“El sistema sanitario tiene que contar con más profesionales para tratar la salud mental”

Entrevista al director general de Fundación AXA y director de Comunicación, Responsabilidad Corporativa y Relaciones Institucionales en el Grupo AXA

Josep Alfonso Caro aborda la necesidad de ocuparse de los problemas de salud mental que afectan a la sociedad, como lleva a cabo Fundación AXA

Josep Alfonso Caro, el máximo responsable de Fundación AXA

Josep Alfonso Caro, el máximo responsable de Fundación AXA

AnaValino

Josep Alfonso Caro, director general de Fundación AXA y director de Comunicación, Responsabilidad Corporativa y Relaciones Institucionales en el Grupo AXA, habla con pasión de la Fundación. Exhibe su satisfacción por las áreas que abarca la institución, en especial la cruzada que ha iniciado para prevenir los problemas que provoca la salud mental en la sociedad. La prevención es imprescindible para disminuir sus efectos, especialmente en un país como España en el que más de la mitad de la población asegura haber pasado por algún tipo de depresión.

-¿Cuál es el estado de salud de la Fundación AXA actualmente?

-Un estado de salud muy bueno. La Fundación en los últimos 15 años ha crecido tanto en iniciativas como también en ámbitos de actuación. Ahora, la Fundación tiene su razón de ser en todo el territorio nacional y con una multitud de iniciativas. Estamos hablando ya, en el cierre del último ejercicio de 2025, de más de 250 iniciativas en 38 ciudades de todo el país, con diferentes ámbitos de actuación, de acción, pero todos siempre centrados en la protección y la prevención.

-La salud mental es uno de los apartados prioritarios de la Fundación. ¿Por qué esa dedicación especial a la salud mental?

-Lo que hemos visto en los últimos informes, en los últimos tres años, es cómo ha evolucionado la salud mental. No es solo un problema en nuestro país, es un problema importante y grave a nivel internacional. Por tanto, consideramos que la salud mental es una de las áreas donde más se puede avanzar en prevención. El estudio que nosotros llevamos a cabo de forma anual destaca la situación de España, uno de los países con mayores problemas de salud mental. Y no sólo por las incidencias, si no por los casos de estrés, depresión y por el mayor consumo de medicamentos relacionados con la salud mental.

-¿La aportación de la Fundación AXA se incrementará?

-Sí, nosotros hemos decidido que la prevención en salud adopte una importancia capital. En nuestra plataforma Constantes y Vitales, con un socio estratégico que es el grupo Atresmedia, llevamos todo lo relacionado con el tema de la investigación y la prevención en salud. En el ámbito de la prevención en salud, además de aspectos oncológicos, cardiovasculares, de protección, etcétera, ahora estamos trabajando en el ámbito de la salud mental, incluso en campañas de prevención, sobre todo lo relacionado con este problema. Ya hablamos de la importancia de cuidas tu cuerpo, cuidas tu mente, que fue la primera campaña. De esto hay que hablar, que fue una segunda campaña. Sin lugar a duda, va a estar en todas las iniciativas de prevención en el ámbito de la salud.

-¿Ese foco en la salud mental se debe en parte a porque la sociedad española, a lo mejor, no es todo lo consciente que debería ser con esa faceta de la salud?

-Fundamentalmente, se debe a lo que has comentado. Primero, parece que el tema de salud mental es un tema que está en un segundo nivel. Hemos hablado de investigación y prevención en salud. Se suele hablar también del corazón, que es la primera causa, del cáncer y de otro tipo de patologías. Parece que la salud mental está menos presente y hemos visto en los últimos estudios cómo ha evolucionado, posiblemente también por la pandemia y a través de nuestro ritmo de vida, el estrés, etcétera. Hoy en día parece evidente que si hablamos de estado de salud tenemos que referirnos al estado físico y mental.

