Monetizar la vivienda en la jubilación: el papel creciente de la hipoteca inversa

Opinión

Monetizar la vivienda en la jubilación: el papel creciente de la hipoteca inversa
Laura González-Vila
Responsable de Relaciones Internacionales del Observatorio de los Sistemas Europeos de Previsión Social Complementaria

Convertir la vivienda habitual en una fuente de ingresos sin renunciar a su propiedad y seguir viviendo en ella es una posibilidad real y regulada en España por la Ley 41/2007. Se trata de la hipoteca inversa, un producto financiero dirigido a mayores de 65 años, personas con una discapacidad igual o superior al 33% y quienes cuentan con un grado de dependencia severa o gran dependencia.

A diferencia de las hipotecas tradicionales, en las que el propietario paga al banco, en la hipoteca inversa es la entidad financiera o aseguradora la que abona cantidades al titular. Estas pueden recibirse en un único pago, en mensualidades o en fórmulas mixtas, y su importe depende de tres factores: el valor de tasación de la vivienda, la edad del solicitante y el tipo de interés pactado. La deuda solo debe liquidarse cuando la vivienda se vende o el propietario fallece. En este último caso, son los herederos quienes deciden si devolver el importe recibido, junto con los intereses, para conservar la vivienda o venderla y cancelar la deuda.

El principal atractivo de este producto es claro: permite obtener liquidez sin perder la propiedad de la vivienda ni tener que abandonarla. Para muchos pensionistas o personas con necesidades de cuidados, esta fórmula supone un complemento financiero a su pensión pública y, por tanto, contribuye a mejorar su calidad de vida.

A ello se suman sus ventajas fiscales, ya que las cantidades recibidas no tributan en el IRPF, al considerarse disposiciones de un préstamo. Esto convierte la hipoteca inversa en una opción especialmente interesante para quienes buscan reforzar sus ingresos sin elevar su carga fiscal.

Además de complementar la pensión pública para quienes disponen de escaso ahorro líquido pero patrimonio inmobiliario, la hipoteca inversa permite obtener liquidez para ayudar a hijos o nietos en momentos clave

Frente a otros productos de monetización de la vivienda, como la venta de la nuda propiedad, la hipoteca inversa es el único producto específicamente regulado en España para este fin y está especialmente indicado para personas con herederos. Esta regulación aporta un grado de protección adicional y claridad jurídica para quienes optan por esta vía.

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Usar la fórmula de la hipoteca inversa puede solventar determinados problemas a mayores de 65 años..

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Además de complementar la pensión pública para quienes disponen de escaso ahorro líquido pero patrimonio inmobiliario (lo que la literatura científica denomina asset rich, cash poor), la hipoteca inversa permite obtener liquidez para ayudar a hijos o nietos en momentos clave, como la compra de una vivienda o la realización de estudios en el extranjero. De este modo, abre la posibilidad de entregar la herencia en vida de forma planificada.

Estudios recientes realizados desde el Observatorio de los Sistemas Europeos de Previsión Social Complementaria, del cual la autora de este artículo es miembro, han analizado el impacto de la hipoteca inversa en España. La investigación muestra que la hipoteca inversa mejora la sostenibilidad financiera de hogares de edad avanzada, que su impacto varía según el grupo socioeconómico considerado y que puede contribuir a reducir las tasas de pobreza entre personas mayores que viven solas, además de ayudar a disminuir la brecha de género en dichas tasas.

Como cualquier producto financiero, la hipoteca inversa también presenta elementos que conviene valorar. La deuda aumenta con el paso del tiempo por la acumulación de intereses, lo que reduce la herencia futura. Además, existen gastos asociados como la tasación, la notaría o determinadas comisiones, que disminuyen el importe que efectivamente puede recibir el propietario.

Pese a ello, las hipotecas inversas se consolidan como una opción útil para quienes desean obtener liquidez sin renunciar a su vivienda. Su idoneidad es especialmente evidente en el contexto español, donde más del 88 % de las personas de 65 o más años son propietarias de su vivienda habitual, según datos recientes del Instituto Nacional de Estadística. Esta elevada tasa de propiedad convierte el patrimonio inmobiliario en una palanca clave para acceder a recursos adicionales en la vejez.

En un país donde la vivienda concentra buena parte de la riqueza familiar y donde la sostenibilidad futura del sistema público de pensiones suscita preocupación, la hipoteca inversa emerge como un instrumento cada vez más relevante para reforzar la seguridad económica durante la jubilación.

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