual que Zendaya durante el tour de prensa de Spider-Man: No way home o Cynthia Erivo y Ariana Grande ante el lanzamiento de las dos entregas de Wicked , Robbie ha adoptado la estética gótica romántica necesaria para encarnar a Catherine Earnshaw.
La artista australiana viste piezas de escena y joyas de época, como el collar Taj Mahal de Elizabeth Taylor
Ha quedado atrás aquella Barbie feminista y ocasional –creada por Greta Gerwig– que habitaba un universo rosado y que Margot Robbie representó por largo tiempo en las galas mediante tules y vestimentas de la célebre figura fabricadas a tamaño natural. El vestidor de la intérprete ha experimentado una transformación y actualmente se integra de corsés, faldas con volumen y trajes singulares que remiten al estilo luctuoso del periodo victoriano, tal como el modelo tejido con pelo, de la firma Dilara Findikoglu, que lució el jueves durante la presentación de la película en Londres. Esta peculiar prenda no busca, en esta ocasión, imitar a la protagonista de ficción, sino a la autora y al contexto histórico en el que habitó. Durante el siglo XIX resultaba común obsequiar alhajas de duelo que incluían cabello del difunto allegado, un tributo a dicho tiempo que se redondea con una copia del brazalete que Charlotte Brontë utilizó en su etapa final y que se elaboró con cabellos de sus propias hermanas. La pieza que portó Robbie en la premiere del Reino Unido constituye apenas una variante de la auténtica y fue producida por la empresa Wyedean Weaving junto al Museo Brontë Parsonage, localizados ambos en Haworth.
Un poco menos lúgubres, aunque siguiendo esa línea gótica, resultaron los conjuntos que la intérprete lució durante los eventos en Los Ángeles y París. En la cita inicial, Robbie captó la atención general mediante una prenda de alta costura confeccionada específicamente por Daniel Roseberry, la cual tomaba como referencia una de sus propuestas para la temporada primavera-verano 2026 de Schiaparelli. Se trata de un traje que, según relató el propio creador en el proceso de elaboración compartido en plataformas digitales, combina elementos de romanticismo, fervor y teatralidad. “Cuando piensas en Cumbres borrascosas , piensas en romance, en pasión y en drama. En el vestido, la silueta es el drama; el lazo, el romance, y el rojo es la pasión”, especificó el diseñador. Aquel impactante look se remataba con una alhaja histórica sin igual: el collar Taj Mahal de Cartier que Richard Burton obsequió a su esposa de aquel tiempo, Elizabeth Taylor, para celebrar su cuadragésimo aniversario. Aparte de su trayectoria, el objeto posee un diamante tallado en corazón con una antigüedad superior a los 400 años. Sin que el público lograra procesar aún esa asombrosa imagen, la artista vistió, poco tiempo después, un diseño mini de estructura firme y tipo corsé firmado por Dilara Findikoglu.
Un caballero sin armadura
De encarnar al monstruo de Frankenstein a transformarse en un seductor del siglo XIX. Sin importar su proyecto, Jacob Elordi genera entusiasmo en cualquier lugar que visita. Margot Robbie lo ratificó durante una charla reciente al expresar su fascinación por el intérprete, confesando que al filmar una secuencia compartida del filme, el magnetismo la dejó con “las piernas temblando”. Se trata de un galán contemporáneo del siglo XIX, que prioriza la emotividad y una vestimenta meticulosa por encima de cualquier coraza. De hecho, Elordi integra ese grupo de celebridades que promueven una masculinidad distinta mediante un estilo vanguardista carente de reglas o etiquetas de género. Esto quedó demostrado en las presentaciones de Cumbres borrascosas, donde vistió atuendos holgados, lazos frontales y hasta prendas de mujer, tal como la chaqueta de Chanel que lució en Beverly Hills.
En la metrópoli gala la actriz se decantó por una romántica pieza de Chanel en terciopelo carmesí con una cola espectacular. Posteriormente, en una cita distinta en la basílica del Sagrado Corazón, Robbie prefirió un vestido desmontable de Thom Browne, de líneas rectas y lleno de matices, como su mezcla de seda moaré y encaje o su silueta peplo.
El ingenio de la vestimenta de Robbie radica justamente en evitar el disfraz para intentar, mediante creadores contemporáneos, forjar una visión renovada del estilo de aquel tiempo en la actualidad. Tal efecto se manifiesta no solo en la alfombra roja, sino en cada una de sus salidas oficiales: vista por las vías de Londres, rumbo a las instalaciones de la BBC, Margot Robbie vistió unos vaqueros oscuros junto a un corsé con dibujos, mientras que para asistir al espacio de Jimmy Kimmel, en Los Ángeles, eligió una prenda bordada en tono negro, traslúcida y con mangas de campana.
Debido a que, si algo se desprende del vestidor de Margot Robbie, es que su magnificencia solo representa el preludio de lo que el público descubrirá en el filme. Conforme lo ratificaba el avance del largometraje realizado por Emerald Fennell y contando con Jacqueline Durran en el diseño de ropa, un renovado periodo victoriano surge como moda este 2026 mediante el uso de látex, torsos con corsé y volúmenes teatrales.