Clara Serrano, ingeniera agrónoma: “Europa necesita ser más autosuficiente, manejar su propia agenda y seguir adelante con sus herramientas porque no hay ninguna razón para que nos autolimitemos”
LA CIENCIA EN LA AGRICULTURA
Serrano se ha labrado una gran trayectoria profesional en un sector dominado por hombres: “Intentaba ir siempre por delante. Si esperaban un 5, daba un 6 para asegurarme de que tenía las cosas bajo control”.

Clara Serrano, Vicepresidenta para el Sur de Europa de Corteva Agriscience (cedida)

La ingeniería agronómica es una disciplina esencial para el desarrollo y la sostenibilidad del sector agroalimentario. Combina ciencia, tecnología e innovación para optimizar la producción agrícola, mejorar la calidad de los cultivos y garantizar el uso eficiente de los recursos naturales. Con más de 30 años de trayectoria profesional, Clara Serrano ha construido una carrera internacional vinculada a la innovación agrícola. “Crecí en una región del sur de Portugal, rica en cereales y olivos. Desde pequeña me acostumbré a ir paseando con mi abuelo, viendo las cosas e interactuando con la gente”, cuenta en una charla con Guyana Guardian. Cuando creció, tuvo claro que se dedicaría a la agricultura porque “siempre he sentido que me acercaba a la gente y a sus necesidades”.
Serrano ha ocupado diversos cargos en Portugal, España, Italia y Suiza, siempre en ámbitos vinculados a la protección de cultivos y la biotecnología vegetal. Licenciada en Ingeniería Agrónoma por la Universidad Técnica de Lisboa, su recorrido profesional la ha llevado a trabajar en empresas como Hoechst, DuPont y Dow, hasta su actual etapa en Corteva Agriscience, una compañía líder global en innovación agrícola, donde ocupa el cargo de Vicepresidenta para el Sur de Europa.
España es un referente estratégico para esta compañía a nivel mundial con centros pioneros como el Centro Tecnológico de la Rinconada, en Sevilla, líder en investigación, especialmente en el cultivo de girasol.
El papel de la mujer en la ciencia
¿Cómo fueron los inicios en el sector?
Hice agronomía y cuando acabé la carrera tenía varias opciones. Opté por una cosa que estaba muy en contacto con la práctica. Fui a unos invernaderos de tomate que estaban gestionados por un grupo fuerte que contaba con la tecnología de Holanda, de Suecia, que no era para nada la que había en Portugal, pero te daba una visión de todo lo que podrías gestionar y obtener con tecnología y ciencia. Después estuve un tiempo dando clases en la universidad con el objetivo de encontrar la manera de llegar a la gente, seguir buscando nuevas alternativas, nuevas técnicas de cultivo, siempre en el área de protección de plantas y muy relacionada con cómo la innovación puede llevarnos lejos.
Como seguía viendo que había limitaciones, no dudé en moverme por varias compañías donde la innovación era clave y donde sabía que tendría recursos para poder hacer la diferencia y con un ambiente que ayuda porque hay equipos muy diversos y tienes una presencia global y buscas cómo optimizar lo que haces en cada sitio.
Muchas veces era la única mujer, pero la presencia de mujeres y en posiciones clave ha crecido sustancialmente
El sector agroalimentario y el ámbito industrial tradicionalmente han estado liderados por hombres, ¿cómo fue abrirse camino en ese entorno?
Es una de las cosas que siempre me preguntan y ha sido una experiencia muy interesante. Siempre fue un reto para la gente con la que trabajo porque empecé en sectores muy técnicos, que fue muy importante para direccionar mi carrera, hasta que llegué donde estoy ahora y vi que tenía opción de moverme a la parte comercial y de marketing.
En muchos momentos era una de las pocas mujeres de la sala, pero cada vez más, y sobre todo en esta compañía, el número de mujeres y en posiciones clave ha crecido sustancialmente. Y ha sido la oportunidad de desmitificar que es factible sin renunciar a tener tu vida o tener hijos.
