Relatos

María Bueno, madre de bebé robado en Cádiz: “Se nos acusaba de que estábamos locas. Yo no estoy loca, hay toda una base de datos que acredita nuestros casos”

Desapariciones forzadas infantiles

Fue madre soltera a los 20 años, pero le robaron a su hija durante el parto en el Hospital Municipal de La Línea de la Concepción, en Cádiz  

María Bueno dio a luz a su primera hija la Navidad de 1981

María Bueno dio a luz a su primera hija la Navidad de 1981

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La luz de una mañana de invierno entraba por la ventana. El frío se colaba dentro de la habitación del Hospital Municipal de La Línea de la Concepción, en Cádiz. Fuera, la ciudad seguía su ritmo habitual. Dentro, todo era distinto para María Bueno. Se despertó aquella mañana de Navidad de 1981 con el cuerpo entumecido y una certeza devastadora: su bebé había nacido muerto. No pudo ver a su hija. No recibió certificado de defunción. Tampoco hubo tumba. Solo silencio. Un silencio espeso que, durante décadas, le pesó en lo más profundo de su corazón. Con el paso del tiempo, convirtió ese silencio en una pregunta incómoda. Y esa pregunta en una lucha incansable. “Desde hace 18 años, he dejado mi vida a un lado para saber qué pasó con mi hija”, afirma.

Nacida en “una familia muy bien estructurada, un matriarcado maravilloso, con unos valores impresionantes”, María se quedó embarazada a los 20 años. “Era madre soltera. Aunque ahora parezca mentira, en aquellos años, sobre todo en los entornos rurales, ser madre soltera era muy difícil porque se te señalaba con el dedo acusador, como si fuese algo terrible”, explica Bueno. En su casa no fue así. “Para los míos, estar embarazada no fue ningún problema. Al contrario, era algo maravilloso. Además, a mí siempre me habían gustado los niños. Por eso quise tener a mi hija. Me daba igual ser madre soltera porque yo no había hecho nada malo”, narra.

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El embarazo transcurrió sin complicaciones hasta el 23 de diciembre de 1981. “Me había estado controlando mi ginecólogo privado, pagado por mi madre. Al ser primeriza, no sabía identificar las contracciones y acudí a la consulta del ginecólogo. Me observó y me dijo que había un 99% de posibilidades de que mi bebé estuviera muerto”, relata María. No solo eso. Le advirtió que era posible que sufriera una infección grave que acabara con su vida.

Un nacimiento forzado

A pesar de este diagnóstico nefasto, el doctor la envió a casa y le ordenó que fuese al día siguiente al hospital municipal, tutelado por el Ayuntamiento y llevado por la Congregación de las Hermanas de la Caridad. Así lo hizo. Fue ingresada en una habitación privada, acompañada de su hermana. “Yo ya no tenía contracciones. Me quedaban cinco o seis días para cumplir, no estaba de parto”, cuenta. Durante horas, el ginecólogo, junto con dos enfermeras y dos monjas, intentaron puncionar la bolsa amniótica. “Pasé por una tortura psicológica y física horrorosa”, recuerda.

María fue recuperando su vida tras el robo de su primera hija
María fue recuperando su vida tras el robo de su primera hijaCedida

Por la tarde, la bajaron al paritorio. “Me pusieron en la camilla y volvieron a punzar, y ahí sí lo lograron”, dice, con pesar. Fue entonces cuando decidieron dormirla. “Sufrí una sedación química forzada. El médico me cogió el brazo izquierdo y me dijo: ‘Te voy a dormir para que no sientas dolor’. Yo no lo veía normal”.

El efecto fue tal que María no despertó hasta la mañana del día de Navidad. Una monja le preguntó si le habían traído al bebé para darle el pecho. “No entendía nada. Le dije: ‘Pero ¿cómo? ¿No estaba muerta?’. No me dio tiempo ni a terminar la frase. Se marchó inmediatamente y, acto seguido, volvió a entrar con un niño Jesús de porcelana. Me lo ofreció y me dijo que le diera un beso al muñeco. Me pareció algo terrorífico, de una maldad impresionante para una mujer que acaba de perder a su bebé”, narra.

