Relatos

Patricia Redondo narra lo sucedido después de su divorcio.

Relatos

Un relato acerca de la separación matrimonial, la crianza en solitario y la carga anímica que numerosas mujeres soportan de manera callada.

Patricia Redondo CEO & Fundadora de EmpowerMUM.

Patricia Redondo CEO & Fundadora de EmpowerMUM.

Cedida

Poca gente detalla lo que ocurre tras una separación matrimonial. No existe formación para afrontar el remordimiento, el aislamiento o la percepción de haber extraviado el futuro proyectado. Patricia Redondo conoce esta realidad profundamente. Por un periodo prolongado caminó de forma inercial, convencida únicamente de la necesidad de impulsar el bienestar de su descendencia. Al tiempo que su entorno se reestructuraba— vivienda, empleo, finanzas, vínculos— ella se relegaba paulatinamente. La aflicción por el quiebre se fundió con la de los anhelos, el mutismo y una crianza ejercida a partir del dolor. A raíz de dicha vivencia individual nacería posteriormente EmpowerMUM.

¿Cuándo comprendió que el divorcio no significaba simplemente una ruptura, sino una transformación total de su existencia?

Considero que no existe un instante preciso en el que uno cobra conciencia de la situación. En mi experiencia, incluso antes de manifestar la determinación, ya presentía desde hacía tiempo que el desenlace inevitable sería el divorcio. Sin embargo, el intervalo que transcurre entre la comprensión interna y la ejecución final no te deja totalmente preparado. Sospechas que tu existencia va a transformarse, pero no logras dimensionar hasta qué nivel. Supongo que también afecta el hecho de que no se dialogue lo suficiente sobre la cuestión. Pese a que la información aumenta y más gente le da visibilidad, continúa siendo un tema bastante restringido. Asimismo, generalizar resulta equivocado: aunque existan puntos compartidos en muchos divorcios, cada individuo, relación y camino es único. La verdadera magnitud de la transformación se manifiesta gradualmente, conforme el nuevo escenario se estabiliza y, esencialmente, cuando empiezas a procesarlo en el plano emocional.

Lo más complicado resultó ser el manejo del sentimiento de culpa. Percibía que había desmoronado un núcleo familiar y me interrogaba sobre cómo era posible actuar así frente a mis hijos.

Patricia Redondo

¿Cuál resultó ser el aspecto más complejo de asimilar en dicha etapa y de qué se suele comentar menos ante la gente?

Considero que el aspecto sentimental es clave. Especialmente el manejo de los sentimientos, el redescubrimiento personal femenino y lidiar con el remordimiento materno. Ese pesar vinculado a “romper la familia”, “por hacerle esto a tus hijos”, “por no pasar todo el tiempo con tus hijos”... En mi situación falta el apoyo compartido y crío a mis niños de forma independiente, no obstante, uno de los retos más difíciles de asimilar, aparte de mi sanación interna, fue la propia emoción. Sucede que, junto al proceso de pérdida por el fin de la relación, surge el duelo por lo que se esperaba. Es entonces cuando reflexionas sobre aquel núcleo familiar imaginado que no se concretó, o sobre el rumbo que tomaría la separación, que termina siendo totalmente distinto... 

Ha contado en sus redes que tras el divorcio activó el piloto automático.

Efectivamente, mi prioridad absoluta era sacar a mis hijos adelante, pues mi existencia entera se había desmoronado y cada mañana despertaba con ese firme propósito. Algo más de un año después del divorcio, llegó un día en el que miré en mi interior y comprendí que estaba anímicamente destrozada, siendo aquel uno de los momentos más difíciles. En ese punto comenzó mi reconstrucción. Tuve la certeza de que si yo me encontraba bien, las cosas empezarían a fluir por sí solas.

¿Se percibió con más soledad afectiva o se notó más desamparada en cuestiones operativas (finanzas, hijos, resoluciones)?

Experimenté un vacío emocional profundo ya en los tiempos previos a mi ruptura legal. Mantenía mi realidad oculta para evitar ser cuestionada, debido a que no me sentía capaz de relatar ciertas vivencias y percibía que había fallado en mi camino... Resulta muy doloroso percibirse aislada incluso estando acompañada por otros. Después del divorcio, he vivido y continúo viviendo una situación de gran vulnerabilidad. Poseo el respaldo de mis parientes y conocidos, pero en el ámbito institucional pienso que el sistema actual complica la vida de las madres que debemos educar a nuestra descendencia solas ante la falta de compromiso del otro padre. Tal situación me ha obligado a laborar con mayor intensidad para solventar los gastos de mis hijos. 

Acuerdo de divorcio y anillos de boda
Acuerdo de divorcio y anillos de bodaGetty Images

¿Considera que todavía persiste un prejuicio colectivo hacia las mujeres separadas, a pesar de que habitamos en una civilización supuestamente avanzada?

