“La industria aseguradora es absolutamente imprescindible para el desarrollo de la sociedad”

Entrevista al Director General de ICEA

José Antonio Sánchez alaba la fortaleza del sector en España aunque cree que debe mejorar su relato y la acción de la administración para incentivar el ahorro

José Antonio Sánchez dirige ICEA

José Antonio Sánchez dirige ICEA

José Antonio Sánchez dirige ICEA, el servicio de estudios del sector asegurador, el organismo de los datos cuya influencia alcanza de lleno a compañías y mediadores. Sánchez destaca la resiliencia y el peso de los seguros pero no se queda en la complacencia: el sector tiene deberes por cumplir si quiere ser todavía más crucial para el ciudadano.

-El sector avanza en primas pero su peso respecto al PIB detecta una desaceleración. ¿Cuál es la explicación?

Efectivamente el peso que representan las primas sobre el PIB ha pasado del 5,2% en 2023 al 4,7% en 2024, y para

entenderlo hay que diferenciar el comportamiento del negocio de no vida frente al negocio de vida.

Así como las primas de no vida (aunque con distinto comportamiento en función del ramo) presentan cierta estabilidad y suelen evolucionar en línea con el PIB, no sucede lo mismo con las primas de vida (especialmente las de vida ahorro, 84 % del total vida), que por contra presentan un comportamiento muy volátil (+36% en 2023, -13,68% en 2024, +22,24% al 30 de septiembre de 2025) entre otros factores debido al fuerte componente de primas únicas.

Y esta volatilidad de las primas de vida también provoca una gran volatilidad sobre el crecimiento de las primas totales del sector (+17,8% en 2023, -1,58% en 2024, +13,58% al 30 de septiembre de 2025) por lo que, dependiendo del año de observación, en este caso 2024 frente 2023, el peso que representan las primas sobre el PIB también puede variar significativamente (en este sentido y dada la evolución de las primas en 2025, dicho peso se incrementará en 2025 frente a 2024).

-Con las primas deflactadas la evolución de éstas en quince años ha caído un 6,2%. ¿Es preocupante?

No es preocupante dado que el sector, a pesar de todos los acontecimientos acaecidos en este período (crisis financiera global, pandemias, guerras, danas, etc.), ha mantenido e incluso mejorado ligeramente su rentabilidad y su solvencia, lo que demuestra una buena gestión y una gran resiliencia.

Quizás más que el término preocupante, cabría hablar de una cierta oportunidad pérdida por el estancamiento de las primas de vida, que sólo crecen en términos nominales un 2,4% si comparamos 2024 con 2009, frente al 46% de crecimiento de las primas de no vida (en línea con el 48,5% del PIB). No obstante, convendría resaltar que el comportamiento del negocio de vida se explica mejor atendiendo a la evolución del ahorro gestionado en términos de provisiones de vida, y en este sentido, en los últimos 15 años dichas provisiones han aumentado nominalmente un 46,3% si bien por debajo del crecimiento del patrimonio de los fondos de inversión (+144,4%) y fondos de pensiones (+55,1%).

Lo que sí es de lamentar, es el menor desarrollo en nuestro país del ahorro a medio y largo plazo frente al resto de países de nuestro entorno, lo que entre otros factores se debe, a los escasos incentivos fiscales para este tipo de productos que en el caso de fondos de pensiones incluso se han ido reduciendo en los últimos años, a que una gran parte de los ahorros de los españoles, especialmente de las personas de más de 40 años, se concentra en inmuebles, y porque no decirlo a la generosidad de nuestras pensiones públicas, ya que la tasa de sustitución en España (relación entre la cuantía de la pensión media al jubilarnos frente al último salario) se sitúa en el 74% frente al 50% de media en los países de la OCDE, lo que en cierto modo traslada una falsa tranquilidad al ciudadano, y digo falsa, porque este ratio va a descender con toda probabilidad, debido al fuerte incremento que va a experimentar el gasto en pensiones como consecuencia del proceso de envejecimiento de la población.

Creo que más que inexistencia de productos adecuados faltan incentivos para la contratación de ciertos seguros, especialmente los de vida ahorro y salud

-Las primas por habitante en 15 años apenas han crecido un 17% ¿Falta producto adecuado a las necesidades o falta información?

Creo que más que inexistencia de productos adecuados, lo que no nos exime de la necesidad de innovar para atender a las nuevas necesidades, faltan incentivos para la contratación de ciertos seguros, especialmente los de vida ahorro y salud, y hacer un gran esfuerzo de pedagogía hacia la ciudadanía y al tejido empresarial para hacerles conscientes de la importancia de tener una adecuada cobertura aseguradora ante un entorno muy cambiante y la intensificación de determinados factores de riesgo (mayor frecuencia de eventos catastróficos, ataques cibernéticos, mayor desigualdad, etc.) Así como la necesidad de un adecuado ahorro para la jubilación y de una adecuada cobertura sanitaria, de forma complementaria a la prestación pública, ante una previsible reducción de la misma debido al aumento de la esperanza de vida y el envejecimiento de la población.

-¿La ciudadanía tiene que mejorar en cultura aseguradora?