Sufrí una sedación química forzada durante el parto

María Bueno, madre de bebé robado

Su madre intentó gestionar el entierro de la pequeña, pero no se lo permitieron. “Según el código civil, mi hija no era un ser humano, sino un despojo casi quirúrgico. En aquella época, la potestad la tenía el hospital, por lo que dijeron que se encargaban ellos. Nos marchamos a casa sin posibilidad de discusión”, manifiesta. El impacto fue tal que provocó una profunda herida en María. “Entré en un mutismo absoluto durante cerca de un año. Lo único que hacía era levantarme por la mañana, asearme y volver a mi habitación. Estuve sin salir a la calle y sin comunicarme con mis amigas cerca de un año”, expresa.

La sospecha

Poco a poco, María recuperó su vida. Terminó sus estudios, encontró trabajo fuera de su provincia, se casó y tuvo dos hijos. Más tarde, se divorció, prosperó profesionalmente y volvió a casarse con su actual marido. Todo iba bien hasta que su doctora le pidió que recuperara su expediente médico por un problema de salud. Al solicitar la documentación del hospital, encontró denuncias sobre bebés robados y decidió buscar pruebas de que su hija estaba enterrada. Pero no las encontró. “En los libros de registro del cementerio no había nada. Fue tan grotesco y horroroso... Fue a partir de ahí cuando empecé a pelear”, afirma.

María Bueno con el proyecto de Ley de Memoria Democrática de Andalucía en 2016
María Bueno con el proyecto de Ley de Memoria Democrática de Andalucía en 2016Cedida

Los inicios de esta búsqueda fueron solitarios. “Era una hormiguita muy pequeña. Mi voz no se oía en ningún lugar porque las madres en aquella época estábamos absolutamente silenciadas. Se nos acusaba de que estábamos un poco locas. Yo no estoy loca. Hay toda una base de datos con documentación que acredita nuestros casos”, recalca. Desde aquellos comienzos, María ya insistía en que no solo les habían robado a sus criaturas, sino que les habían vulnerado todos los derechos posibles. “Las madres somos las víctimas primarias de toda esta barbarie”, reivindica.

Buscando visibilidad, María fundó la Asociación por la Lucha de Madres de Bebés Robados en Andalucía (ALUMBRA) y, años más tarde, creó un segundo colectivo, la Plataforma Internacional Te Estamos Buscando. Durante aquellos años, reunió documentación, impulsó acciones, entró en contacto con otras víctimas y logró que la causa empezara a ser escuchada.

Muchos obstáculos y algunas batallas ganadas

“Somos David contra Goliat”, afirma María, rotunda, al recordar toda su lucha. La pasividad de las instituciones judiciales ha entorpecido el avance de esta causa. “El Poder Judicial, con todo mi respeto, no ha entrado en el fondo del asunto. Los juzgados de primera instancia y la Fiscalía unificaron el criterio desde el principio: todos nuestros casos están archivados por la prescripción de los delitos”, revela Bueno.

El Poder Judicial, con todo mi respeto, no ha entrado en el fondo del asunto

María Bueno, madre de bebé robado

“No hay voluntad ninguna. Nos hemos caído cien veces por el simple hecho de que ni un solo estamento público ha puesto facilidades para prosperar, ni siquiera ante delitos claros”, señala. Un ejemplo es cuando se habla de las adopciones de esos niños. “¿Cómo que adopciones irregulares? Son adopciones ilegales. Cuando un matrimonio adopta un niño y en el registro civil lo ponen con sus dos apellidos, sin haber pasado por un procedimiento legal, es ilegal. Es falsedad de documentos oficiales públicos”, acusa.

