Carlos Sobera, incapaz de articular palabra al ver entrar a un soltero en 'First Dates': ''A mí me va a dar algo''
Cita a ciegas
Juan y Ligia intentaban encontrar el amor en el famoso 'dating show' de Mediaset
El inesperado gesto al pagar la cuenta de un soltero de 'First Dates' que hace estallar a su cita: ''Lo que dices y lo que haces no tiene concordancia y eso me molesta''

Carlos Sobera, incapaz de articular palabra al ver entrar a un soltero en 'First Dates': ''A mí me va a dar algo''

First Dates continúa con su andadura televisiva en las noches de Telecinco. El espacio empareja cada noche a distintas personas en una cita a ciegas con un objetivo muy claro: que entre ellos surja la chispa del amor. Una de las solteras que quiso probar suerte en el espacio fue Ligia (75), una agente inmobiliaria jubilada, procedente de Colombia, que llegaba con mucha ilusión de conocer a Carlos Sobera.
''Lo conozco de los programas tan bonitos e interesantes que hace. No quiero irme sin el teléfono de Carlos Sobera porque es una persona muy agradable, familiar y social'', declaraba. Su objetivo era conocer a un hombre un poco más joven que ella. ''Puede ser gordo, pero no muy gordo. Y sino, le pongo a régimen. También le tiene que gustar bailar y que sea social'', pedía la soltera.

El equipo le había organizado una cita con Juan (74), un camionero jubilado de Murcia que tenía una gran táctica para ligar: ''Voy a la pista de baile y me voy metiendo entre medias de la que voy viendo''. Su llegada fue de lo más cómica. Tras fundirse en un abrazo, el presentador quiso ofrecerle su ayuda con la chaqueta, dejando al comensal totalmente impactado. Al ver que Juan era incapaz de moverse, Sobera no pudo evitar un ataque de risa. ''A mí me va a dar algo'', decía al borde del llanto.
Momentos después, se producía el esperado primer encuentro entre Juan y Ligia. ''Me ha parecido una persona social, querida y amable. Es mi tipo de hombre'', confesaba ella. ''Está bien. No es ni muy guapa ni muy fea'', declaraba el soltero.

La velada daba comienzo con ambos poniéndose al día de sus vidas. ''Tengo dos hijas. Llevo viviendo en Mazarrón casi dos años'', contaba ella. ''Yo no quiero a nadie que viva muy lejos porque estoy harto de kilómetros'', dejaba claro Juan. ''Yo conduzco'', confesaba ella, mientras el soltero cambiaba radicalmente de actitud.
La velada avanzaba y la complicidad entre ambos era cada vez más evidente. De hecho, Juan no tenía ningún reparo en confesar cómo era en el amor: ''Soy noble, sensible, sentimental y formal''. ''Se le ve una persona agradable y eso es bueno. Podría compartir mucho tiempo con él. Me agrada su compañía'', comentaba ella ante el equipo. ''Me parece una persona corriente con la que se puede hablar de todo'', aseguraba el murciano.

Poco después, el soltero mostró interés en saber si Laura Boado tenía algo con Matías Roure. ''¿Sabes qué? Me encantaría, pero él no quiere. Dile algo luego, ayúdame, que no hay manera'', decía la camarera con humor. ''Luego le cojo de la coleta y se lo explico'', aseguraba el soltero. En el reservado del programa, los solteros se dejaban llevar por la pasión y protagonizaban un momento de los más romántico, con beso incluido.
Antes de pagar la cuenta, Juan quiso hablar seriamente con el argentino sobre su relación con la gallega. ''¿Te gusta la pareja que hacemos? Pues la voy a invitar a cenar por tu culpa'', aseguraba Roure. No fueron los únicos que se marcharon del restaurante con la promesa de tener otra cita: Juan y Ligia se fueron con la intención de volver a verse fuera del programa.
