Relatos

Arturo Sánchez, murciano estudiando en Yale: “Mis amigos me decían que tenía mucha suerte por estudiar en Estados Unidos, pero la suerte la tenían ellos de poder vivir en un país como España”

Españoles en el extranjero

“La exigencia y la presión académica son altísimas; hay mucha competitividad y los estadounidenses se toman sus carreras profesionales muy en serio”, explica Arturo en una entrevista para Guyana Guardian

Gracias a una beca, Arturo está desarrollando su carrera profesional como pianista en New Haven. 

Gracias a una beca, Arturo está desarrollando su carrera profesional como pianista en New Haven. 

Cedida

Un festival de música en Suiza cambió el rumbo de vida de Arturo Sánchez, cuando el pianista murciano interpretó una pieza ante Boris Berman, prestigioso profesor de la Universidad de Yale, en Estados Unidos. Tras escucharlo, le animó a presentarse a las pruebas de acceso. Lo que al principio parecía una locura —aspirar a una de las universidades más prestigiosas del mundo— terminó convirtiéndose en una realidad.

Yale no solo representaba prestigio, sino que también implicaba adaptarse a un nivel académico mucho más exigente y a una mentalidad muy centrada en la carrera profesional. En una entrevista para Guyana Guardian, Sánchez cuenta cómo ha vivido la presión y la distancia estando a más de 5.000 km.

Arturo y alguno de sus compañeros con el profesor Boris Berman. 
Arturo y alguno de sus compañeros con el profesor Boris Berman. Cedida

¿Qué significa para usted tocar el piano?

Es mi vida. Es algo que requiere el 100% de mi espacio mental y de mi energía. Igual que un deportista de élite necesita vivir para su deporte, un músico necesita amar profundamente lo que hace. Si no, no puedes sostener la disciplina, la presión y las horas de estudio que exige.

¿Cómo surge la oportunidad de estudiar en Yale?

Un día toqué en un festival en Suiza y daba la casualidad de que estaba Boris Berman, pianista y profesor de la Universidad de Yale. Toqué para él, le gustó cómo tocaba y, con una carta de recomendación, me animó a presentarme. Al principio pensaba que era una locura, porque es una de las universidades con más prestigio del mundo. 

¿Cómo funciona la beca?

Primero tuve que enviar unos vídeos interpretando determinadas obras. Una vez pasas esa preselección, te llaman para hacer una audición presencial. Viajé expresamente para hacer la prueba y, afortunadamente, quedé seleccionado.

Esta beca te permite estudiar gratuitamente gracias a la donación de un antiguo alumno multimillonario, ya que la matrícula ronda los 40.000 dólares al año. Además, recibimos un estipendio para el alojamiento y el seguro médico. El hecho de que sea gratuita la hace aún más competitiva; mucha gente quiere entrar, eso eleva muchísimo el nivel y también la presión.

El frío y el mal tiempo hacen que la vida social sea más limitada

Arturo Sánchez

Estudiante de música en la Universidad de Yale

¿Qué diferencias encontró al llegar a Estados Unidos?

La principal diferencia es la mentalidad. Aquí, en general, la gente vive para trabajar. Se toman su carrera muy en serio, con una disciplina y una exigencia altísimas. Eso puede ser positivo porque te impulsa a superarte, pero también genera mucho estrés.

En Madrid siempre tenía planes; siempre había alguien con quien salir a una terraza o a cenar. Aquí la forma de socializar es distinta. Además, el clima influye mucho. Hay semanas en las que estamos a menos diez grados y la universidad incluso cierra por tormentas de nieve. Eso hace que la vida social sea más limitada. 

¿Se sintió solo el primer año?

Sí, el primer año fue muy duro por la exigencia. Las horas dedicadas al estudio hacen que te aísles; entonces era difícil conocer gente nueva. Recuerdo que llegaba a casa y lo pasaba mal. Desde fuera, todos mis amigos me decían que tenía muchísima suerte por estar en Yale —y eso es verdad—, pero emocionalmente fue muy complicado. 

Hubo momentos en los que me preguntaba de qué servía tener Yale en el currículum si no me sentía feliz. Los dos primeros años fueron los más complicados para gestionar la presión académica, el cambio cultural y la falta de mi entorno de siempre. Ahora, con el tiempo, todo ha mejorado y estoy más adaptado.

Arturo frente a la escuela de música de la Universidad de Yale. 
Arturo frente a la escuela de música de la Universidad de Yale. Cedida

En España valoramos mucho más el sentimiento de comunidad: la familia, los amigos y compartir tiempo juntos

Arturo Sánchez

25 años

También ha comentado que empezó a valorar España de otra manera. ¿Cómo lo vivió?

Totalmente. De hecho, siempre les decía a mi entorno que eran afortunados de vivir en un pueblo precioso, con un buen clima y con el legado histórico que tenemos. Definitivamente, uno no sabe lo que tiene hasta que deja de tenerlo. 

¿Cómo define la mentalidad del estadounidense?

Es bastante individualista. Para tener éxito profesional, muchas veces tienes que priorizar tu carrera por encima de otras cosas, y eso aquí es muy evidente. La gente está muy centrada en sus objetivos personales. Ese individualismo impulsa el éxito, pero también hace que se pierda parte de la vida social que para mí es importante. En España, y en general en el Mediterráneo, valoramos mucho más el sentimiento de comunidad con la familia y los amigos.

¿Qué otros choques culturales encontró?

Encontrarme con personas muy exitosas profesionalmente, pero con una escala de valores distinta, fue algo que me chocó muchísimo. Siempre había pensado que el éxito verdadero empieza por quién eres como persona. Puedes ser excelente en lo tuyo, pero si no eres buena persona, para mí eso pierde valor.

También noté diferencias en la forma en que se construyen y viven las ciudades. En España sentimos mucho el peso de la historia, la estética y el encanto de los lugares. En Estados Unidos, en cambio, todo es más práctico, más reciente y menos centrado en esa idea de belleza tradicional europea.

Cena con sus compañeros de residencia en la Universidad de Yale. 
Cena con sus compañeros de residencia en la Universidad de Yale. Cedida

¿Qué aspectos positivos destacaría de vivir en Estados Unidos?

He aprendido a ver lo positivo de todo lo malo que me pasaba. He aprendido mucho de esa forma individual de trabajo y me ha ayudado a ordenar mi mente, aparte de crecer profesionalmente. Es un país que me abre muchas puertas; el esfuerzo aquí se ve recompensado. El nivel de vida es más alto y existe una mayor libertad económica.

¿Cómo imagina su futuro?

Me encantaría ser pianista de conciertos y vivir de ello. Es el sueño de muchos, pero también es el camino más competitivo. Solo unos pocos llegan a ese nivel porque el público quiere escuchar a los mejores.

No sé exactamente dónde terminaré viviendo, porque profesionalmente me conviene más Estados Unidos. Es un país con muchas posibilidades de crecimiento laboral. Pero emocionalmente estoy muy unido a mi tierra; en Caravaca vivo en el campo y soy muy feliz. Creo que, una vez haya desarrollado una carrera internacional, podría permitirme regresar a mi pueblo y viajar para los conciertos. Ese sería mi sueño ideal.

Nabila Bourass El Haddaji

Nabila Bourass

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Graduada en Humanidades y Periodismo por la Universidad Pompeu Fabra, con trayectoria en SEO y administración de redes sociales como gestora de comunidades. En la actualidad, ejerzo como redactora de audiencias en Guyana Guardian.