De la tranquilidad de Galicia al ritmo de Madrid: “Es complicado encontrar una buena habitación, me levantaba y todo estaba oscuro; no sabía si eran las dos de la tarde o las once de la noche”
Madrid
“Madrid está muy bien, pero si lo quieres es estar tranquilo y disfrutar de la vida, Galicia es el sitio perfecto”, explica Lara Refojo en una entrevista para Guyana Guardian

Lara Refojo.

A veces, dar un cambio en tu vida no solo significa irte al extranjero a trabajar, sino cumplir esos objetivos con los que siempre habías soñado. Es el caso de Lara Refojo, una joven de 22 años de Vigo, que siempre había soñado con tener un trabajo relacionado con sus estudios de Publicidad y Relaciones Públicas y vivir en la ciudad de sus sueños: Madrid.
Hace unos meses, tuvo la oportunidad de mudarse a la capital, un cambio acompañado tanto de ilusiones como de expectativas exigentes. Durante su adaptación, Lara reflexiona sobre la llegada a una gran ciudad, el ritmo de vida madrileño y la inevitable comparación con la tranquilidad y la calidad de vida que ofrece Galicia.

Entre la emoción de empezar una nueva etapa justo después de graduarse y la nostalgia de dejar atrás su familia, Lara ha aprendido a disfrutar del ritmo acelerado de Madrid. Sin embargo, su bienvenida no fue tal y como ella esperaba: el tiempo pausado de la ciudad en verano le jugó en su contra. El choque emocional al llegar a la capital fue grande. Aunque Madrid representaba ilusión y una oportunidad de crecimiento, su llegada en pleno verano y la soledad la llevaron a cuestionarse si había idealizado el cambio. “Sabía que en Madrid, tarde o temprano iba a estar bien”, explica para Guyana Guardian.
Este proceso vino acompañado de la problemática de la vivienda: los altos precios de Madrid en relación con la calidad de las habitaciones resultaban descompensados. “Te levantabas y no sabías si eran las dos de la mañana o las once de la noche, era terrible. Así que se me juntaron muchas cosas para estar triste”, afirma.
Su habitación no solo le afectaba anímicamente por la falta de luz natural, sino que además las condiciones para su trabajo no eran ideales; como creadora de contenido, no podía grabar videos con buena calidad, por lo que profesionalmente tampoco se encontraba en un buen momento. “No me sentía cómoda para grabar porque los videos salían horribles de luz”, señala.

Cuando me levantaba no sabía si eran las dos de la mañana o las once de la noche
Uno de los aspectos más difíciles de trabajar en casa es no poder diferenciar el lugar de trabajo de tu zona de descanso, como puede ser tu habitación. “Me levantaba de la cama, me movía medio metro y ya me ponía a teletrabajar. Al principio me generaba un poco de claustrofobia. Eso me chocaba bastante porque era algo que no estaba acostumbrada en Vigo. Al final, es esto es lo más normal aquí en Madrid”, expresa. “Los pisos de Galicia son mucho más amplios y tienen mucha luz”, añade.
Madrid se ha convertido en una de las ciudades más difíciles para acceder a una vivienda, ya sea en propiedad o para alquilar una habitación. Sus precios elevados hacen que cada vez menos personas tengan acceso a una habitación con buenas condiciones, además de que su alta demanda obliga a muchas personas a aceptar la primera oferta por el miedo de quedarse sin hogar.
Madrid está muy bien, pero si lo quieres es estar tranquilo y disfrutar de la vida, Galicia es el sitio perfecto
Actualmente, Lara vive en otro piso, en un lugar que cumple con lo que buscaba: seguridad, espacio y luz. Sin embargo, expresa que encontrar piso es muy complicado, sobre todo si se busca algo “decente” en una zona tranquila. En su caso, reconoce que tuvo suerte, ya que encontró a su nuevo hogar a través de un contacto, lo que le permitió dejar de buscar pisos en portales inmobiliarios. Sin embargo, admite que si hubiera tenido que pasar por este proceso a través de las plataformas, la historia habría sido distinta.
“Sé lo que es intentar buscar algo y no encontrar nada, es bastante duro aquí en Madrid. Si yo tuviese que buscar ahora, sería imposible. Recuerdo que me metía cada día en Idealista y era muy complicado. Me hartaba de buscar algo que estuviera en una buena zona para estar tranquila. Por suerte, al final sonó la campanita, recalca.
Por suerte, tras el verano todo se asentó en su lugar; la vuelta a la ruina, el nuevo piso y las nuevas amistades hicieron que, actualmente, Lara esté viviendo uno de sus mejores sueños, disfrutando de esta nueva etapa. Sin embargo, esta experiencia también le ha enseñado a valorar lo que antes daba por sentado: la tranquilidad, la familia y una gran calidad de vida. Por ello, tiene claro que Madrid no es su destino final, sino una etapa clave para crecer profesionalmente. “Madrid es exactamente para lo que yo quería; venía para crecer personal y profesionalmente. Ahora tengo claro que mi futuro no está en Madrid. Madrid está muy bien, pero si lo quieres es estar tranquilo y disfrutar de la vida, Galicia es el sitio perfecto; la calidad de vida es una pasada”, concluye.