Pienso que la disolución del matrimonio persiste como un tabú, dado que el plano emocional todavía se considera así. A todo el mundo le complace relatar sus victorias, pero tratar el tema de los “fracasos” es muy diferente. Y no es que yo vea el divorcio como una derrota, para nada, pero socialmente sí estimo que se ve de esa forma. Nos hemos criado con el “y fueron felices para siempre” y eso ha provocado mucho daño, pues no todo puede durar eternamente. Como individuos cambiamos y, si la pareja no progresa al mismo ritmo, llega un instante en que los rumbos se dividen. Socialmente, considero que las mujeres ya no soportamos ese estigma.

¿Cómo se sostiene la maternidad cuando una misma está rota por dentro?

Resulta sumamente complicado brindar apoyo a unos hijos que lidian con su propia etapa emocional cuando una apenas consigue mantenerse a flote. Considero que buscar respaldo es fundamental: no hay que asumir que debemos enfrentar cada reto en soledad. Velar por el bienestar propio no es egoísmo, sino una obligación básica. Solo si nos encontramos bien podremos guiar adecuadamente a nuestros niños y entregarles la faceta más óptima de nuestra persona. 

Asimismo, esta etapa de sanación y autocuidado personal sirve de modelo para nuestra descendencia: les muestra la importancia de no descuidar su propio bienestar. Es vital recordar que sus lecciones provienen principalmente de nuestras acciones antes que de nuestras palabras. Debido a esto, solicitar apoyo resulta esencial y no tendría que percibirse como una derrota. Buscar respaldo constituye un avance necesario para progresar. Y ante escenarios donde frecuentemente la realidad financiera es difícil, conviene tener presente que hay servicios sociales y asociaciones de mujeres que brindan esta asesoría sin coste alguno.

¿Qué fue lo que más le lastimó reconocer sobre sí misma a lo largo de esa experiencia de maternidad?

En mi experiencia, lo más complicado fue gestionar la sensación de “yo no quería ser madre así”. A esa vivencia se le añadía un pesar por partida doble: ni mi unión conyugal ni mi ruptura resultaron ser como las había proyectado o deseado. Sumado a esto, debía sobrellevar el remordimiento por sentirme así. Me fue muy difícil ponerle palabras por el temor a que se interpretara como una falta de afecto hacia mis hijos, algo que no tenía nada que ver. Verdaderamente, estaba procesando el adiós a una ilusión: la de una maternidad idílica. Fue uno de los puntos clave que traté en terapia, logrando reconciliarme con esa emoción, admitiéndola sin prejuicios y consiguiendo que el malestar finalmente desapareciera. 

Ya experimentaba soledad afectiva durante el tiempo anterior al divorcio. Mantenía mis sentimientos ocultos para evitar ser cuestionada por los demás.

Patricia Redondo

¿Cuándo aparece la idea de Empowermum y por qué?

EmpowerMUM surge de mi vivencia personal, al detectar las necesidades que fui percibiendo a lo largo de mi evolución. Se gesta a raíz de mis obstáculos particulares y de mis triunfos. Mientras experimentaba mi propia fase tras la separación me decía “cuando yo esté mejor emocionalmente crearé una plataforma para ayudar a otras mujeres”. Y eso puse en marcha; con empowerMUM respaldamos a otras madres que buscan el divorcio o que se encuentran en dicho proceso apoyándonos en cuatro columnas vitales: legal, emocional, financiero y de comunidad. 

¿Qué fue lo primero que entendió del divorcio?

Me di cuenta de que la separación legal no concluye simplemente al firmar los papeles. Al existir descendencia, el lazo con el padre o la madre persiste y ese trato requiere ser administrado a largo plazo. Asimismo, percibí que una ruptura matrimonial no únicamente altera el núcleo familiar o el vínculo afectivo, sino que impacta en diversos aspectos vitales: los amigos, el hogar, las rutinas, el empleo, las finanzas… y cada factor precisa ser reajustado de manera progresiva.

Mirando atrás, ¿qué errores cometió que hoy no repetiría?

Respecto a todo el trámite jurídico, pienso que actualmente buscaría mayor información para redactar un acuerdo más detallado, si bien en aquella época actué con lógica y logré reducir los fallos. De regresar al pasado, lo que realmente desearía perfeccionar es notar con antelación que no debía postergarme continuamente, ni en el plano afectivo, ni en mi bienestar físico, ni en mis aficiones, aprendiendo a solicitar apoyo con mayor prontitud. Inicialmente traté de gestionarlo todo de forma individual, ocultando mi malestar, lo cual resultó ser una equivocación importante. Al comenzar a identificar tus sentimientos y expresarlos, inicias el camino hacia la recuperación y la toma de decisiones. Imagino que eso integra la experiencia: tratar de cargarlo todo hasta comprender que has llegado al límite, que estás saturada y que esa actitud no te aporta paz. Requerir asistencia y reorganizar mis valores fundamentales es lo que cambiaría en el presente. 

