Relatos

Joaquín Baig, ingeniero en Suiza: “En España cobraba 1.200 viviendo con mis padres y no era suficiente para ahorrar, mientras que aquí estoy independizado”

Experiencias

Aunque Joaquín está feliz en su nueva vida, no olvida sus raíces, por lo que intenta visitar su familia una vez al mes

Joaquín ha conseguido progresar profesionalmente más rápido desde que se mudó en Suiza, donde actualmente ha construido su hogar. 

Joaquín ha conseguido progresar profesionalmente más rápido desde que se mudó en Suiza, donde actualmente ha construido su hogar. 

Tu historia

Españoles en el extranjero

En Guyana Guardian queremos contar tu experiencia en otros países. ¿Te has mudado fuera de España porque tu trabajo está mejor valorado en el extranjero? ¿Has cruzado las fronteras por amor? Si has cambiado de vida lejos de casa, escríbenos a [email protected]

Joaquín Baig tiene 32 años y es ingeniero químico formado en la Universidad de Barcelona, donde estudio siete años la carrera y un máster. Al incorporarse al mundo laboral, se encontró con una realidad conocida por muchos jóvenes cualificados en España: un salario de 1.200 euros que apenas le permitía ahorrar y, mucho menos, independizarse. Esa sensación de estancamiento fue el punto de inflexión que lo llevó a tomar una decisión: marcharse a Suiza para construir un futuro más sólido.

Como tantos jóvenes que emigran, su propósito era claro: trabajar unos años fuera, ahorrar lo suficiente y volver para comprarse una vivienda. Lo que no imaginaba era que, además de estabilidad económica, encontraría el amor.

Joaquín y su pareja. 
Joaquín y su pareja. Cedida

¿Cómo era tu vida en España?

Tras finalizar la carrera y el máster en Ingeniería Química, empecé a trabajar y cobraba unos 1.200 euros al mes. En ese momento vivía con mis padres y, aun así, solo podía ahorrar unos 500 euros mensuales; con ese sueldo era imposible independizarme. Para mí, el ahorro era importante, porque es la única manera de poder comprar una casa o, al menos, tener dinero para la entrada. Sentía que con ese salario no iba a llegar a ninguna parte, así que tomé la decisión de buscar trabajo fuera, porque sabía que económicamente me iba a compensar mucho más.

¿Cómo fue el proceso de encontrar trabajo?

Sabía que en Suiza había mucha oferta porque hice allí mi Erasmus. Tenía claro que quería trabajar fuera; solo necesitaba que alguien me diera esa oportunidad. Y tardé casi dos años en conseguirlo, en parte porque fue durante la pandemia.

Recuerdo que un día conseguí una entrevista con un reclutador y, posteriormente, con el que iba a ser mi jefe. Me hicieron un par de preguntas técnicas y no acerté ninguna, pero le caí bien y vio que tenía muchas ganas de aprender, así que decidió contratarme de todos modos. En apenas dos semanas ya estaba empezando. En total, estuve más de un año en esa empresa. 

¿Cómo encontraste alojamiento tan rápido?

Con tan poco tiempo, la opción más rápida fue buscar un Airbnb para tres meses y establecerme allí cuanto antes. De esta forma, podía estar más tranquilo mientras buscaba una habitación sin presiones. Tras ese periodo, llegué a un acuerdo con mi casero y decidió alquilarme la habitación más tiempo, sin intermediarios. Así estuve un tiempo, aunque no fue la mejor experiencia.

Lo difícil no es pagar una vivienda en Suiza, sino encontrarla; incluso te piden referencias de tu anterior casero

Joaquín Baig

Ingeniero

¿Qué pasó?

Sabía a lo que me enfrentaba y que los primeros meses no serían fáciles, pero no tenía mucha intimidad. El dueño entraba en la habitación cuando yo no estaba e incluso me abría las cartas. Era incómodo. Además, una de las habitaciones seguía utilizándose como Airbnb y, al compartir la cocina y el baño, era muy fácil contagiarse de cualquier enfermedad. En ese momento, me adapté como pude porque mi principal objetivo era tener una habitación barata y cerca del trabajo.

