Relatos

El militante de El Vendrell Antonio García

El disgusto de un pueblo

La ausencia de canales de comunicación entre las autoridades y los ciudadanos comunes aumenta la importancia de las organizaciones vecinales.

Antonio García, presidente de la Federació Xarxa Vendrellenca. 

Antonio García, presidente de la Federació Xarxa Vendrellenca. 

Cedida

A sus 51 años, Antonio García combina su jornada laboral de ocho horas con su activa participación en la vida vecinal de El Vendrell (Tarragona). Es secretario de dos asociaciones de vecinos y presidente de la Federación Xarxa Vendrellenca, una organización que describe como “un híbrido entre un partido político sin serlo y una entidad vecinal siéndolo”.

García se esfuerza cada día por solventar los inconvenientes de las calzadas y de las prestaciones municipales, y para lograrlo no limita fondos, horas ni entrega personal. “La Federación se mantiene con el amor por lo que hacemos y nuestro dinero”, relata en un diálogo con Guyana Guardian.   Y expone un concepto nítido: sin el entramado de vecinos “estaríamos en manos de los políticos que gobiernan”, quienes, bajo su criterio, “están desconectados de la realidad del día a día y de lo que ocurre”.

Vista panorámica de El Vendrell.
Vista panorámica de El Vendrell.Getty Images (JackF)

¿Cómo empieza su labor en el tejido vecinal?

Me establecí en El Vendrell en el año 2006. Al cabo de dos años, conocí a un individuo involucrado en la política y, conversando con él, le expresé mi malestar por lo que ocurría en las calles; él me explicó que el método ideal para protestar ante el Ayuntamiento consistía en entregar instancias. Por lo tanto, comencé a manifestar mis quejas.

En 2013, algunos vecinos de un barrio del Vendrell decidieron crear la Asociación de Vecinos debido a las quejas sobre un terreno abandonado, así que asistí a esa asamblea y allí preguntaron: ¿Quién quiere participar en esto? Había alguien que deseaba ser presidente, y yo respondí, “pues yo quiero ser secretario”, y así entré en este mundo.

¿Qué es exactamente la Federación y cómo funcionan?

Construí ese espacio junto con otros y otras entidades para crear una estructura que comenzara a reivindicar todo lo que la política local o la política en general no hacía. Y eso ocurrió en el año 2016.

Lo describiría como una mezcla entre un partido político y una entidad vecinal, aunque en realidad lo es… Yo, como presidente, me encargo de la gestión administrativa y gestionamos todos los trámites: ahora estamos con el 1.334.

De esos más de 1.300 expedientes, ¿todo son quejas vecinales?

Hay de todo… A veces llega una queja, pero también hay sugerencias que van más allá. A veces emitimos expedientes transversales: la mejora del transporte público, por ejemplo.

La juventud se encuentra desvinculada de la realidad.

Antonio García

¿Quiénes están más cansados: los jóvenes, familias o mayores?

Creo que los jóvenes están alejados de la realidad. No contamos con presencia juvenil en la entidad, y aún no comprenden el valor del tejido asociativo. Es cierto que, por el problema de los trenes, al ser los universitarios y los jóvenes los principales usuarios diarios, sí están exigiendo cambios, pero no los veo manifestarse sobre los asuntos cotidianos del municipio.

Las personas de mediana edad y los jubilados usan los medios electrónicos como pueden para comunicarse con nosotros, pero hay algunos mayores que me detienen en la calle y me dicen, “Oye, pasa este problema con los árboles o con los bancos del parque”, y me agradecen lo que hago.

¿Qué les falta como entidad para funcionar mejor?

La dificultad financiera y el agotamiento de tiempo son inmensos… Nos sostiene el afecto por nuestra labor y nuestros propios recursos. La Federación carece de presupuesto para impresiones, por citar un caso. Hoy mismo saqué un cartel… Su precio es de 1,20 euros y no disponemos de esa suma. Ha salido de mi bolsillo. 

Antonio García con representantes de la Colonia Ferroviaria de Sant Vicenç de Calders
Antonio García junto a los portavoces de la Colonia Ferroviaria de Sant Vicenç de Calders.Cedida

¿Por qué cree que ahora el tejido asociativo no tiene tanta fuerza?

Porque requerimos un tejido asociativo que reflexione como se hacía en los años 60 y 70.

¿Los políticos conocen el día a día de los barrios? 

No siempre. A veces están muy alejados… La oposición se mueve más. Los que están en el poder tienen la ventaja de la cercanía, pero están desconectados de la realidad cotidiana y de lo que sucede.

¿De dónde saca la motivación para seguir después de tantos años?

Con cada réplica de la Administración. Eso te brinda impulso. O al transitar por la estación y observar los porches que pedimos, notando que la labor se ha concluido.

Si mañana pudiera modificar un solo aspecto para fortalecer la relación entre vecinos y el Ayuntamiento, ¿cuál escogería?

El diálogo de la propia administración es escaso. Carece de conversación con la ciudadanía. Los políticos tienen la mala costumbre de mentir y desgastan el sistema. Alimentan el mantra de “Todos los políticos son iguales”. Si quienes gobiernan fueran tan abiertos al diálogo como los que están en la oposición, la relación con la gente sería más sana.

Etiquetas