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Pascual, agricultor de toda la vida: “Si los precios no acompañan, la gente acaba abandonando el campo”

Agricultura

Entre normativas, riesgos climáticos y precios que no compensan, muchos agricultores se preguntan cuánto tiempo más podrán resistir

Paco, agricultor que lleva toda la vida trabajando en el campo: “Cuando empecé, ganaba más dinero que ahora”

Pascual, agricultor de toda la vida: “Si los precios no acompañan, la gente acaba abandonando el campo”

Pascual, agricultor de toda la vida: “Si los precios no acompañan, la gente acaba abandonando el campo”

La agricultura sostiene la alimentación, el territorio y buena parte de la economía rural, pero pocas veces ocupa el lugar que merece en el debate público. Detrás de cada fruta, cada verdura o cada hortaliza hay meses de trabajo, inversión y una dependencia absoluta de factores que no siempre se pueden controlar: el clima, las plagas o los vaivenes del mercado.

En los últimos años, la polémica sobre los precios se ha intensificado. Mientras el consumidor paga cada vez más en el supermercado, muchos agricultores ven cómo el precio en origen apenas cubre costes. El riesgo es alto y la recompensa, muchas veces, insuficiente. Esa ecuación explica por qué, poco a poco, hay quienes optan por dejar el campo ante la imposibilidad de sostener una forma de vida cada vez más exigente.

Un sector imprescindible que vive en tensión

Archie Ted, creador de contenido con más de medio millón de suscriptores en YouTube, decidió apartarse durante una semana de su rutina habitual para conocer de cerca distintos trabajos esenciales que suelen pasar desapercibidos. A lo largo de esos días se puso en la piel de profesionales de sectores muy distintos, con el objetivo de entender cómo es su día a día y qué esfuerzo hay detrás de oficios fundamentales para la sociedad.

Uno de esos retos lo llevó directamente al campo. Lejos de focos y horarios flexibles, la jornada comenzó antes de que amaneciera. A las 6:50 de la mañana, Archie arrancaba el día con curiosidad y respeto, consciente de que iba a enfrentarse a un oficio tan antiguo como esencial, del que, reconoce, se habla poco y se enseña menos.

Su guía fue Pascual, agricultor de toda la vida y responsable de una finca de 90 hectáreas, una extensión que impresiona incluso antes de empezar a recorrerla. Desde el primer momento, el campo se presenta como una escuela práctica: preparar la tierra, entender los tiempos de cada cultivo y asumir que nada es inmediato.

Su guía fue Pascual, agricultor de toda la vida y responsable de una finca de 90 hectáreas
Su guía fue Pascual, agricultor de toda la vida y responsable de una finca de 90 hectáreasYouTube | Archie Ted

Entre surcos y explicaciones, aparecen los melones, uno de los cultivos de la finca. En apenas tres meses empiezan a producir, pero detrás hay planificación, control y experiencia. El precio, 1,90 euros el kilo, sorprende por todo lo que implica llegar hasta ahí.

Cuando el golpe es demasiado fuerte

Arriesgar mucho para ganar poco

El tono cambia cuando Pascual habla de la finca como un proyecto de vida. La DANA que afectó a la zona supuso un golpe durísimo. “Aunque no fue una de las áreas más castigadas, las pérdidas superaron los 300.000 euros”, desvela. Un impacto económico difícil de asumir en un sector donde los márgenes ya son ajustados. 

A ese tipo de imprevistos se suma un problema estructural: “los precios no siempre responden al esfuerzo invertido”. La agricultura exige adelantar dinero, tiempo y trabajo sin garantías. Cuando algo falla (una tormenta, una mala campaña o un mercado que no acompaña) el golpe es inmediato y profundo.

El riesgo forma parte del día a día. Se trabaja durante meses sin saber con certeza cuánto se va a recuperar al final. Y cuando la recompensa no llega, el desgaste no es solo económico, también emocional. “Esa es una de las razones por las que cada vez más personas deciden abandonar el campo, a pesar de llevar generaciones dedicadas a él”, explica Pascual.

“Esa es una de las razones por las que cada vez más personas deciden abandonar el campo”
“Esa es una de las razones por las que cada vez más personas deciden abandonar el campo”YouTube | Archie Ted

En palabras sencillas, trabajar en el campo implica asumir grandes riesgos sin apenas margen de protección. Cuando algo falla, el golpe no se reparte y recae casi por completo sobre el agricultor.

¿Cómo está la agricultura hoy en España?

La pregunta llega casi sola. Pascual responde con gesto serio. Explica que en Europa los agricultores deben cumplir numerosas normativas. Muchas de ellas buscan garantizar la seguridad alimentaria, algo necesario y positivo. “El problema aparece cuando esas exigencias no son las mismas en otros países”, remarca.

La sensación, resume, es competir en desigualdad. “Es como jugar un partido de fútbol en el que un equipo tiene más jugadores y una portería más pequeña”, asegura Pascual. Bajo esas condiciones, mantenerse en el campo se convierte en un desafío diario.

La jornada termina con agradecimientos y aprendizaje. El campo sigue ahí, trabajando en silencio, sosteniendo mucho más de lo que parece. Pero su futuro depende de que el esfuerzo tenga recompensa y de que quienes lo trabajan no se vean obligados a dejarlo atrás.

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