¿Ha tenido que demostrar más que sus colegas hombres para alcanzar posiciones de responsabilidad?
No sé si era por lo que esperaban de mí o por la presión que me ponía yo misma, pero sí es verdad que intentaba ir por delante. Si esperaban un 5, daba un 6 para asegurarme de que tenía las cosas bajo control.
En muchos momentos reconozco que quizás es una característica femenina: es que siempre tienes que demostrar que eres capaz de hacerlo, da igual cuáles sean las circunstancias. No te diré que no ha habido un punto extra, pero siempre me he sentido cómoda y, sobre todo, en la compañía respaldada para poder seguir creciendo siempre respaldada. Trabajando fuerte e intentando rodearme de gente superválida, y esto creo que es clave porque estamos por el mismo objetivo y tener un equipo diverso es la clave.

¿Considera que las nuevas generaciones de mujeres lo tienen más fácil que hace veinte años?
Sí y no. Creo que hay oportunidades más amplias, pero cuando tienes más dificultades, te enfocas más para superarlas. Trabajar con muchas mujeres a varios niveles y con distintos roles es magnífico. Siempre les digo que no se creen barreras que no existen y solo están en la cabeza de cada uno e incentivarlas a buscar más. Creo que, al ritmo que van las cosas, pueden ayudar, pero también pueden frenar y eso sí que hay que manejarlo de una forma que sea la adecuada para cada una de nosotras.
El estado de la agricultura en Europa
¿Cuánto se ha avanzado en Europa en lo que respecta a la protección de cultivos y qué queda por hacer?
Muchísimo. Me acuerdo de los primeros pasos cuando estábamos pensando lo que se puede llegar a hacer en España en distintas áreas: semillas, la protección de cultivos, productos biológicos, que eran una cosa muy lejana, y ahora son una realidad.
La parte digital también ha crecido muchísimo. Cuando te enfocas en la ciencia, en sus opciones y capacidades, crecen exponencialmente y lo veo cada día. En muchas ocasiones, lo que falta son las posibilidades de desarrollar todo lo que tienes por delante.
¿Y qué oportunidades abre en Europa la edición genética (NGT)?
Muchas. Cuando ves lo que ha pasado con el covid o con la guerra de Ucrania, tienes que pensar cómo nos va a afectar esto en asegurar que tengamos materias primas para que las plantas puedan trabajar. Percibes que la seguridad alimentaria es real y que la necesidad de alimentar a la gente es una prioridad y no puede ser a costa de deforestar porque no puedes afectar al medio ambiente.
Tienes que hacer más por menos, que significa que tienes que buscar más tecnología e innovación, y los NGTs —mejora genética— son claves porque no estás haciendo nada distinto de lo que la propia naturaleza podría, sino simplemente estás acelerándolo, lo que es fundamental.
¿Y puede suponer un antes y un después para la agricultura europea y española?
Creo que sí, percibes que si no lo haces, te vas a quedar atrás y vas a depender de los demás. No vas a disponer de herramientas que son más adecuadas para tus necesidades; si miro los países del sur de Europa, no necesito en Turquía lo mismo que en España o Italia. Puedo hacer una adaptación, pero cuantas más herramientas tengo para ir a los mercados locales y dar respuesta a las necesidades, mejor, y eso es lo que Europa necesita, ser capaz de ser más autosuficiente y manejar su propia agenda y seguir hacia adelante con las herramientas porque no hay ninguna razón para que nos autolimitemos.
Dar tecnología a un país que puede sacarle el valor y traducirlo en beneficio para su comunidad es esencial

¿Qué papel juega el cambio climático en la agricultura?