¿Actualmente sigues allí?

No, ahora vivo en la ciudad de Thun, en un estudio de 45 metros cuadrados para mí solo. El alquiler me cuesta 990 francos, que sigue siendo mucho dinero, pero con el salario que tengo ahora no es un problema. Aquí lo difícil no es pagar esa cantidad, sino encontrar piso, porque te piden muchos requisitos: permiso de residencia, certificado de deudas, referencias de antiguos caseros y, además, hay mucha competencia.

¿Cómo describirías las diferencias culturales entre España y Suiza?

Creo que gran parte de las diferencias culturales parten del clima. Aquí hace más frío y la gente es más distante al principio; mi pareja siempre lo compara con un coco: por fuera es duro, pero cuando lo abres es más blando. Necesitas más tiempo para ganarte su confianza. En cambio, en España, somos muy abiertos desde el principio, hablamos con desconocidos y cogemos confianza mucho más rápido. 

Suiza destaca por su paisaje idílico y su excelente calidad de vida.
Suiza destaca por su paisaje idílico y su excelente calidad de vida.Cedida

Cuando vuelvo a España me gusta disfrutar de un buen café con leche y un bocadillo de jamón; no es lo mismo en Suiza

Joaquín Baig

32 años

¿Y en el ambiente laboral?

Al ser autónomo, mis condiciones son distintas. Pero, en general, los suizos son muy individuales en su forma de trabajar. Es decir, cada uno es responsable de su parte. Todo está muy bien delimitado: lo que es tu responsabilidad y lo que no. Eso facilita el trabajo, porque tienes la sensación de que nadie invade el terreno del otro. 

¿Volverías a España?

Es una pregunta muy complicada de responder. Aunque muchos nos vamos con la idea de “hacer dinero y volver”, una vez alcanzas cierta estabilidad te preguntas: '¿De verdad quiero volver?'. Obviamente, echo de menos a mi familia y el clima, pero mi vida aquí está creciendo, mientras que en mi vida en España estaba parada. La verdad es que no sé qué haremos en el futuro, pero de momento estoy muy contento con las oportunidades que me ofrece Suiza.

¿Con qué frecuencia vuelves a España?

Suelo ir una vez al mes o cada dos meses, normalmente durante un fin de semana; voy el viernes y vuelvo el domingo. Otras veces alargo hasta el lunes. Por suerte, mi pareja trabaja en una aerolínea y los vuelos me salen muy baratos, lo que me permite viajar más veces y con mayor comodidad.

El único inconveniente es que rompe un poco la rutina y supone el estrés de ir al aeropuerto. Pero para ver a mis padres y a mi familia, el esfuerzo, sin duda, compensa totalmente. Intento aprovechar ese fin de semana para ver también a mis amigos, ir a restaurantes, ir al médico, pasear por mi ciudad y, sobre todo, tomarme un café con leche y un bocadillo de jamón. Parece una tontería, pero no es lo mismo en Suiza. 

¿Qué consejos darías a alguien que quisiera venirse a trabajar a Suiza?

Le diría que mire mucho en LinkedIn y que se fije bien en los requisitos de las ofertas. En el caso del sector farmacéutico, piden conocimientos muy específicos y, si no los tienes, intenta hacer un curso para poder defenderlo en la entrevista. También recomiendo tener un número suizo antes de empezar a buscar trabajo, porque facilita mucho el proceso. Y, sobre todo, recomiendo hacer contactos: una vez llegues, muévete y conoce gente. 

Por experiencia, no recomiendo venir sin trabajo, porque el dinero se gasta muy rápido y, sin darte cuenta, puedes quedarte sin ahorros. Es mejor venir con una propuesta cerrada, ya que sin contrato no puedes conseguir el permiso de residencia.

Nabila Bourass El Haddaji

Nabila Bourass El Haddaji

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Licenciada en Humanidades y Periodismo por la Universidad Pompeu Fabra, con experiencia en SEO y gestión de redes sociales como community manager. Actualmente, trabajo como redactora de audiencias en Guyana Guardian.