La salud mental, a la que no siempre le hemos dado la importancia que tiene, creemos que debe de tener un trato preferente y va a ser prioritario, entre otras cosas, porque uno de los efectos de la salud mental que hemos visto en nuestros estudios es que hay muy poca tendencia a hablar de ello. Y el primer paso para tratar la salud mental, fundamentalmente, es hablar de ello, hablar con un especialista, hablar con los expertos, hablar con la gente que trata la salud mental, ya sea un psicólogo, un psiquiatra, pero también con tu entorno familiar. Y estamos viendo que cada vez hay una mayor tendencia a hablar.

-¿El hecho de no hablar abiertamente de salud mental la equipara con lo que pasaba con el cáncer hace 30 o 40 años?

-Posiblemente sí. Es cierto que también va por generaciones y estamos viendo que últimamente la gente es más proclive a hablar de sus problemas de salud mental con los especialistas. Pero en paralelo también es verdad que el sistema sanitario, público y privado, tienen que contar con más profesionales para tratar la salud mental, porque es verdad que hacen falta profesionales. Con todos los expertos con los que hemos hablado en los últimos años, coinciden que la sanidad pública y la privada, ambas, tienen que buscar también el incremento de profesionales para poder tratar estos problemas de salud, porque también son percances de salud y tienen consecuencias en el corto, en el medio y en el largo plazo.

-¿Cuál es la mejor manera de luchar para mejorar la salud mental de la gente para una Fundación como la de AXA? ¿Cuál es el sistema?

-Nosotros intentamos contribuir de varias formas. Primero, concienciación y sensibilización a través de campañas de televisión y en el resto de medios de comunicación sobre la importancia de hablar de la salud mental, de cuidar tu salud mental. Tenemos un estudio anual con presencia en 16 países que nos permite conocer cuáles son las tendencias, cuáles son las percepciones y cuáles son las causas y consecuencias de la salud mental. Lo que nosotros podemos hacer es, desde el punto de vista de la prevención, ponerlo en conocimiento de la sociedad, del ciudadano, pero también de las entidades, instituciones públicas y privadas. El conocimiento es fundamental para desarrollar iniciativas que no reduzcan o eliminen del todo los problemas de salud mental, pero sí que ayuden a mitigarlos y a conocer cuáles son las tendencias para que entre todos podamos aportar algo a la sociedad.

-De esos estudios que se hacen en España y en el plano internacional, ¿Cuáles son sus principales características?

-Hay dos que nos diferencian un poco los comportamientos de la mayoría de los países. La primera es que más de la mitad de la población española dice que ha tenido algún tipo de depresión. Otro dato importante es que entre el 45% y el 48% han tenido también cuadros de estrés. Es decir, tenemos una sociedad que levanta la mano y se identifica con los problemas de salud mental, tanto por los estados de depresión como de estrés. El segundo titular, que nos diferencia del resto de países, sobre todo de la Unión Europea, es que España es dónde hay mayor consumo de medicamentos relacionados con la salud mental: antidepresivos, ansiolíticos, etcétera.

-¿Sorprende que un país mediterráneo con luz tenga tantos problemas?

En algunos aspectos hemos idealizado la felicidad lo que hace que ante cualquier bache del día a día, propio de la vida, la gente lo entiende como un fracaso

El clima es un factor pero hay muchos otros aspectos que impactan en la salud mental. Nosotros intentamos presentar estos estudios siempre de la mano de un experto para que pueda interpretarlos. Y los expertos coinciden en que sufrimos los efectos de una sociedad tan activa e hiperactiva e incluso nos comentaban que, en algunos aspectos hemos idealizado la felicidad lo que hace que ante cualquier bache del día a día, propio de la vida, la gente lo entiende como un fracaso.

-¿La sociedad se ha ablandado?

Yo no diría que nos hemos ablandado sino que somos diferentes. Es cierto que ahora se han roto estigmas y que somos capaces de verbalizar temas que antes se sufrían en silencio y soledad. Por otro lado es verdad que también nos impactan aspectos que antes no lo hacían como el estrés o la idealización de una sociedad que en ocasiones agrava situaciones. Recientemente me decía un experto psiquiatra que en ocasiones acuden a consulta personas que quieren acelerar procesos de recuperación a través de los medicamentos y, por desgracia, la pastilla de la felicidad es algo que aún no existe.

-Y fuera de España, ¿cómo es la situación??

