Begoña Revuelta, jubilada en Madrid: “Me dicen que me vaya a un pueblo para vivir mejor, pero yo aquí tengo mi red de apoyo, aunque comparta piso con 11 personas”
Historias
Revuelta destina el 75% de sus ingresos en un hogar, un gasto que la empuja a la vulnerabilidad

Begoña Revuelta.

La crisis de la vivienda es una realidad, y por ello, cada vez hay más énfasis en la construcción de vivienda pública. A esta situación se suma la precariedad económica, que provoca que cada vez más colectivos se encuentren en una situación de vulnerabilidad, incluidos los pensionistas.
Esta vulnerabilidad va acompañada de una profunda inseguridad emociona: no saber si algún día tendrás que abandonar tu hogar por miedo a no llegar a fin de mes. Esta es la situación de Begoña Revuelta, una jubilada y divorciada de 63 años que destina el 75% de sus ingresos al alquiler de un piso en el que convive con otras 11 personas. En el programa LaSexta Xlpica, da a conocer su historia y denuncia públicamente la situación que atraviesa.

Begoña recibe una pensión de 800 euros, unos ingresos insuficientes para poder alquilar un piso sola, sobre todo en zonas urbanas como Madrid. Al ser divorciada, se vio obligada a buscar una habitación, una solución que, de entrada, parece más asequible para salir de una situación de emergencia, pero que, deriva muchas veces, en situaciones más vulnerables.
Empezó alquilando una habitación por 500 euros, compartiendo un baño en un piso en el que residen actualmente 11 personas más. “Tengo una pensión de 800 euros y pago 600 de alquiler por una habitación compartiendo un baño, esa es mi realidad,” explica. En esa vivienda conviven personas con perfiles muy diversos, incluidos profesionales que siguen activos laboralmente. “Tengo una compañera abogada de aproximadamente unos 50 años, hay matrimonios de mi edad y personas de 40 años”, añade.
Llevo 10 años con cáncer y mi red de apoyo se encuentra en Barajas, no en un pueblo
Cuando firmó el contrato, lo primero que preguntó fue sobre la subida de los alquileres, por lo que le dieron a entender que no ocurría. Sin embargo, al cabo de unos meses, le subieron 100 euros, hasta pagar actualmente el 75% de su pensión por una habitación.
“Mi casa la gestiona una agencia que administra además otras viviendas y a mí no me dan ninguna seguridad. Es cierto que no leí el contrato, pero me siento engañada. Lo primero que pregunté es si subían el precio y ahora tienen la libertad de decirme que me subirán el alquiler”, señala. Revuelta se dio cuenta de que su contrato era temporal, con una duración de seis meses, motivo por el cual podían subirme el precio. De hecho, en marzo le caduca el contrato y le advirtieron de que volverían a incrementar el alquiler y que, en caso de no estar de acuerdo, tendría que desalojar la vivienda.
“Me dicen vete a un pueblo, pero yo debo estar cerca de mi hospital. Llevo 10 años con cáncer y mi red de apoyo se encuentra en Barajas: no está en un pueblo,” recalca. Durante este tiempo ha recibido recomendaciones para trasladarse a una zona rural y así poder permitirse un hogar más digno. Sin embargo, esta opción no es viable, ya que padece cáncer crónico desde hace una década y su hospital de referencia se encuentra en Madrid.
Esta incapacidad, además, no le permite trabajar, por lo que no puede mejorar su situación económica. Trató de pedir subvenciones y ayudas, pero hasta ahora no se le han concedido. Momento no se le ha asignado. “He pedido ayudas y subvenciones, pero no me las dan porque consideran que mi pensión es alta; me dicen que no se trata de lo que gasto sino de lo que yo ingreso”, confiesa.

