Ricardo Arroyo de LQSA sigue con vida
Mal momento
Un actor sufre un ataque homófobo.

Ricardo Arroyo en 'La que se avecina'

Su paso por La que se avecina, convirtió a Ricardo Arroyo en uno de los actores más reconocidos del panorama nacional. Ya es mítico su personaje de Vicente Maroto, coloquialmente llamado “hombre cojín”, que llevaba desde el principio de la ficción de Telecinco formando parte del plantel de protagonistas de la ficción. Sin embargo, parece que la felicidad de la que gozaba se le fue apagando poco a poco y ahora está inmerso en uno de los peores episodios de su vida, en una situación de vulnerabilidad que nadie esperaba.
Tras dejar la serie al no poder más con la situación, el actor decidió ingresar en una “clínica de descanso” por culpa del estrés que estaba sufriendo. Ahora, pasados ya dos años desde que dio el paso que necesitaba, ha querido hablar sobre el asunto y desvelar que se siente solo al no recibir apoyo de sus compañeros, unas declaraciones que han causado un gran impacto en el sector.

Álex Álvarez, periodista de El tiempo justo, pudo hablar con él sobre este asunto y fue en ese momento cuando quiso ser más claro que nunca: no podía más. “Estoy recuperándome en una clínica de descanso, me pudo el estrés, llegó un momento en el que dije: 'Hasta aquí'. Fui de urgencias y de una clínica pasé a otra y de ahí a otra”, confesó en el citado programa, dejando entrever el calvario que atraviesa en la más absoluta intimidad.
Tras dar este paso, Ricardo Arroyo siente que está “cada vez mejor” y que la situación se está encarrilando poco a poco. Sin embargo, inmerso en su recuperación se ha dado cuenta de varias cuestiones que no esperaba que pudiesen suceder. La primera es que su memoria y su estado físico le está fallando cada vez más, un deterioro que le genera una gran incertidumbre sobre su futuro.
Ricardo Arroyo se siente arropado por su familia
No obstante, lo que realmente le ha causado pesar en este intervalo es notar que se ha esfumado del día a día de sus colegas de modo repentino. Según manifestó, no ha contado con la preocupación de sus compañeros de oficio desde que eligió retirarse y entrar en el centro de salud. “En cuanto desapareces del grupo, nadie se interesa por ti”, es la expresión que sintetiza la amargura que vive hoy día, un sentimiento de soledad que oscurece su dilatada carrera en la televisión.
No obstante, está decidido en completar su recuperación lo antes posible y está feliz de sentir el cariño de sus familiares, que no dudan en visitarlo siempre que pueden, y de sus fans, que siguen mostrando su apoyo a través de redes sociales, convirtiéndose en su principal motor para salir adelante en este bache anímico.

El centro médico “de descanso” donde permanece internado hoy en día representa además un elevado coste monetario. El intérprete de larga trayectoria debe abonar una cuota de 3.000 euros mensuales con el fin de recibir la atención requerida en esta etapa vital, un monto importante que desafía su solvencia económica después de décadas de carrera. Se trata de una elección que le permite progresar gradualmente y que antepone su salud emocional a cualquier otra inversión de carácter privado.