Aquí influyen también aspectos culturales. Quizá la sociedad española es más abierta y tendemos a reconocer con mayor facilidad situaciones difíciles mientras, por ejemplo, en Asia aún hay más dificultades. No obstante, no hay una sociedad que diga: Mira, aquí no hay un problema importante de salud mental. Es verdad que en Europa está más presente y en Japón, también. Pero a nivel internacional los asuntos de salud mental están presentes de manera transversal. No es un problema sólo de Europa ni del continente americano. Estamos cada vez más en un entorno global. Y creo que la salud mental está muy relacionada directamente con la evolución social, económica de un país y de un continente.

-¿La joie de vivre está en peligro?

En peligro, tocada pero no hundida porque por suerte tenemos muchos recursos a nuestra disposición para tratarlo. El primer paso para evitarlo es hablar de ello, es asumir que un problema de salud mental es como cualquier otro problema de salud. Antes se comentaba sin problemas aspectos del estado de salud digestivo, cardíaco, respiratorio pero de salud mental ni una palabra. Estaba estigmatizado. En alguna de las mesas que hemos presentado, cuando le damos la oportunidad al ciudadano a que pregunte se repite una cuestión: ¿Y yo qué puedo hacer?, pero en un sentido de que no tengo capacidad. Y en cambio los expertos coinciden en que el primer núcleo de tu entorno -amigos, familiares- es fundamental para tratar los problemas de salud mental. Luego está el sistema sanitario, público y privado que nos ayuda a superar problemas más agudos.

-¿Y qué puede hacer el ciudadano? ¿Escuchar?

-Ser consciente del entorno. Ocurre lo mismo con los asuntos de la soledad no deseada.

-Un tema que también aborda la Fundación.

-Si. El primer y único estudio que ha habido sobre soledad no deseada, lo hemos llevado a cabo Fundación ONCE y Fundación AXA, y ahora estamos en la segunda edición. El primero fue hace diez años y ahora estamos en el segundo barómetro de la soledad. Y está todo relacionado, porque quien tiene problemas de salud mental tienes altísimas probabilidades, multiplicadas por dos o por tres, de tener situaciones de soledad no deseada y viceversa. Y las personas ¿qué podemos hacer? Bueno, pues estar pendiente del entorno en el que viven, de su vecina, de sus familiares, de los amigos. Y muchas veces las personas que padecen de soledad no deseada o tienen algún tipo de cuadro de salud mental lo que necesitan es hablar, tener una vida social. Además, en los cuadros de soledad no deseada, hay gente que está viviendo con su familia.

También se registran intensidades diferentes en función de la edad, el sexo o el lugar dónde se vive. No es lo mismo la soledad en una gran ciudad que en un pueblo. No es lo mismo la soledad en un hombre que en una mujer, en un joven o una persona mayor. Y no es lo mismo la soledad teniendo en cuenta algunas características como sería la situación económica, la empleabilidad o sufrir una discapacidad. La soledad no deseada está relacionada con problemas de salud física y mental. Y, además, nos ha servido para eliminar algunas percepciones que no eran muy reales. Soledad no deseada no tiene un mayor impacto en las personas mayores, sino en los jóvenes. Las personas mayores sufren de soledad no deseada en las grandes ciudades, no en los pueblos, porque entre ellas se protegen. En cambio, los jóvenes sufren más soledad en los pueblos y en el mundo de las redes.

-¿El nuevo mundo digital cree que ha contribuido a estas dolencias del ser humano?

-Sí, porque hemos confundido, a mi entender, conectividad con amistad, con compañía, con sociabilidad. Y hemos visto, por ejemplo, en ambos estudios cómo personas con una gran actividad en las redes sociales se sienten solas Y al final, las redes sociales son relaciones efímeras, pero no reales en muchos casos. Sin embargo, no debemos tampoco demonizar el uso de las redes sociales o de la tecnología porque también nos ha permitido mejorar la conexión de las personas (por ejemplo en pandemia) e incluso fomentar las consultas con especialistas o terapeutas haciéndolas más accesibles.

-Ustedes también analizan en la Fundación el cambio climático. ¿Qué factura le va a pasar a la sociedad el cambio climático?