A pesar de los obstáculos, ha habido pequeñas victorias, como la inclusión de los bebés robados en la Ley de Memoria Democrática andaluza o la creación de una Ponencia de Estudio en el Senado para analizar lo ocurrido con las desapariciones forzosas infantiles. Uno de los avances más destacados llegó de la mano del Defensor del Pueblo, Ángel Gabilondo, tras recibir un informe de mil páginas elaborado por María. En él, estaba toda la información, desde pruebas documentales hasta casos testimoniales, que había recopilado.

María ha llevado la lucha de estas madres a las Naciones Unidas
María ha llevado la lucha de estas madres a las Naciones UnidasCedida

La institución abrió un expediente sobre sus casos “y, a día de hoy, sigue abierto”. No solo eso, sino que en el último comunicado de esta entidad se ha confirmado que está en marcha la creación de un banco nacional de ADN “para que nosotras podamos, de forma gratuita, ubicar nuestros perfiles genéticos en este banco”.

No obstante, el hito más especial para María fue lograr registrar a su hija. Descubrió una orden ministerial que permite inscribir a bebés fallecidos a partir de los seis meses de gestación, nacida de la lucha de un grupo de madres jóvenes que habían perdido a sus bebés. Este cambio en el código civil permitió que ella y otras víctimas pudieran iniciar los trámites para poner nombre y apellido a sus hijos desaparecidos. Pocos meses después, recibió una carta con el nombre completo de su pequeña: María González Bueno.

María Bueno ha organizado, junto con otras madres, muchas acciones para dar visibilidad a sus casos
María Bueno ha organizado, junto con otras madres, muchas acciones para dar visibilidad a sus casosCedida

“Aún ahora, me da una sensación de reparación. El registro civil es el primer derecho de cualquier ciudadano. Si no hay registro civil, no se genera nada. Ahora, mi hija tiene identidad civil y yo puedo ir al Estado y decirle que la busque. Y la van a tener que buscar. O me van a tener que entregar sus huesos a través de una prueba de ADN. Ahora, están obligados”, apunta.

Reparar para avanzar

A sus 65 años, María está estudiando Filosofía y dedica su tiempo libre a escribir poemas. Disfruta de la vida con sus hijos y su marido, cuyo apoyo ha sido fundamental en toda esta lucha. Sin embargo, la herida que le infligieron aquella Navidad de 1981 sigue abierta hasta que haya una reparación. “Solo queremos que se nos pida perdón. No buscamos reparación económica, sino moral. No es cuestión de conquista, es cuestión de justicia”, afirma.

“Si algo queda, es rogar a los partidos políticos y a aquellos que forman el Gobierno que, de una vez y por todas, pongan sobre la mesa los asuntos de hondura humana, porque sin eso no hay sociedad. Hacerlo no va a perjudicar su carrera política, la va a engrandecer y la va a humanizar. ¿Qué trabajo cuesta ir al Senado o al Congreso, donde quieran, y simplemente reunir a las familias biológicas y pedir perdón? Después de tantos años de creación de nuestra Constitución, ¿cómo es posible que estemos mendigando que nos reparen?”, reflexiona María.

Toma nota

Lo que no sabías del robo de bebés

1

“Las desapariciones forzosas no solo tuvieron lugar en contextos bélicos, sino que también pasaron bien entrada la democracia”.

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“Los juzgados consideran que nuestros casos han prescrito y los archivan”

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“Se pensaban que lo que decíamos era por una psicosis generalizada, que nos contagiábamos de otras mujeres”

La batalla de estas madres no es solo íntima, sino que apela a toda la sociedad. “Necesito saber que las próximas generaciones podrán saber qué ocurrió, para que no se repitan nuestras historias. Aquello que se esconde, que se condena y se mete debajo de la alfombra, lo único que consigue es crear una sociedad con un olvido que no merecemos ninguno. Ni los que estuvieron antes, ni los que están ahora, ni los que estarán mañana”, concluye. Hablar con María es asomarse a una parte de la historia reciente que todavía reclama verdad.

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