Emiliana Axel, repartidora venezolana en España: “Trabajo hasta que el agua me entra en las botas, pero en un día de lluvia puedo ganar 78 euros”
EMPLEOS
La joven reflexiona sobre las duras condiciones de trabajo que soportan los repartidores en sus largas jornadas de trabajo

Emiliana en una imagen publicada en su perfil de Instagram

Trabajar como repartidor en España se ha convertido en una de las expresiones más visibles de la dureza del mercado laboral actual. Detrás de la aparente flexibilidad y la promesa de ingresos rápidos, se esconde una realidad marcada por largas jornadas, ingresos variables y una presión constante por cumplir tiempos impuestos por los pedidos de los clientes. El esfuerzo físico acentuado por el clima, el tráfico y el riesgo de accidentes se combina con una inseguridad económica que obliga a muchos repartidores a alargar su jornada para alcanzar un salario digno.
Emiliana Axel es una creadora de contenido en TikTok conocida por mostrar su día a día como repartidora de paquetería en Madrid: “Cualquiera puede trabajar como repartidor, pero no todo el mundo puede ser 'rider'”, empieza diciendo en un vídeo publicado en su cuenta. Este tipo de oficio requiere aceptar la disciplina, la exigencia y la precariedad que conlleva un trabajo intensamente medido por eficiencia y resultados.

“Muchos dicen que es un trabajo muy fácil y que cualquiera puede ir a buscar un paquete y entregarlo”
La joven considera que tener una buena actitud es fundamental en este tipo de empleo: “Te expones al clima y no necesitas ser un astronauta para repartir. Muchos dicen que es un trabajo muy fácil y que cualquiera puede ir a buscar un paquete y entregarlo. No está alejado de la realidad pero tienes que tener en cuenta los días de lluvia, los días de mucho frío, los días en los que estás triste y los días en los que estás enfermo. Adelante porque nuestra familia cuenta con nosotros”, explica hablando de su experiencia personal.
En otro vídeo Emiliana detalla cuánto dinero puede ganar en un día lluvioso de mucho trabajo: “Me conecto y me cae el primero, un doble de 21 euros. A lo largo del día fui aceptando y rechazando pedidos hasta que el agua me entra por las botas y me moja los pies. En total gané 78 euros”, termina apostillando. En sus vídeos detalla que suele hacer unas 50 entregas al día en bicicleta, ordenando los paquetes por zonas para ser más eficiente, y que cobra alrededor de 0,90 € por entrega, lo que puede suponer unos 990 € al mes según su ritmo de trabajo.

En España, el sueldo de un repartidor depende mucho del tipo de contrato, la plataforma y la experiencia, pero en promedio se sitúa en torno a unos 1.300 euros netos al mes para quienes trabajan jornadas completas con contrato asalariado, con rangos que van desde alrededor de 710 euros mensuales en el extremo más bajo hasta más de 2.000 euros en casos con más experiencia o sectores diferentes al de comida a domicilio.
En la actualidad todavía no existe un registro oficial único sobre el número de riders, pero las estimaciones más aceptadas sitúan la cifra entre 20.000 y 30.000 repartidores activos, según informes sectoriales y análisis realizados tras la aplicación de la Ley Rider. Esta normativa, en vigor desde 2021, que establece que los repartidores de plataformas digitales deben ser considerados trabajadores asalariados y no falsos autónomos, al reconocer que existe una relación laboral cuando la empresa controla el trabajo mediante algoritmos. La ley obliga además a las plataformas a informar a los representantes de los trabajadores sobre el funcionamiento de esos algoritmos, con el objetivo de garantizar derechos laborales básicos como salario mínimo, cotización a la Seguridad Social, vacaciones y protección frente al despido, aunque su aplicación ha generado cambios desiguales y nuevas fórmulas de contratación en el sector.
Emiliana ha compartido que acaba de obtener la nacionalidad española, detallando todos los requisitos que ha tenido que cumplir: “Hay que hacerlo todo bien, pagar los impuestos, no tener multas pendientes ni antecedentes penales. Mucha paciencia porque el proceso es largo y he tenido que esperar seis meses”, termina diciendo. Su testimonio desmitifica la idea de que la nacionalidad se consigue fácilmente y recuerda que cada logro administrativo es fruto de disciplina, orden y perseverancia.
