María Victoria, 94 años, tiene 19 bisnietos: “Lo más bonito es que no soy la bisabuela sentada en un rincón, cuentan conmigo para todo y me llena el corazón de alegría”
Historias
Nacida en Rubite, un pueblo de la Alpujarra granadina, la vida de María Victoria ha estado marcada por la Guerra Civil, el amor, la pérdida y la familia

María Victoria fue maestra durante su trayectoria profesional y actualmente comparte reflexiones de vida a través de sus redes sociales.

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En Guyana Guardian queremos contar tu historia personal. La de las personas de a pie: madres y padres, hijos, abuelos, pérdidas, alegrías, decisiones difíciles o momentos que dejaron huella. Si has vivido algo que crees que merece ser contado, porque lo cotidiano también es extraordinario, escríbenos a [email protected]
A sus 94 años, María Victoria Vázquez Díaz contempla la vida con una serenidad que solo concede la experiencia. Maestra por vocación, decidió dedicar su carrera a ayudar a alumnos vulnerables. Las experiencias que tuvo con ellos le enseñaron mucho más de lo que un docente puede llegar a enseñar, y que marcaron para siempre, su manera de entender la educación y la vida.
Hoy, María Victoria es abuela de 13 nietos y bisabuela de 19 bisnietos, una familia que no solo se mide en números, sino en vínculos y amor compartido entre generaciones. Desde su experiencia vital atravesada por la guerra, la posguerra, el amor, la familia, la pérdida y la longevidad, comparte actualmente reflexiones en sus redes sociales acompañadas de optimismo. En esta entrevista para Guyana Guardian, María exhibe su sabiduría y nos cuenta cómo le ha cambiado la vida el hecho de ser bisabuela.

¿Qué cosas creía muy importantes a los 20 años que hoy ya no lo son?
He vivido una guerra y una posguerra, y eso marca mucho la forma de pensar y vivir. Antes había más interacción entre las personas y mucho más respeto. Se respetaba muchísimo a los mayores y a los profesores. Hoy lo echo de menos. Ahora, en clase, somos números, nadie ve a la persona ni su experiencia. Antes sufríamos con el que sufría y nos alegrábamos con el que se alegraba. Eso se ha perdido mucho.
¿Qué es lo que más le ha sorprendido de la vida?
Me asombra muchísimo el avance de la tecnología. Lo que hacemos hoy habría sido impensable en mis tiempos. Pero, a la vez, creo que la tecnología se ha comido al ser humano: tiene mucha memoria, pero no inteligencia. Además, ha reemplazado a las personas en muchos aspectos y sin ellas, todo parece más vacío.
Si pudiera hablar con su yo joven, ¿qué le diría?
Le diría que viva el presente, pero siendo consciente de la realidad. Que sea optimista, porque las preocupaciones no arreglan los problemas, solo te quitan la paz del momento. Sin embargo, que no viva en un mundo de color de rosa, pero tampoco en un valle de lágrimas. Cuando estamos en el barro, hay que mirar hacia arriba porque hay estrellas. El mundo tiene mucha oscuridad, pero también mucha luz, y hay que aprender a verla.
He vivido una guerra y una posguerra, y eso marca mucho la forma de pensar y de vivir
¿Qué valores nunca deberían perderse?
El respeto, sin duda. También la tolerancia, la convivencia y la generosidad. Antes esos valores formaban parte de nuestra sociedad y ahora cada vez carecemos más de ellos.
¿Qué es para usted una vida bien vivida?
Una vida vivida con conciencia, con relaciones humanas verdaderas, con optimismo y con compromiso con los demás. Una vida con amor acompañada de tus seres queridos, compartiendo tiempo, aprovechando el presente, escuchando y aprendiendo de la realidad. Yo he sido muy feliz y he estado muy bien acompañada, aunque mi marido murió hace siete años.
¿Cómo describiría su matrimonio?
Tuve un matrimonio envidiable. Siempre estuvo para mí y me ayudaba en todo. Dentro de poco se cumplirá siete años desde que no está. Cuando murió, fueron días muy duros, tuve muchas dudas y me sentí desprotegida, hasta que acepté la soledad y borré de mi mente la silla vacía y la llené de presencia en forma de recuerdos. Sé que desde el cielo me sigue viendo y me ayuda.

¿Cómo lleva eso de cumplir años?
Lo llevo con mucha felicidad y orgullo, porque significa que sigo viva. Los años no pesan cuando se han vivido con sentido. La experiencia es un regalo, y ojalá se valorara más. La vida no está en la edad, sino en cómo se vive. Por eso lo que hago todos los días al abrir los ojos es darle gracias a Dios por tenerme viva y por haberme permitido seguir este trayecto en un estado físico aceptable. Así que, para mí, cumplir años es un privilegio.
Cada año preparo con mucha ilusión mi cumpleaños, con muchas ganas de celebrarlo con mi familia. Ganas de morir, no tengo ninguna, pero soy consciente de que todo acaba y la vida también, así que disfruto con conciencia de mi realidad.
¿Qué consejos le daría a una persona joven?
Les diría que afronten las situaciones con optimismo. No todo es felicidad, la vida viene cargada de sufrimiento, pero hay que aprender a vivir con ello. También es fundamental perdonar, porque la vida pasa muy rápida y no merece la pena vivir cargando con rencores. Nos pasamos la vida corriendo para conseguir nuestros propósitos y olvidamos lo que es esencial.
Los años no pesan cuando se han vivido con sentido: Ganas de morir, no tengo ninguna, pero soy consciente que todo acaba y la vida también
¿Qué se siente ver crecer a tantas generaciones?
Es una alegría enorme. Muchas veces me parece mentira que yo, que venía de una familia muy pequeña, haya llegado a ver una familia tan grande. Me gusta hacer fotos de estas cuatro generaciones juntas porque no es algo habitual. Además, casi todos vivimos en Granada y los tengo muy cerca, lo que me llena de alegría y de gratitud; excepto una nieta, que vive en Italia. A mí me parece mentira haber formado una familia tan grande. Ver a mis hijos, nietos y bisnietos juntos es muy emocionante.
¿Qué es lo más bonito de ser bisabuela?
Lo más bonito es que no me apartan, cuentan conmigo para todo. Si van a cenar o a tomar algo, siempre me llaman. No soy la bisabuela sentada en un rincón. Me encanta salir con ellos y unirme a cualquier plan. Llevo una vida normal dentro de mis limitaciones.
Toma nota
Vivir con plenitud
“Las preocupaciones no te arreglan los problemas que van a venir, pero te quitan la paz del momento”.
“Nos pasamos la vida corriendo y se nos olvida vivir”.
“La vida no es un ser físico. El mundo somos nosotros, y nosotros somos los que hacemos el mundo”.
¿Qué le hace sentirse orgullosa?
Estoy orgullosa de haber criado una familia responsable, trabajadora y, sobre todo, de buenas personas. En mi familia hay de todo: médicos, ingenieros, profesores, pero sobre todo, hay valores. Eso es lo que más orgullo me da.
¿Qué mantiene unida a una familia a lo largo del tiempo?
El amor es la clave. Pero el amor hay que cuidarlo diariamente porque es muy frágil. Hay que mostrarlo: regalar besos, abrazarse, caricias, preocuparte por el otro, limpiar lágrimas cuando estén mal y hacerlos reír cuando lo necesiten.
La unidad significa estar presente en una familia. Eso es lo que hará que los niños crezcan con seguridad y cariño. Al final, cada uno recoge lo que siembra: si siembras amor, recogerás amor. Y yo, de momento, lo estoy viviendo.
