Adrián Díaz, emprendedor español en China: “Yo salgo a la calle en España y me deprimo; mis amigos tienen las mismas discusiones que hace 20 años”
Vivir en el extranjero
La cultura laboral en China se caracteriza por una fuerte ética de dedicación y perseverancia, orientada en alcanzar el éxito

Adrián Díaz, empresario en China.

China se ha convertido en uno de los principales ejes económicos del mundo, atrayendo cada vez, no solo más turistas, sino emprendedores extranjeros en busca de oportunidades laborales y empresariales, destacando por una fuerte cultura del trabajo en comparación con otros países occidentales.
En una entrevista para el pódcast ConPdePodcast, el empresario Adrián reflexiona sobre su experiencia emprendiendo en China y compara la mentalidad laboral del país asiático con la situación actual en España. Díaz cuenta con varias empresas a China, una de ellas dedicada a asesorar extranjeros que desean establecerse allí su propio negocio. Por eso, desde hace años trabaja como consultor, acompañando a emprendedores en todo el proceso de creación de empresa.

Quien no se puede pagar la sanidad tiene un problema en China
Uno de los aspectos que más le sorprendió de China es que el trabajo ocupa un papel central dentro del sistema económico y social. Se trata de un país donde es relativamente sencillo encontrar empleo y donde la cultura del esfuerzo está profundamente arraigada. “En China sobra el trabajo, hay más demanda que trabajadores; todo el mundo tiene la opción de trabajar”.
Sin embargo, también matiza que las personas enfermas o con problemas de salud lo tienen más difícil para acceder a un empleo, pese a que el sistema sanitario sea público. “La sanidad aquí es pública pero no gratuita- que tendemos a asociar lo público con lo gratuito-. Quien no se puede pagar la sanidad tiene un problema, porque puede quedarse sin un sostén social”, exclama.
Este enfoque tan marcado hacia el trabajo es uno de los principales motivos por los que Adrián decidió mudarse a China. A ello se suma un entorno que facilita el emprendimiento, especialmente en cuánto a los trámites administrativos, lo que, para él, crea un gran contraste con la realidad española. Este choque de mentalidades sobre todo lo ve cuando compara las perspectivas laborales y profesionales de ambos países.
Faltan empleados, por eso el mercado ha subido los precios al alza independientemente de lo que diga la ley
Por eso, cada vez que vuelve a España se da cuenta de que ha perdido la falta de pertinencia, por lo que se reafirma a sí mismo que emigrar a China fue una de las mejores decisiones que pudo tomar en su momento. De hecho, cuando se reencuentra con sus amigos, percibe que las conversaciones en cuanto al trabajo, giran en torno a los mismos problemas laborales de hace años, lo que le provoca además una sensación de estancamiento económico de su entorno: “Yo salgo a la calle en España y me deprimo. Estoy 15 días y me quiero volver porque me meto en una cafetería con mis amigos y lo que me dicen son las mismas discusiones que hace 20 años”, afirma Díaz.
Esta situación se explica porque, aunque exista un salario mínimo, la mayoría de las empresas se ven obligadas a ofrecer sueldos más elevados debido a la escasez de mano de obra. “Faltan empleados, por eso el mercado ha subido los precios al alza independientemente de lo que diga la ley” señala. “Ahora mismo, un trabajo mal pagado sería en torno a los 500-700 euros”, señala.
El salario mínimo en China varía según la región, oscilando aproximadamente entre 1.650 y 2,690 RMB mensuales, lo que equivale a unos 200-300 euros. En su caso, Díaz señala que en sus empresas los sueldos son superiores al salario mínimo interprofesional español: “No hay ninguna persona en mi oficina que gane menos que el salario mínimo español”, destacando que los salarios son más altos de lo que muchos españoles piensan.
Un aspecto curioso sobre este dato salarias es que, pese a que muchas empresas pagan por encima de lo establecido, el gobierno incremento el salario mínimo. Según el empresario esta subida se debe a una estrategia de recaudar lo no declarado, ya que todavía existe un número significativo de trabajadores que reciben parte de su salario de manera no declarada: “Hay personas que cobran en negro declarando solo el mínimo”, concluye.

