Noelia, la joven parapléjica de 24 años que reclama la eutanasia ratificó ayer ante el juez lo mismo que hizo en abril cuando cursó la petición. “Me quiero morir”. En la Ciudad de la Justicia se celebró este martes el primer juicio en el que se debate si unos padres pueden revocar el proceso de muerte asistida de una hija mayor de edad que ya ha sido concedido.
En la vista se enfrentaban, por un lado, los padres de la joven, que reclaman la cancelación de la eutanasia, al considerar que su hija no padece una enfermedad grave que le origine un sufrimiento físico o psíquico intolerable sino que sufre un trastorno mental con ideas suicidas y paranoides que le impide decidir sobre su vida. Además, añaden que sufre unas lesiones que no son irreversibles y que con un tratamiento adecuado puede mejorar.
La afectada acudió al juicio en una silla de ruedas empujada por su madre y ratificó: “Quiero morir”
En el otro lado, acudió la Generalitat en representación de la Comisión de Garantías que validó que el caso de Noelia cumple con los requisitos para someterse al suicidio asistido por cuanto consideran que padece una enfermedad grave o incurable, crónica e imposibilitante, que le causa un sufrimiento intolerable, al tiempo que no sufre ninguna alteración cognitiva que le impida tomar decisiones de forma libre, consciente e informada.
La joven cursó la solicitud de eutanasia en abril de 2024. Su caso fue revisado por todos los especialistas –médicos, psicólogos y psicoterapeutas–, que validaron su petición a excepción del jurista que emitió un informe desfavorable en el que expresó que “el sufrimiento que se manifiesta por parte de la paciente genera dudas sobre si se puede considerar como el sufrimiento grave, crónico e imposibilitante previsto en la ley”.
El 18 de julio del 2024, el plenario de la Comisión de Garantías deliberó sobre el caso y concluyó que Noelia “cumplía con los criterios de sufrimiento crónico e imposibilitante”. El padre impugnó la resolución y presentó un recurso ante un juzgado de lo contencioso; la juez no vio claro el caso y decidió dictar una medida cautelar para paralizar el proceso hasta haber escuchado a todas las partes en liza y validar o revocarlo.
Este martes comparecieron en el juzgado de lo contencioso 12 de Barcelona siete especialistas médicos que determinaron que Noelia no padece ninguna alteración que le impida decidir sobre su vida. También fue citada a declarar la propia afectada, que llegó al juzgado en una silla de ruedas empujada por sus padres. La mujer sufre una tetraplejia derivada de un intento de suicidio en noviembre de 2022. Saltó al vacío desde un quinto piso y como consecuencia sufrió una lesión medular que la dejó postrada en una silla de ruedas. Ayer durante una hora ratificó ante el juez su deseo. El abogado de la Generalitat, que la apoya, denunció que la joven ha sufrido coacciones por parte de sus padres que “le han llenado la habitación de cruces y estampitas”, dijo.
La joven acudió al juicio trasladada por su padres que empujaron su silla de ruedas
En el otro lado estaban sus padres. El progenitor, a través de la asociación Abogados Cristianos, reclama la cancelación de la eutanasia de su hija porque no se dan los requisitos. Se apoya en que su hija tres meses después de haber iniciado el proceso manifestó un cambio de opinión y presentó un escrito de su puño y letra pidiendo un aplazamiento porque debía pensárselo mejor. A pesar de que días después volvió a manifestar su voluntad de someterse a la eutanasia, su padre considera que esos cambios de opinión contravienen la exigencia de un juicio coherente y en plena capacidad para prestar un consenimiento válido para reclamar la eutanasia.
Este martes, durante un receso, la afectada salió a fumar acompañada por su madre, que empujaba la silla de ruedas y comentó a algunos periodistas que había expresado ante la juez su deseo de morir. “Yo le he dicho a la juez que me quiero morir”, insistió. En cambio, la madre recordó que se han aportado vídeos donde aparece su hija mostrando una gran mejoría en su estado de salud, andando con un caminador y dando pasos adelante con unas muletas.
Tanto el padre, como la madre y las dos hermanas se oponen a que Noelia consume la eutanasia. La juez ha dado cinco días a las partes para que presenten sus conclusiones y entonces dictará sentencia. El portavoz de Abogados Cristianos aseguró, en defensa del padre de la joven, que si hace falta acudirán al Tribunal Europeo de Derechos Humanos para impedir que la eutanasia se lleve a cabo.
La solicitante vive en un sociosanitario
La joven que ha solicitado la eutanasia reside en un hospital-residencia de Sant Pere de Ribes. Cuando tenía 13 años, por motivos que se desconocen, la Generalitat retiró la custodia a sus padres y fue tutelada por la administración hasta que cumplió la mayoría de edad. Ha tenido varios intentos de suicidio hasta el que le provocó una lesión medular. Tiene antecedentes de trastorno límite de la personalidad y obsesivo compulsivo con ideas suicidas. Ayer fue llevada al juzgado por sus padres, que se oponen a la eutanasia