¿Hay alguna verdad incómoda sobre el divorcio que cree que no se dice por miedo o vergüenza?

Pienso que existen numerosas realidades complejas. Que, a pesar de ser quien elige el camino, la dificultad persiste; es fundamental procesar la pérdida. Que la separación legal no concluye al ratificar el acuerdo; frecuentemente, ese punto marca el inicio del trayecto. Que la valoración personal acostumbra a verse afectada, repercutiendo en los vínculos posteriores. Que el aislamiento y la sensación de escrutinio social representan vivencias sumamente amargas. Que la vida íntima, de forma similar al amor propio, requiere habitualmente una reestructuración. Y que, pese al inmenso cariño por tu descendencia, existen ocasiones donde precisas de un espacio propio. 

¿En qué momento empieza a dejar de verse como “una mujer divorciada”?

Uno puede sentirse simplemente uno mismo, pero el engranaje administrativo se ocupa de señalarte tu realidad constante. Esa fue, al menos, mi vivencia personal. En casi todas las gestiones que realizo me exigen fundamentar mi entorno familiar, aportar las resoluciones judiciales y validar nuestra condición de familia monoparental, lo cual no resulta sencillo en el plano emocional. Es como revivir de forma recurrente aquello que ya has conseguido dejar atrás. En una era donde la tecnología, la digitalización y la IA son fundamentales, me resulta increíble que la administración no se haya modernizado para eludir estos inconvenientes.

¿Qué parte de una misma recuperó tras sentirse bien?

Mi esencia, mi faceta como mujer, se había desvanecido considerablemente. Con la crianza y posteriormente el divorcio, mi realidad se limitó al cuidado de los hijos, el empleo y el hogar; yo misma quedé fuera de mis prioridades. Una se va postergando paulatinamente. No obstante, comprendí que no es cuestión de estar bien para rescatar esa parte, sino de rescatarla para comenzar a estar bien. Reconocer que, además de madre, era una persona y una mujer fue algo esencial para mí. 

Cada ser humano posee múltiples dimensiones en su existencia y ninguna tendría que ser ignorada. Es natural que en periodos concretos una cobre mayor relevancia que el resto, pero no es posible desatenderlas, y mucho menos la individualidad, pues perderíamos nuestra esencia. Por otra parte, recobrar esa faceta representa, a mi juicio, el aprendizaje más importante para mis hijos: no pretendo que en el futuro, por causa de un compañero, un empleo o sus propios descendientes, abandonen su bienestar y su evolución personal. Al concluir, el único sujeto que camina junto a nosotros durante toda la trayectoria vital somos nosotros mismos.

Patricia Redondo
Patricia RedondoCedida

Si una mujer que está a punto de divorciarse le leyera hoy, ¿qué le diría?

No resultará sencillo y aparecerán obstáculos, pero al terminar el recorrido encontrará esperanza. Tal vez experimente la sensación de que todo se desintegra y se encuentra rota, sin embargo, cuenta con la posibilidad de rehacerse y transformar su relato, comenzando a forjar la realidad que anhela. Durante el trámite jurídico, le sugeriría que procure actuar con lógica y no se deje llevar por la impulsividad emocional, pues es ahí cuando se resuelven los asuntos fundamentales. Que no atienda demasiado a las opiniones externas —ya que súbitamente todos parecen expertos en rupturas sin ser juristas— y que busque el respaldo de especialistas competentes. Que se deje arropar y no olvide que está respaldada. Que determine con sabiduría en qué disputas conviene participar, pues no todas son relevantes. Y, ante todo, que recuerde que una separación no consiste en vencer o ser vencido, sino en transformar la estructura familiar situando siempre la protección de los menores como prioridad absoluta. 

¿Qué le agradaría que el entorno social comprendiese con mayor precisión sobre las mujeres que deciden divorciarse?

Lo que se percibe externamente representa únicamente una mínima parte de la realidad, y emitir juicios no resulta de ninguna utilidad. Resulta complicado narrar siempre lo experimentado, ni siempre logramos verbalizar ciertas vivencias; existen aspectos que forman parte de nuestra esfera más privada y permanecen allí. Considero que, dentro de esta comunidad, las mujeres enfrentamos mayores obstáculos; las madres, todavía más complicaciones; aquellas que están divorciadas, incluso más; y quienes encabezamos hogares monoparentales, en mayor medida. Transformar la estructura social no es tarea fácil, no obstante, poseemos la capacidad de realizar algo esencial: abandonar las críticas y reducir la exigencia hacia esas progenitoras que se esfuerzan al máximo con los medios a su alcance.

Laura Villanueva

Laura Villanueva

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Responsable de Peludos y SEO dentro de Guyana Guardian. Graduada en Periodismo a través de la Universidad de Navarra con un máster en Periodismo Deportivo. Experta en cuestiones sociales y bienestar. Ha formado parte de las plantillas de Diario de Navarra y Mundo Deportivo.