Nuestro propósito ha sido acercar a la ciudadanía todo lo relacionado con el cambio climático, porque teníamos la sensación de que el concepto estaba muy alejado del ciudadano de a pie

-Te diría qué factura nos está pasando ya y en el caso de España aún tenemos muy recientes las imágenes de la Dana de Valencia. De hecho, de los 10 grandes riesgos a los que se enfrenta el mundo a nivel mundial, el primero es el cambio climático. Lo dicen los expertos y también la sociedad en general.

Nuestro propósito ha sido acercar a la ciudadanía todo lo relacionado con el cambio climático, porque teníamos la sensación de que el concepto estaba muy alejado del ciudadano de a pie. Además, hemos intentado comparar esos comportamientos por comunidades autónomas. Y ahí pudimos también detectar cuál era la percepción sobre el cambio climático del ciudadano que ha pasado del poco puedo hacer yo al yo haría más. De hecho, su acción se centraba en el reciclaje y poco más. Cuando al ciudadano le pedías que para luchar contra el cambio climático habría que cambiar costumbres sociales te respondía que sí. Pero al preguntarles si ellos estarían dispuestos a cambiarlas entonces la respuesta ya no era positiva. La gente cree que los que tienen mayor responsabilidad para luchar contra el cambio climático son las grandes instituciones y las administraciones públicas.

-¿El desastre de la Dana ha ayudado a concienciar a la gente en España?

-La Dana ha sido un enorme desastre humano, social y económico y, desde luego, de una magnitud tremenda. Pero lo que estamos viendo con la Dana es que las situaciones climáticas extremas ya no son puntuales, son reiteradas y se registran cada año. Incluso en diferentes estaciones y todo eso tiene un coste. Y eso que en España tenemos algo que no siempre somos conscientes y que otros países no tienen y es el Consorcio de Compensación, un organismo imprescindible para la reconstrucción.

-¿Es nuestro plan Marshall?

-Efectivamente, es algo fenomenal y único puesto que es un organismo público que gestiona recursos privados. Una best practice a nivel internacional, que posiblemente haya tenido alguna queja, pero que ha gestionado las consecuencias materiales de la Dana en tiempo récord y sin precedentes, más de 4.000 millones de euros. Es que lo que se ha tenido que gestionar, fruto de la Dana, ha sido algo que nunca se había llevado a cabo.

-¿La radicalidad del clima tiene una interconexión también con los otros asuntos que se ocupa la fundación? ¿Con la salud mental, con la soledad?

-Es cierto que temas como el calor extremo, que ha roto récords, tienen un impacto en la salud y en especial en las personas con algún tipo de patología o de edad avanzada. Desde el punto de vista de la prevención, está todo interconectado. Al ciudadano, cuando le hemos preguntado, le importan dos cuestiones: los problemas de salud derivados del cambio climático y la alimentación.

-La Fundación AXA también se dedica al mundo de la cultura.

-Trabajamos en el ámbito de la protección desde el punto de vista del arte y la cultura y también por la protección del patrimonio nacional. Entendemos que la mejor forma de proteger una sociedad es cuidando y haciendo accesible el arte, la cultura y el patrimonio nacional, que en nuestro país tienen una presencia muy importante. Por ejemplo, desde el punto de vista de cultura, nosotros fuimos la primera entidad privada que entró en el Real Patronato del Museo del Prado. Somos mecenas del Prado desde hace 27 años y esto nos ha permitido también, a través de las múltiples exposiciones temporales que llevamos a cabo cada año, acercar ese arte, esa cultura al ciudadano de a pie. Otro tipo de iniciativas son, por ejemplo, la rehabilitación del Patrimonio Nacional. Durante 25 años estuvimos contribuyendo a restaurar uno de los íconos más significativos que hay en el país, como la Catedral de Burgos, que hoy resplandece con todo su esplendor. Otra actividad que nos ha interesado en la Fundación es el fomento de la lectura. Por ello, llevamos ya 15 años como socios de Editorial Planeta en el premio de novela Fernando Lara, que se presenta en Sevilla y en Madrid.

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