Televisión

Eva, 25 años, sufre una enfermedad inflamatoria de vejiga: “Cada 15 minutos necesito ir al baño a hacer pis, no puedo salir de casa”

‘Y ahora Sonsoles’

La joven lleva cuatro años con una enfermedad inflamatoria de vejiga que limita drásticamente su vida

El profundo desconsuelo de una invitada de 'Y ahora Sonsoles' al enterarse en directo de la muerte del amor de su vida

“Voy al baño cada 15 minutos. Me despierto por la noche y no puedo trabajar”, contó Eva en su testimonio televisivo

“Voy al baño cada 15 minutos. Me despierto por la noche y no puedo trabajar”, contó Eva en su testimonio televisivo

Atresmedia

Eva tiene 25 años y desde hace cuatro vive atrapada en un cuerpo que no le da tregua. Cada quince minutos, una urgencia la obliga a ir al baño. No es ansiedad, ni es imaginario. Es real. Un dolor físico, constante, que le impide descansar, estudiar, trabajar o simplemente dar un paseo. “Es ir al baño y, a los dos minutos, tener otra vez ganas. Llega un momento que es insoportable”, confiesa con serenidad en el programa Y ahora Sonsoles, donde ha contado su historia por primera vez en televisión.

Ni siquiera dormida logra descansar

La necesidad de orinar interrumpe a Eva cada pocas horas y el malestar pélvico es incesante

La enfermedad que padece Eva es aún poco conocida. No tiene un diagnóstico claro, aunque los médicos la encaminan hacia una trigonitis o una cistitis intersticial: afecciones inflamatorias de la vejiga que afectan al epitelio, la capa que la recubre. “Está dañado, y claro, en cuanto hay un poco de orina, siento molestias. No es tanto una vejiga hiperactiva, como lo encaran muchos urólogos, sino algo más profundo”, explica. Su día a día está marcado por las ganas constantes de orinar, la tensión en la zona pélvica y un dolor que no cesa. “No tengo pérdidas de orina. Necesito ir al baño sí o sí, porque si no, no puedo relajarme. Está todo contracturado”.

Esta condición la ha ido encerrando poco a poco en casa. Solo sale cuando no tiene más remedio. “Las veces que he salido ha sido porque mentalmente lo necesitaba o para ir al médico. Si no, no salgo”, afirma. Ha tenido que dejar la universidad, abandonar asignaturas y, por ahora, el mercado laboral es una quimera. “No he podido trabajar, es que es imposible. Estoy todo el rato con molestias”.

Eva, durante su intervención telefónica en 'Y ahora Sonsoles', donde explicó cómo su dolencia le impide hacer vida normal
Eva, durante su intervención telefónica en 'Y ahora Sonsoles', donde explicó cómo su dolencia le impide hacer vida normalAtresmedia

Durante estos años, ha recorrido las consultas de varios urólogos sin encontrar soluciones efectivas. Algunos han insinuado que podría tratarse de un trastorno psicológico. Pero Eva lo tiene claro: “Muchos médicos te dicen que es psicológico, cosa que es imposible. En mi caso se ve que no lo es. No depende de si estoy nerviosa o no, lo tengo siempre. Incluso por la noche me despierta”.

La incomprensión forma parte del dolor. “Mi madre y mi pareja sí lo ven, porque viven conmigo y ven lo mal que estoy. Pero hay gente que no lo comprende, se piensa que es solo ir al baño seguido, y no tienen ni idea de lo que conlleva”, lamenta. Aun así, agradece tener a su lado a un compañero que intenta adaptarse a la situación. “Viene a casa, sabe que no podemos hacer muchos planes. Todo influye, incluso en las relaciones íntimas, porque el dolor lo contractura todo. Pero él lo entiende”.

Es ir al baño y, a los dos minutos, tener otra vez ganas. Llega un momento que es insoportable”

Eva, afectada por una enfermedad inflamatoria de vejiga

La única luz al final del túnel llega de la mano de un nuevo tratamiento, todavía experimental en España: plasma rico en plaquetas. “Es una intervención quirúrgica. Te extraen sangre y luego te inyectan ese plasma en la vejiga para que se regenere el tejido dañado”. Su eficacia en casos como el de Eva aún se estudia, pero hay esperanza. “Es lo que más me podría ayudar ahora mismo”.

El problema: el tratamiento no lo cubre la Seguridad Social. Y Eva no puede afrontarlo por su cuenta. Por eso ha lanzado un crowdfunding en sus redes sociales, en busca de ayuda para recuperar una vida que siente robada. “Estoy intentando recaudar dinero porque si no es imposible poder hacerlo”, dice con entereza, a pesar del cansancio acumulado.

Su historia no es solo la de una enfermedad rara y limitante. Es también la de una lucha contra el silencio, la incredulidad médica, la falta de investigación y la soledad. Eva no busca compasión. Busca comprensión, visibilidad y, sobre todo, una oportunidad. “No puedo seguir en esta situación”, repite. 

Mientras tanto, cada quince minutos, su cuerpo le recuerda que aún no ha ganado la batalla. Pero está decidida a seguir luchando.