Hovik Keuchkerian cuestiona a
'El Hormiguero'
El comediante, con su gira en curso, llenaba las salas mientras seguía actuando.
Hovik Keuchkerian, en 'El Hormiguero': “La revolución la está haciendo un tipo que se llama Bad Bunny”

Hovik Keuchkerian en 'El Hormiguero'
“Probablemente no haya un lugar en el mundo en el que la libertad de expresión tenga tanto valor, sentido y significado como en el escenario cuando lo pisa un cómico”. Con esta carta de presentación los teatros anuncian Grito, la nueva función de Hovik Keuchkerian en Madrid. El humorista de origen armenio, que recientemente saltó a la fama televisiva gracias a la adaptación de Reina Roja, regresa a los escenarios con un espectáculo en el que promete no dejar a nadie indiferente.
Con el fin de tratar este tema, el originario de Beirut se ha presentado en el estudio de la calle Alcalá siendo el primer convocado de la semana en El Hormiguero. Pablo Motos contó con la ocasión de dialogar extensamente con él acerca de su trayectoria profesional y ámbito privado, empleando la firmeza que suele mostrar. Entre los puntos iniciales abordados durante la charla destacó el triunfo del montaje pese a la ausencia de publicidad, con entradas agotadas hasta septiembre. Keuchkerian meditaba justamente, en relación a sus palabras, que el hecho de exaltarse no implica necesariamente carecer de argumentos válidos.
“Puede ser que tengas la suerte de haber podido hecho el trabajo interno para controlar tus emociones y que el exterior no te afecte excesivamente, pero si solo valoramos eso, le estamos haciendo un flaco favor a esa gente que no ha tenido la fortuna de tener una educación y que la única forma en la que saben responder ante una injusticia es el insulto o el grito, y por otro lado, con esa frase ensalzas a esa gente que es maravillosa en las formas, pero por dentro son asquerosos”, comentaba en el plató de la calle Alcalá.
La intensidad, que no espera el público, ha sido otro punto destacado: “Eso es lo más bonito que está pasando con Grito, soy consciente de que no es un texto fácil, ni es para todos los públicos. En estos 64 bolos que llevo, la obra se ha ido modificando, se ha ido colocando. En este recorrido sé que hay un porcentaje de público que a los diez minutos desconecta, pero hay otro porcentaje al que sé que les llega. También sé que con lo que digo, no todo el mundo está de acuerdo, y se me ha ido gente del teatro, pero eso me parece la mejor prueba de que algo funciona”.
Contra la incongruencia
Asimismo, también criticaba a aquella gente que se ponía a la cabeza de una gran misión: salvar el planeta. “No eres capaz de no pegarte con el vecino, de masticar con la boca cerrada, ¿y vas a salvar un planeta? ¡Pero si entras en el ascensor y no das los buenos días! Si algo tan sencillo como dejar el carrito de Mercadona en su sitio cuando acabas de hacer la compra, no eres capaz de hacerlo, ¿vas a juntarte con otros como tú a salvar un planeta? ¿Quién te ha dicho que el planeta necesita que tú lo salves? En mi opinión merecemos extinguirnos y el planeta Tierra seguirá, y será verde y azul, y será la ostia y no habrá bichos estropeándolo”, sentenciaba.
Aun así, el invitado aseguraba, en palabras de Motos, que acabaría “solo y loco”: “Sí, tengo muchos poemas no publicados y hay uno sobre eso. Solos morimos todos, y locos creo que es algo buenísimo para morirse, estar loco es la única manera de sobrevivir hasta el día en que te mueras”.