Manejo países desde Portugal hasta Turquía, y ves que cada vez más en el sur de Europa el cambio climático está creando muchísimas dificultades. Cuando puedes lanzar híbridos que son más resistentes a la sequía, significa que vas a necesitar menos agua para lograr las mismas producciones, y eso es un beneficio para todos porque te ayuda a varios niveles. Europa no puede quedarse atrás y no significa ser menos exigente en la parte regulatoria ni reducir el control, todo lo contrario, pero puedes hacer las dos cosas y lo hemos probado a varios niveles. He sido country leader de España y Portugal durante cinco años y he percibido que dar tecnología a un país que puede sacarle el valor y traducirlo en beneficio para su comunidad es esencial.
¿Cómo puede ayudar la innovación a luchar contra el cambio climático?
Tiene mucha importancia. Cada semana se revisa qué está ocurriendo. Ahora que está lloviendo tanto en España y Portugal, ya no sabemos qué hacer con tanta agua, y esto es un reflejo del cambio climático. Sucede que un país detrás de otro está en las mismas condiciones y, cuando tienes opciones con las semillas que utilizas, cuando tienes la capacidad de anticipar qué productos son los más adecuados teniendo en cuenta estas condiciones, qué ciclo de cultivos se va a poder buscar, cómo puedo ayudar a la gente a estar bajo estas situaciones. La innovación te ayuda y puedes ser más eficaz en todo lo que haces y marca la diferencia.
La innovación te ayuda y puedes ser más eficaz en todo lo que haces y marca la diferencia
¿Qué cultivos corren riesgo de sufrir en mayor medida el impacto de este cambio climático?
No es fácil de determinar porque depende mucho de la situación. En los últimos tres años, entre los países más afectados por una sequía importante, destaca Bulgaria, que es sobre todo un país de cultivos extensivos.
El año pasado con la DANA y este año con las lluvias, en España se ha producido un daño en las infraestructuras de los invernaderos, el impacto en los frutales. No tiene barreras. Ahora hay exceso de lluvia en España, Portugal y Sicilia, pero hay otros que en los últimos años están sufriendo más, como Serbia, Bulgaria o Turquía; ahora están bajo control. Va variando mucho y esto es una característica del cambio climático que es muy rápida y lo que te ocurre hoy, mañana cambia y, sobre todo, lo que viene es con muchísima presión, muy rápido, pero muy fuerte, y con impactos sustanciales
¿Los países del sur de Europa están en una peor situación que el resto?
Es distinto. El sur de Europa es siempre lo más diverso. Mientras los demás están más orientados a cereales o solo a maíz, nosotros tenemos mitad del mercado que va para cultivos extensivos, y otra mitad a cultivos especiales, hortícolas, frutales, y eso es para mí una ventaja enorme porque podemos diversificar y tener varios frentes. Aunque es más complejo, también son más diversos y con más oportunidades de crecimiento. España es un ejemplo que utilizo muy a menudo, porque, aparte de que lo conozco muy bien, es muy balanceado entre las oportunidades en un área y en la otra.
Una característica del cambio climático es que es muy rápido y lo que te ocurre hoy, mañana cambia
¿Cómo imagina la agricultura europea dentro de 10-15 años y qué transformaciones serían imprescindibles?
Soy optimista porque cuando veo lo que ocurre en nuestra compañía y los esfuerzos que ponemos en distintas áreas, intentando optimizar los recursos, creo que Europa, incluso con los problemas a los que hemos estado expuestos, seguirá invirtiendo en ciencia, en innovación, buscando nuevas tecnologías, y tendrá que hacerlo a un ritmo más acelerado.
Europa es de las regiones que va muy por delante en varios temas y, en concreto, me alegro de que España sea un buen ejemplo de ello; la compañía está invirtiendo 4 millones de I+D al día. Si pensamos en todas las tecnologías y los nuevos productos que vamos a ser capaces de lanzar en el mercado, tengo la expectativa de que sea el rumbo y estoy contenta de poder colaborar para ello con nuestros equipos en diferentes países y en concreto en España.