Absolutamente, hay un gran desconocimiento del seguro por parte de una gran parte de la ciudadanía, de su aportación y su relevancia social, existiendo un amplio camino por recorrer en cuanto a la mejora de la cultura financiera, empezando por la educación de los niños, y aquí desde todos los ámbitos, y por supuesto desde la industria aseguradora tenemos mucho trabajo por delante.

En este sentido y a modo de ejemplo, cabría resaltar entre otras iniciativas el programa de educación financiera “El riesgo y yo”, impulsado por UNESPA en colaboración con la Fundación Junior Achievement, dirigido a jóvenes entre 15 y 17 años, con el objetivo de dotarles de herramientas para prevenir y gestionar riesgos de forma eficaz, y que ya cuenta con 7 ediciones.

-¿Es ese un hándicap grave para el sector seguros?

Sí, es un gran hándicap, y en parte puede que explique de algún modo el menor desarrollo del seguro en España en términos de aportación al PIB y de tamaño respecto a otros mercados aseguradores (principalmente en cuanto al negocio de vida), teniendo en cuenta el peso que nuestra economía representa en el concierto internacional.

-En su discurso en las jornadas de ICEA usted destacó que el sector podría no estar trasladando al ciudadano el mensaje idóneo. ¿Hacia dónde debería dirigirse ese relato?

En muchos casos lo que se está trasladando a la sociedad, en buena parte debido al todavía elevado peso que en los mensajes publicitarios tiene la variable precio, es de una cierta “commoditización” del seguro, lo cual desde mi punto de vista es pernicioso y no ayuda a concienciar sobre la importancia y necesidad creciente de contar con una adecuada cobertura.

Creo que el mensaje que se debería de trasladar es el de una industria aseguradora española bien gestionada, que está a la altura en los momentos en los que se la necesita (pandemias, eventos catastróficos, etc.), que ofrece altos niveles de calidad en el servicio, especialmente en el momento de la prestación, y absolutamente imprescindible para el desarrollo de la sociedad, facilitar el emprendimiento y sostenimiento de los proyectos empresariales, así como de aportar tranquilidad y apoyo a los ciudadanos especialmente en los momentos de mayores dificultades.

-También planteó usted la necesidad de asegurar lo intangible versus lo tangible. ¿Está preparado el sector para ese salto?

El reto de la mediación no es otro que alcanzar un alto nivel de profesionalización y especialización, lo cual exige mejorar todas sus capacidades

Creo que se está avanzando en la buena línea, con un proceso de innovación continua en el desarrollo de nuevas líneas de negocio, pero todavía el peso de la industria recala en un número reducido de ramos, peso que poco a poco se debería ir diluyendo mediante la potenciación y desarrollo de nuevas coberturas que den respuesta a las nuevas necesidades sociales.

-¿Cómo tendría que actuar la mediación para contribuir a mejorar el sector?

La mediación ha jugado y tendrá que seguir jugando un papel fundamental en el desarrollo del sector, pero con un gran reto por delante si quiere seguir siendo diferencial en el nuevo entorno, sobre todo ante la posible entrada de nuevos competidores, y ese reto no es otro que alcanzar un alto nivel de profesionalización y especialización, lo cual exige mejorar todas sus capacidades, no solo técnicas, sino particularmente de skills, tales como la capacidad de comunicación, la empatía, la negociación, etc., por lo que la formación y un reciclaje continuo serán fundamentales.

Está cambiando la ventaja competitiva, que descansa en el conocimiento del cliente (la conectividad y el dato) y en un nuevo modelo de relación con el consumidor basado en la facilidad de uso.

Más allá del canal por el que quiera interactuar el cliente, y en este sentido la conveniencia de tener una oferta omnicanal pienso que ya no es discutible, lo diferencial no será el canal de contacto, ni el producto en sí, sino el asesoramiento preventa y el servicio postventa, y en esto la red de mediación tiene un papel fundamental y una gran oportunidad de diferenciación.

-¿Cuál es su diagnóstico en la evolución del sector seguros a medio plazo?

Soy optimista, porque tenemos muchas cosas a nuestro favor.

El sector asegurador español está muy bien gestionado, es rentable y solvente, presenta un servicio de gran calidad, sobre todo en el momento de atención de un percance,

y cuenta con una gran ventana de oportunidad futura, tanto en materia de protección como de prevención, y de posicionarse como un actor relevante y fundamental en el sostenimiento del estado del bienestar.

Creo y espero que tarde o temprano se van a dar unas condiciones más propicias desde los distintos organismos para impulsar el peso de la industria aseguradora, especialmente en lo relativo a la necesidad de ahorrar al largo plazo, y para una mayor colaboración público-privada.

Pero también tenemos muchos retos por delante entre los que destacaría, reducir el gap de aseguramiento existente en la actualidad, mejorar nuestra percepción social, aumentar el apetito por estar asegurado, atraer talento a nuestras organizaciones, y posicionarnos como una industria fundamental, y en algunos casos líder en determinados ecosistemas (salud, silver economy, ahorro finalista, movilidad, etc.).

Y para superar estos retos sería muy importante compartir una visión global, una hoja de ruta común y trabajar conjuntamente y de forma coordinada entre todos los componentes de la cadena de valor.

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