Sociedad

Por qué las mujeres simulan ser hombres en LinkedIn: el sesgo domina internet

Los problemas de las redes

Una usuaria de la red profesional suscita un debate al probar que un cambio de género multiplica por cuatro las visitas

Ellos in , ellas out ; los hombres están sobrerrepresentados en LinkedIn, con un 57% 

Ellos in, ellas out; los hombres están sobrerrepresentados en LinkedIn, con un 57% 

hanibaram / Otras Agencias

Cambié mi género a masculino en Linkedin y mis visitas aumentaron un 400% en una semana”. Cuando Megan Cornish, una psicóloga estadounidense publicó esta pequeña nota en grandes caracteres en la red social profesional LinkedIn en noviembre pasado destapó una de esas cajas cerradas que nadie parece querer abrir. ¿Los hombres tienen más representación a la hora de ser seleccionados por los algoritmos? Si no es así y las redes mantienen la neutralidad de género, ¿por qué un resultado sesgado como este?

“Ojalá fuera una invención mía”, manifestó Cornish, que además de cambiar su género en los datos demográficos de la red social seleccionó también algunas de sus publicaciones que en los últimos meses no habían tenido buenos resultados de audiencia y le pidió a ChatGPT que las reescribiera utilizando “un lenguaje más típicamente masculino y ‘agente’, basándose en artículos de investigación que describen las diferencias de género en la comunicación”. Esos dos cambios fueron cruciales en los resultados de visitas obtenidas.

La publicación de Cornish desató una oleada de indignación encabezada por mujeres profesionales. Una especialista en marketing llamada Yoli Dick explicó que ha pasado años intentando no parecer “demasiado agresiva”. “¿Y ahora me dices que, incluso cuando nos mostramos auténticas, el algoritmo nos castiga por no sonar lo suficientemente masculinas? Esto no es solo un sesgo. Es una eliminación sistemática de las voces de las mujeres a gran escala”, reflexionó.

El problema de la presencia en una red profesional, apuntó Dick, es que las dos opciones que tienen las mujeres ante esta realidad son cambiar su género y su lenguaje o “seguir siendo auténticas y quedar sepultadas”. Una menor visibilidad tiene consecuencias económicas, ya que genera menos oportunidades y, por tanto, ingresos.

El descubrimiento de Cornish está llevando a algunas mujeres y hombres a experimentar sobre el sesgo. Una de esas pruebas consistió en que cuatro miembros de LinkedIn, dos mujeres y dos hombres, publicaran “contenido idéntico al mismo tiempo para medir el alcance de sus publicaciones en relación con sus seguidores.

Participaron Cindy Gallop, una emprendedora estadounidense con más de 137.000 seguidores; Jane Evans; otra emprendedora británica con más de 17.000 seguidores; Matt Lawton, un director de marketing australiano con 8.661 seguidores; y Stephen McGinnis un director creativo de Estados Unidos que contraba sólo con 728 seguidores.

Katie Howe, una directora de comunicaciones corporativa culpa directamente a LinkedIn de haber modificado su algoritmo para que tenga un sesgo más inclinado hacia los hombres. “En los últimos 5 años, sí, definitivamente he notado cambios significativos. La empresa ha recalibrado su algoritmo para atraer y retener a usuarios más jóvenes y nuevos”.

En su opinión, “esto se ve claramente, tanto en el contenido que se distribuye más ampliamente como en el rápido aumento de usuarios jóvenes masculinos influyentes y expertos en tecnología”. “No hace mucho –se lamenta Howe–, mis publicaciones llegaban a hasta 10.000 usuarios. ¿Hoy en día? Apenas una fracción”.

La red social niega que su algoritmo premie a usuarios masculinos, pero ellas son menos visibles

LinkedIn niega por completo que su algoritmo de recomendación de publicaciones esté primando a los hombres por encima de las mujeres. Sakshi Jain, responsable de seguridad, privacidad y gobernanza de la IA en esta red social explicó: “nuestro algoritmo y nuestros sistemas de inteligencia artificial no utilizan información demográfica (como la edad, la raza o el género) como señal para determinar la visibilidad del contenido, el perfil o las publicaciones en el feed ”.

Ante la polémica sobre el presunto sesgo algorítmico de género, la compañía hizo sus propias pruebas. “Nuestros sistemas de inteligencia artificial y algoritmos –puntualizó Jain–tienen en cuenta cientos de otras señales para determinar qué contenido aparece en tu feed , incluidas muchas señales de tu propio perfil (como tu puesto o sector), red y actividad”.

¿Criticar a Elon Musk penaliza?

Kamales Lardi es una consultora tecnológica que en noviembre pasado siguió el ejemplo de Megan Cornish. El resultado es aún más espectacular: “Cambié mi género en LinkedIn a ‘masculino’ y mis impresiones aumentaron un 421 % en pocos días”. En su explicación, levanta nuevas dudas sobre el funcionamiento del algoritmo de la plataforma. “A principios de este año –explicó–, las impresiones de mis publicaciones disminuyeron significativamente (y de forma sospechosa) después de varias publicaciones en las que criticaba a Elon y a la coalición de hermanos tecnológicos por su comportamiento poco ético. Nunca se recuperó por completo después de eso, y desde entonces me ha costado mucho ganar impresiones”. “Ahora –añadió–, con este cambio en mi perfil, el impacto fue inmediato”.

LinkedIn hace pruebas, según asegura, para medir “si, dado un nivel similar de interacción y calidad del contenido, algún grupo está siendo sistemáticamente clasificado por debajo de otro”. Otra de sus tests “mide si la calidad del feed para un grupo demográfico es sistemáticamente peor que para otro, por ejemplo, si las mujeres ven más elementos irrelevantes en el feed en comparación con los hombres”. Pero, si no hay una discriminación algorítmica, ¿por qué los resultados de los usuarios muestran siempre la misma inclinación?

Un estudio que los propios ingenieros de LinkedIn hicieron en el 2022, Elección de una métrica de equidad algorítmica para un mercado en línea , parece apuntar la clave de esa discriminación hacia las mujeres, al revelar un sesgo de género en dos de sus modelos de clasificación. Concluyeron que los algoritmos aprendieron patrones que favorecían a los hombres y perjudicaban a las mujeres no de forma intencionada.

Los algoritmos optimizan la participación, y esta se ha decantado históricamente hacia los hombres, que en esta plataforma profesional están sobrerrepresentados, con un 57%, cuando en el mundo real la ratio está ahora en 101 hombres por cada 100 mujeres, poco más del 50%. La fotografía que deja no es que las mujeres publiquen menos, es que se las ve menos. Corregir la tendencia requiere de la voluntad de las redes.

Francisco Bracero Osuna

Francisco Bracero Osuna

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Licenciado en Periodismo por la UAB. Redactor de Guyana Guardian desde 1996. Ha cubierto las áreas de Política, Deportes y Comunicación. Especializado en tecnología. Autor del libro 'Bicicletas para la mente' (Península)

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