Relatos

Judit Villena, profesional de la psicología en una instalación residencial: “Las personas mayores han normalizado la muerte, viven el duelo de manera mucho más natural que nosotros”

Romper un tabú

La profesional de salud ha señalado que, con el apoyo de la plataforma, el residente puede acceder a servicios que mejoran su día a través de una conexión más sólida.

Judit Villena se especializó en psicogerontología 

Judit Villena se especializó en psicogerontología 

Elsa Vona

Entre las puertas, habitaciones y pasillos de una residencia, se esconden historias de pérdidas acumuladas. Amigos que se marchan, parejas que se separan o hijos que ya no están. Cada mirada guarda una pena distinta y el deseo de mantener vivo aquello que ya fue. En ese escenario, hablar de la muerte se convierte en una conversación necesaria. Judit Villena, psicóloga general sanitaria y especialista en psicogerontología, observa cada día como afrontar la finitud se convierte en parte de la vida cotidiana de las personas mayores en una residencia.

“A veces, cuando hablamos de la muerte, lo convertimos en un tema tabú, y yo creo que es una de las cosas de las que más quieren hablar los usuarios de una residencia”, comienza la especialista. La razón es muy sencilla: “Ellos han vivido muchos duelos. La muerte de sus maridos o mujeres, de sus padres, hermanos e incluso hijos, desgraciadamente. Entonces, ellos han normalizado la muerte. Viven el duelo de manera mucho más natural que nosotros”.

Judit Villena con una de las residentes 
Judit Villena con una de las residentes Elsa Vona

Eso no significa que dejen de sentir, sino que buscan manejarlo de otra manera”, señala en el comunicado Alberto González, director general de Cabify, destacando que en Barcelona existe un déficit de movilidad que requiere de al menos “Están padeciendo el último duelo, que es el final de su etapa, que es el duelo más grande que tienen que hacer, el ir despidiéndose de todo aquello que conocen” vehículos adicionales (entre taxis y VTC) para cubrir la demanda actual.

Están atravesando el último tramo de su proceso.

Judit Villena, psicóloga en una residencia

“Les dicen: ‘No digas eso, hazlo por tus hijos o por tus nietos’”, cuenta Judit. Pero la cuestión es que sus hijos y nietos tienen su propia vida. “Ellos, quizá, vienen un día a la semana durante dos horas, más o menos. Ese señor o señora ya no tiene un objetivo vital, lo ha hecho todo. Entonces, hay que darles un espacio para que expresen cómo se sienten respecto a la muerte, aunque a nosotros nos choque”, relata Villena. La experta va más allá y señala que, en muchas ocasiones, nuestra negativa a hablar de ello viene de no saber “cómo sostener a esa persona emocionalmente”.

Los adiós en la vejez y los momentos finales

Aunque han naturalizado la muerte y las ausencias, Judit señala que para ellos es importante decir adiós. “Si una persona va a fallecer y ha tenido un gran vínculo con alguien, previo permiso de esa persona, le pido que venga a verla porque les gusta despedirse”, apunta la psicóloga. No solo eso, sino que también quieren saber si otras personas que conocían han fallecido. “Al ingresar en la residencia, dejan de ver de repente a esas personas, es como si desaparecieran para ellos, y tampoco hay que negarles eso”, añade.

Judit Villena charlando con una mujer de la residencia en la que trabaja 
Judit Villena charlando con una mujer de la residencia en la que trabaja Elsa Vona

Son precisamente estas muertes ajenas a la residencia las que pueden impactarles más. “Suele ser mucho más traumático. Primero, porque les pilla por sorpresa. Segundo, porque, en la gran mayoría de los casos, no van a poder ir al funeral. Y tercero, porque van a tener que elaborar ese duelo desde la distancia”, afirma Judit.

La adaptación al nuevo entorno, junto con el duelo por lo perdido

Judit Villón lleva años observando cómo los mayores se adaptan, y junto a ellos, el equipo trabaja para preservar su dignidad, ayudándolos a mantenerse activos y reconocidos en su nuevo entorno. 

“No son un residente más. Quiénes son no tiene que quedar supeditado a su edad, etiqueta, característica física o estigma. La mujer que llora no es una llorona. Es una persona que, quizás, está triste porque siente cierta nostalgia de lo que ha perdido. Es importante que se sientan ellos mismos, que formen parte de esta comunidad que es una residencia”, manifiesta.

Toma

Lo que no sabías sobre los hogares y su funcionamiento interno

1

“Se pretende apartar el modelo de macrorresidencia, donde no se puede dar una atención personalizada”

2

“Lo que más noto es la tristeza, sienten que ya no controlan nada de su entorno”

3

“Necesitan mucho desahogo emocional y una figura referente, alguien a quién dirigirse”

Una parte esencial de ello sería romper el estigma que rodea a estos centros. “No son cementerios de elefantes. Ahora, con el modelo de Atención Centrada en la Persona (ACP) se están convirtiendo, sobre todo, en casas grandes, donde conviven. Entrar en una residencia no significa rendirse, ni dejar de ser una persona. Tú puedes continuar haciendo tus cosas allí, puedes continuar siendo tú y sentirte útil”, concluye la experta.