El animal más cruel no es el que imaginas: “Los delfines no siempre son buenos; hay especies extremadamente violentas”
Naturaleza
Mario de Wonder, biólogo, desmonta mitos sobre animales que creemos inofensivos y explica por qué la inteligencia no siempre va de la mano de la bondad
Mario de Wonder, biólogo: “Cazar lobos aumenta los ataques a ganado; si matas a un dominante, el joven no sabe cómo cazar presas naturales y tiene que irse a cosas mucho más fáciles”

El animal más cruel no es el que imaginas: “Los delfines no siempre son buenos; hay especies extremadamente violentas”

¿Se puede hacer un ranking de la crueldad animal? Mario de Wonder, biólogo y divulgador científico, cree que sí y acepta el reto sin titubeos. En su conversación con David Jiménez en el podcast El Director, propone una clasificación incómoda que rompe con muchos de los mitos más arraigados sobre el mundo animal.
“El animal más cruel no es el que imaginas”, avisa. Ni tiburones, ni serpientes, ni grandes depredadores salvajes. En lo más alto de su lista aparece una especie asociada tradicionalmente a la inteligencia, el juego y la simpatía: el delfín nariz de botella.
Conciencia
Según Mario de Wonder, no toda violencia es crueldad
Antes de entrar en nombres propios, De Wonder establece una distinción clave. No toda violencia es crueldad. “Para ser desalmado tienes que tener algo de conciencia de que estás haciendo daño”, explica. Hay animales extremadamente destructivos, pero actúan desde el instinto, sin margen para la elección. La crueldad, en cambio, implica otro nivel.
Esa diferencia es la que le permite separar comportamientos automáticos de conductas más complejas, ligadas a la inteligencia y a la vida social. “Cuanto más inteligente es una especie, más complejos pueden ser también sus comportamientos”, apunta. Y eso incluye los más incómodos de observar.

Los gatos hacen estropicios importantes
En el número tres del ranking aparecen los gatos. No los grandes felinos, sino los pequeños, incluidos los domésticos. “Hacen estropicios importantes”, asegura De Wonder. “No se trata de necesidad, ya que muchos de estos animales tienen comida asegurada. Lo que entra en juego es el disfrute”, señala.
El biólogo recuerda su experiencia trabajando con ocelotes. “Cada vez que descubrían un animal nuevo era una absoluta tortura: cortarle una pierna, lanzarlo al aire… Veía demasiado disfrute”. En estos casos, explica, la caza se convierte en juego, y el juego, en sufrimiento prolongado para la presa.
Los chimpancés son como los humanos; hay buenos y malos
En el número dos están los chimpancés. La cercanía genética con el ser humano hace que sus comportamientos resulten aún más perturbadores. “Hay bastantes ejemplos documentados de conductas muy complicadas”, señala De Wonder. Desde agresiones extremas hasta episodios que podrían calificarse directamente de tortura.

“Son como los humanos”, resume. “Hay buenos y hay malos”. Una idea que deja al descubierto una realidad incómoda: cuanto más social es una especie, más margen existe para la crueldad deliberada.
El delfín nariz de botella es una especie particularmente cruel
El primer lugar del ranking, según el biólogo, lo ocupa el delfín nariz de botella (Tursiops truncatus), considerado el más inteligente de los delfines. Y quizá por eso, también el más problemático. “Es una especie particularmente cruel”, afirma De Wonder, apoyándose en estudios y observaciones prolongadas.

Uno de los comportamientos más documentados es el ataque sistemático a marsopas. “Cuando algunos machos no consiguen pareja, acumulan una frustración muy grande”, explica. “Al encontrarse con grupos de marsopas, las persiguen, las golpean, las ahogan. No es un accidente ni una respuesta defensiva”, desvela.
La sorpresa es inevitable. Los delfines arrastran una imagen pública casi intocable: animales buenos, juguetones, cercanos a los humanos. “Es el más listo de los delfines”, remarca De Wonder. “Y cuanto más inteligente es una especie, más complejos son también sus comportamientos”, insiste. No mejores. Más complejos.

